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Prioridades

Octubre 25, 2020 - 11:55 p. m. Por: Alfonso Otoya Mejía

Las medidas adoptadas por algunos mandatarios locales me obligan a detenerme y pensar en las prioridades que se les dan a los recursos públicos. El Alcalde de Pereira anunció hace algunos días la creación del primer Sisben para animales, un juez de la República en semanas pasadas falló en favor de una mascota otorgándole la pensión del que antes había sido su cuidador y el Alcalde de Cali anuncio que el primer proyecto que se ejecutará con el dinero del crédito será el hospital público de mascotas.

Debo aclarar que en ningún momento pienso, ni creo, que las mascotas no puedan tener acceso a salud o a estabilidad económica. Por el contrario, creo firmemente que es responsabilidad de las personas que tomamos la decisión de tener un animalito en nuestros hogares, con nuestros propios recursos, velar por su integridad presente y futura.

Surgirá entonces la pregunta de qué hacer con los animales que vagan por las calles. Esta problemática no es nueva y nuestras sociedades modernas han tratado de buscar soluciones. La ejecutada en el Sena de Malambo, encostalando unos caninos para que murieran, es un acto reprimible que en ningún caso se encuentra justificado ni debe ser la solución al problema. Existen soluciones con enfoque humano como el control químico de natalidad y el fomento a la adopción.

Sin embargo, tampoco creo que la responsabilidad de mantener y garantizar a estas poblaciones de animales derechos que ni siquiera las personas tienen, deba recaer en el Estado. Basta solo con mirar las calles donde encontramos en ellas personas que deambulan sin futuro consumidas por las drogas, familias locales e inmigrantes sin alimentación suplicando recursos en un semáforo, o simplemente revisar las filas eternas en las EPS de personas esperando acceder a un tratamiento médico. Realmente encuentro injustificado que un gobernante priorice con dineros públicos garantizar la salud de animales por encima de personas.

Los recursos económicos de los cuales dispone el Estado son limitados, y más en un país de ingresos medios como Colombia. Dada esta limitación, los mandatarios son elegidos entre otras tareas para priorizar tanto problemáticas como soluciones. Como sociedad debemos garantizar primero la alimentación, salud y educación de toda nuestra población antes de empezar a reconocer derechos económicos a mascotas.

Lo que hagan los particulares con sus recursos es incuestionable, para esos trabajan. Pueden gastar su dinero en seguros de salud, terapias, ropa, juguetes e incluso heredar a sus mascotas. Pero, cuando se habla de dineros públicos considero que la priorización es indispensable y primero se deben solucionar las afectaciones de las personas, que en últimas son quienes entregan al Estado los recursos. Creo sin temor a equivocarme que como sociedad tenemos que garantizar primero educación de alta calidad para todos nuestros niños antes de estar pensando en pensiones para perros y gatos.

Ojalá nunca tengamos que explicarle a un niño que sufrió malnutrición, que no le atendieron su enfermedad o que no pudo acceder a educación de calidad, porque un gato o un perro tenían que ser atendidos primero.
Espero y trabajo para que Colombia en el futuro sea un país más próspero, donde las necesidades de su población sean cubiertas con calidad, para que ahí sí podamos ofrecerles hospitales y pensiones a nuestras amadas mascotas. Por ahora en el 2020, esto no debería ser una prioridad.

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