Las chonticas y el rebusque

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Las chonticas y el rebusque

Octubre 10, 2019 - 11:45 p. m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

En Colombia como en otros países en vía de desarrollo hay un gran volumen de la población que vive del rebusque. A pesar de los grandes esfuerzos para convertir a los colombianos en empresarios otorgándoles capital semilla y préstamos sin garantía no ha sido posible crearles de la noche a la mañana el espíritu empresarial. A diario las microempresas colapsan. No se sabe si es por la excesiva tramitología, por los costos exagerados de establecer una empresa o por que no todo el mundo nació para ser empresario. Aquellas personas que tuvieron la ilusión de un negocio propio terminan nuevamente despertándose en la mañana y teniendo que pensar de donde va a venir la comida del día.

Entre las muchas opciones del rebusque, está vender loterías, manejar Uber, damas de compañía, trabajar en casas de familia, ser recuperadores ambientales, trabajadoras sexuales, profesión que tiende a desaparecer con los robots eróticos, mensajeros de Rappi y también en Colombia vender chance.

Las empleadas del Servicio Doméstico gracias a varias campañas adelantadas por mujeres congresistas tienen plenos derechos laborales, pertenecen a la Seguridad Social reciben un salario mínimo, pensión y prima.

No es así con las chonticas que son el prototipo de la informalidad que tanto está queriendo combatir el Gobierno. No ha habido un congresista que promueva una ley que obligue a que estas ‘colocadoras’, nombre que reciben las personas que venden chance para evitar un vínculo laboral, las incorporen al sistema formal de trabajo como Dios manda.

‘Las colocadoras’ o chonticas son mujeres de escasos recursos, con Sisben. No tienen seguridad social ni menos ARL. Aprenden a manejar un puesto de apuestas y reciben su pago por comisión, a través de un complicado sistema de formularios en que se les descuentan los descuadres y así como se gana en las apuestas su sueldo es aleatorio y nunca saben cuánto van a percibir al día. El Sisben les cubre la salud, pero al no cotizar al sistema formal laboral no tienen derecho ni a prima, ni a pensión, ni a horas extras ni a dominicales.

Algunas fundaciones les ayudan como beneficiarias del Sisben a hacer los trámites para acceder al sistema de vivienda que ofrece el Gobierno para personas por debajo de los niveles de pobreza. Las habitantes de Nashira la ecoaldea de las Mujeres en el corregimiento del Bolo San Isidro, de Palmira son beneficiarias de las viviendas de interés social del Gobierno pero a diferencia de las casas de las chonticas, una fundación les regaló el lote y por lo tanto las casas fueron gratis sin deuda ni cuota inicial.

El Sisben es sin duda un extraordinario servicio de salud y a nivel mundial es considerado un modelo para resolver el problema para aquellas personas en extrema pobreza, así la salud en Colombia esté quebrada.

Sin embargo las chonticas que quieren un servicio privado pueden acceder a él respondiendo a este aviso: “Se atienden particulares con tarifas económicas”, que publica la empresa donde laboran en su página web.

Sigue en Twitter @Atadol

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