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Tras el terremoto en Venezuela, preocupa el manejo de toneladas de escombros; denuncian residuos arrojados al mar
Mientras continúan las labores de recuperación, expertos ambientales insisten en que el manejo de los residuos será determinante para evitar que una emergencia se agrave en un problema ambiental y sanitario de largo plazo.
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18 de ago de 2026, 04:30 p. m.
Actualizado el 18 de ago de 2026, 04:34 p. m.
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Faltando poco para que se cumplan dos meses del doblete sísmico que se presentó en Venezuela, de magnitudes 7,2 y 7,5 Mw, ocurrido el 24 de junio, las autoridades y expertos mantienen la preocupación por el manejo de las toneladas de escombros que dejó la destrucción de viviendas y edificios, especialmente en la zona costera de La Guaira.
Según el balance oficial del gobierno venezolano, al menos 190 edificios quedaron completamente destruidos, mientras que 6.433 viviendas fueron clasificadas como de alto riesgo y otras 9.866 están bajo la categoría de uso restringido.

La zona más afectada por el doble terremoto fue el estado costero de La Guaira, ubicado a 30 minutos de la capital venezolana, donde se registran cerca de 1400 desaparecidos.
En cuanto a las infraestructuras, un reporte preliminar de las Naciones Unidas señala que los daños físicos directos en edificaciones y estructuras alcanzaban aproximadamente 37 000 millones de dólares.
“Se vieron como nubes inmensas de polvo y, en el caso de La Guaira, mucho mayores porque la cantidad de edificaciones que colapsaron fueron muchas más. (...) Esa cantidad de polvo puede producir daños a la salud humana y ambiental. No tenemos conocimiento ni referencia de que se esté haciendo alguna evaluación sobre esos daños para que se puedan hacer advertencias a la comunidad, sobre todo a las personas más vulnerables”, dijo Alejandro Álvarez, coordinador general de Clima 21 a la organización periodística Mongabay.
Ante la montaña de escombros que quedaron en esta región costera, los cuales quedaron capturados en fotografías, uno de los principales focos de preocupación está relacionado con el destino de estos.
Organizaciones ambientales llegaron a denunciar que parte del material habría sido trasladado hacia la costa e incluso depositado en el mar, una práctica que podría generar consecuencias sobre los ecosistemas marinos.

“Desde el principio se vio que había camiones que estaban extrayendo el material de las grandes montañas de escombros y echándose directamente al mar”, añadió Álvarez.
Para la bióloga Mariana Hernández, investigadora doctoral en la Universidad de Manchester, en Inglaterra, los escombros pueden contener cemento, metales, plástico, pinturas, tuberías de PVC y materiales como el asbesto, que, al entrar en contacto con el agua y el oleaje, pueden fragmentarse y generar contaminación.
“Mientras más oleaje lo golpee, más rápido se va a ir descomponiendo en fragmentos pequeñitos; estamos hablando de mesoplásticos y microplásticos desde 5 milímetros hasta menos de un milímetro que ni siquiera podemos ver, pero que tienen impactos gravísimos”, explicó la bióloga.
Los expertos coinciden en que la afectación podría alcanzar a especies marinas, arrecifes de coral y zonas utilizadas para la pesca. La acumulación de sedimentos también puede aumentar la turbidez del agua, reducir el paso de la luz y alterar las condiciones necesarias para diferentes organismos.
Mientras tanto, el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo de Venezuela se pronunció ante las denuncias y a mediados de julio emitió un comunicado en el que advirtió que tendrá “tolerancia cero” por posibles vertidos ilícitos de escombros al mar.
“Verter desechos sólidos, líquidos o cualquier sustancia contaminante en el mar o en espacios naturales es una actividad ilícita que conlleva sanciones que van desde multas hasta procesos penales, así como la obligación de restaurar los espacios afectados”, se lee en el comunicado.

Comunicadora social con experiencia en comunicación organizacional, creación de contenido digital y redacción periodística y corporativa.










