Fechas inolvidables

Fechas inolvidables

Agosto 06, 2019 - 11:55 p.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

En épocas pretéritas, cuando estudiaba en el colegio, salíamos a vacaciones después del 20 de Julio. En dicha fecha se conmemoraba el Grito de la Independencia con desfiles, en los cuales participaban los estudiantes. La costumbre era irse después a lo que se llamaba coloquialmente el veraneo, en busca de aires frescos, para escapar de los calores de Cali, a lugares emblemáticos como La Cumbre, Pichindé, la Carretera al Mar, el Saladito, Felidia, etc.

Da la casualidad de que mi madre cumplía años el 7 de agosto. Ella se los celebraba invitando a la familia y a sus amistades a almorzar a su casa de las Nieves. Las fiestas patrias más importantes, por lo tanto, se me convirtieron en hitos inolvidables de grata recordación.

Las conmemoraciones del Florero de Llorente y del Puente de Boyacá eran celebradas con pompa y participación de la ciudadanía. Las poblaciones se vestían con el tricolor colombiano. Donde uno fuere flameaba nuestra bandera. Hoy, muchos de nuestros compatriotas desestiman o ignoran la trascendencia de esas gestas que sellaron nuestra independencia.

El 20 de julio de 1810 en Bogotá, fue el detonador de lo que ocurrió posteriormente. Por desgracia, se cometieron un rosario de errores bélicos y políticos que provocaron la supresión del movimiento libertario, con el consecuente martirio de no pocos de los más valiosos líderes de nuestra independencia y la reconquista española ejecutada por el estratega militar Pablo Morillo.

Simón Bolívar se exilió, primero en Jamaica y luego en Haití, lo cual le permitió congregar posteriormente bajo su mando un ejército, donde el neogranadino Francisco de Paula Santander desempeñó un papel fundamental, junto con los venezolanos, José Antonio Anzoátegui y Carlos Soublette, derrotando las fuerzas realistas comandas José María Barreiro en la batalla del Puente de Boyacá. Ese ejército conformado también por compatriotas llaneros, previamente habían derrotado a los españoles en la épica batalla del Pantano de Vargas, donde el coronel Juan José Rondón jugó un papel decisivo.

Hoy es un día de júbilo, celebramos el bicentenario de la batalla del Puente de Boyacá en el río Teatinos, cerca de Tunja, la cual concretó definitivamente nuestra independencia. El libertador logró cortarle el camino a Barreiro, quien pretendía reunirse en Bogotá con el destacamento realista acampado en la Capital, con el fin de fortalecer su capacidad bélica. Ocurrió lo contrario, los ejércitos patriotas entraron triunfantes en medio del delirio ciudadano y el Virrey, Juan de Sámano, huyó a Cartagena, donde inició una peregrinación hasta su muerte.

El sueño de Bolívar escalaba un nuevo peldaño, había logrado la libertad de la Nueva Granada, solamente le faltaba Ecuador para culminar su empeño. Sobrevivió un corto período, parte del cual Francisco de Paula Santander se desempeñó como Presidente encargado de la Gran Colombia, mientras el Libertador continuaba su campaña épica, liberando nuevos territorios.

Nuestros destinos políticos y económicos hubiesen sido diferentes si se hubiera consolidado su sueño. Un país que comprendía Venezuela, Panamá, Colombia y Ecuador tendría aproximadamente 100 millones de habitantes, con un PIB de US$ 956.000 millones y un canal interoceánico. Claro está que estas cifras fueron obtenidas antes del desastre venezolano.

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