Pacto fundamental

Pacto fundamental

Noviembre 13, 2018 - 11:40 p.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

En el trasfondo de muchas posiciones y actitudes que se manifiestan en la opinión pública está el tema de la paz lograda con la guerrilla de las Farc. Hay que recordar que sobre 12 millones de votantes, se perdió por 60.000 votos un plebiscito que buscaba refrendar el acuerdo. Los que ganaron, en una nación dividida, lo hicieron con el apoyo de quienes manifestaban animadversión hacia el presidente Santos y hacia visiones de género y de sexualidad contenidas en el texto. El Gobierno optó por hacer modificaciones, según sus críticos, y refrendarlo en el Parlamento.
Es sobre este acuerdo básico de Paz que se produjo la desmovilización, desarme y reinserción de la guerrilla. La incógnita es si, en este último año y medio, se ha respetado el acuerdo y captar si la sociedad y los agentes estatales se han apropiado del mismo como un bien superior que debe promoverse y mantenerse como agenda futura, si queremos progresar como sociedad civilizada. Hay incertidumbre al respecto.

El candidato del Centro Democrático ganó de manera clara las elecciones. Pero una oportuna alianza, que no se dio, entre Humberto de la Calle y Sergio Fajardo, habría desplazado a Petro en la primera vuelta y posiblemente Fajardo habría podido ganarle la elección a Duque. Lo que parece importante indicar, más allá de la elucubración, es que ‘hacia el centro’ hay una posición política colombiana muy fuerte, con la cual se puede contar para consolidar el proceso de paz. Ahora bien, en los primeros 100 días del gobierno de Duque, lo que parece notable también es que el Presidente se distancia de quienes han querido “hacer trizas el acuerdo” desde su partido y, más bien, se compromete con adelantar los acuerdos adquiridos con el nuevo partido, la Farc y especialmente con quienes lo representan en los territorios, donde hay mucho por hacer, desde el gobierno de Santos.

Sin duda, uno de los respaldos más fuertes a los acuerdos con la antigua guerrilla es el de la comunidad internacional: distintos Gobiernos, las Naciones Unidas, las ONG, los centros universitarios de prestigio. Hay desde afuera un apoyo muy grande al proceso de paz logrado y expectativas para que se cumpla, incluyendo la veeduría de la Corte Penal Internacional. Pero internamente, hay oposición, dispersión, cambios de bando y sectores sociales que están a la expectativa.

Hay que reconocer la labor del senador Roy Barreras, pero parecería que no logra un auditorio suficiente de alianzas pluripartidistas. La conformación de la JEP fue un acuerdo fundamental, pero aparecieron discrepancias con las funciones y límites con la Fiscalía y la Justicia ordinaria. Inexplicablemente, Petro se puso de acuerdo con Uribe en una modificación que implica nuevos magistrados para la JEP, orientados al juicio particular de los militares. De manera razonable, los representantes de la Farc se opusieron y la CPI indicó que intervendrá si hay impunidad. En pocas palabras, hay bandazos para un lado y otro en la construcción concreta del acuerdo, con muchas zancadillas, como las del senador Macías. Pero en medio de todo, se avanza y se hace necesario apoyar su implementación.

Es fundamental que los sectores sociales manifiesten su apoyo a los acuerdos de paz. Lo pueden hacer de diversas maneras, todas ellas expresando opinión. Son sectores sociales que entienden que el cambio es necesario, que se requiere una nueva sociedad y que esta se construye haciendo acuerdos que no son el resultado de la violencia y van orientados hacia una nación más justa y equitativa. Estos sectores sociales tienen diferentes puntos de vista políticos, atraviesan la sociedad de arriba a abajo, pero también pueden lograr un pacto fundamental sobre una nación soñada en paz y convivencia.

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