Nuevo Latir

Nuevo Latir

Junio 17, 2011 - 12:00 a.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

El mes de junio ha traído para Cali, no sólo la inauguración de la más importante obra en la historia del Distrito de Aguablanca, la Ciudadela Nuevo Latir, sino que también han empezado a latir de nuevo los corazones de los caleños.El general Óscar Naranjo, quien ostenta el título del mejor policía del mundo otorgado por La Real Policía del Canadá y acaba de ser elegido por la Asamblea de la OEA como director de la Comunidad de Policías de América (Ameripol), es el que en ocho días de operación choque ha devuelto la sensación de bienestar a la ciudad.Si bien es cierto que en Aguablanca el sábado pasado no hubo un solo homicidio, un fiscal amigo me contó que de todos modos en el resto de la ciudad mataron seis. Sin embargo los 1400 policías; la detención de 577 personas, así la Justicia los libere al día siguiente; la incautación de 146 armas de fuego, 61 automotores y 33 allanamientos; más la buena prensa han logrado reversar el pesimismo en que estábamos sumidos, después de las muertes por las balas perdidas, el asesinato en el MÍO y la falta de presupuesto del Municipio para acabar con la violencia. Gracias Kiko Lloreda por su extraordinario proyecto como Alto Consejero Presidencial para la Seguridad Ciudadana. Gracias por ponerlo en práctica con un plan piloto en la ciudad de Cali. Gracias a la Nación que invirtió en nosotrosEl Plan Lloreda, o plan de Seguridad Ciudadana, gira alrededor de cinco ejes estratégicos: prevención, Policía, Justicia, cultura ciudadana y rol ciudadano. En el eje de la Justicia ya se aprobó en el Congreso la Ley de Seguridad Ciudadana, que autoriza a la Policía para hacer allanamientos las 24 horas y probar la flagrancia con imágenes. Habrá que controlar el porte ilegal de armas -una sociedad armada hasta los dientes no puede sobrevivir en paz- y la ley de menores para que éstos no salgan de las correccionales a los 18 años a delinquir nuevamente.Y nosotros los ciudadanos tenemos, como dice Kiko, que empezar con una cultura de la legalidad. Que oportunidad tan extraordinaria para los guardas cívicos, dedicarse a las visitas puerta a puerta, realizar talleres de reciclaje de los sentimientos negativos para mejorar la tolerancia y con un discurso interesante, como lo tienen hoy en día los policías en la operación por cuadrantes, que nos ha dado a todos los ciudadanos un uniformado amigo con un celular que contesta. Delatar no es parte de nuestra cultura y nos invade el miedo. Y además somos cómplices, no nos importa comprarle a los reducidores o esconder a los bandidos. No más miedo desde ahora y nada de sentirnos sapos por denunciar los ilícitos, no sólo los que nos afectan directamente, sino también de los que nos enteremos así sea por casualidad. Por ahora estamos bajo el ala protectora del mejor policía del mundo y, como dice la frase, la Justicia cojea, pero llega.

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