Inmigrantes en EE.UU.: entre el sueño y la pesadilla

Inmigrantes en EE.UU.: entre el sueño y la pesadilla

Junio 19, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Morales, corresponsal en Washington
Inmigrantes en EE.UU.: entre el sueño y la pesadilla

Se calcula que en Estados Unidos hay al menos once millones de personas en condición de ilegalidad, de las cuales muchas temen por su estabilidad laboral y su calidad de vida.

La batalla contra la ilegalidad en varios estados preocupa a muchos latinos. Aún esperan una reforma integral.

En los últimos años los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos han sido el blanco para diferentes leyes de claro tinte xenófobo. Ante la falta de decisión de Washington sobre el tema, gobiernos locales han decidido proponer, en medio de una fuerte polémica, legislaciones en un país donde viven más de once millones de ilegales. Hasta hoy, ya son varias los estados de EE.UU. que han aprobado o están discutiendo proyectos de ley que castigan a los indocumentados. Algunas iniciativas continúan en las Cortes después de ser demandadas por grupos a favor de los inmigrantes y otras han recibido el apoyo de organizaciones conservadoras. Son varias las ciudades que han seguido los mismos pasos de Arizona, que expidió su famosa ley, la SB 1070, una norma que permite que policías detengan a una persona después de una violación de tráfico, y arrestarla si tiene una sospecha de que se encuentra ilegalmente en el país.“Esto está ocurriendo porque el presidente Barack Obama le prometió al pueblo inmigrante que iba hacer algo (reforma inmigratoria) y no lo ha cumplido, pero sí apoyó la ley de salud”, dijo Helen Melton, especialista de cabildeo de Casa Maryland, organización pro inmigrante en Washington.En Alabama, la promulgación de la nueva ley contra la inmigración surgió al calor de la de Arizona y ha extendido el debate. La ley cataloga como delito contratar y hasta llevar en el auto a alguna persona indocumentada, conociendo su condición migratoria. También exige a las escuelas verificar la situación migratoria de los estudiantes y reportarlos al Estado. En Georgia, la situación es similar. Varios países en Latinoamérica se sumaron a la batalla legal contra la nueva ley de inmigración, la HB87, advirtiendo que a puede representar una amenaza paras los vínculos entre Estados Unidos y sus vecinos de la región.La ley autorizaría a los organismos policiales a verificar el estatus de inmigración de todo sospechoso que no pueda mostrar medios aceptables de identificación. E incluso a detenerlo.Obama aún no convenceEn medio de los resquemores, la inmigración ha sido tema de agenda en los últimos días en Washington. El presidente Barack Obama en repetidas ocasiones se ha reunido con organizaciones pro inmigrantes, personalidades latinas, líderes religiosos para hablar del tema. Recientemente dio un discurso sobre la importancia de reforzar la seguridad en la frontera y la necesidad de una reforma inmigratoria. Pero aún nada está claro y hay mucho escepticismo. En El Paso, Texas, por ejemplo, hace un mes el Mandatario estadounidense recalcó su apoyo al Dream Act: “Yo pondré de mi parte para propiciar un debate constructivo y cortés sobre estos temas... pero este cambio debe ser impulsado por ustedes, el pueblo estadounidense. Deben ayudar a exigir una reforma integral y deben identificar los pasos que podemos dar ahora mismo, como la Ley Dream… asuntos sobre los que podemos encontrar terreno común entre demócratas y republicanos”, dijo Barack Obama. El Dream Act es un proyecto de ley que podría regular el estatus migratorio de miles de jóvenes estudiantes que llegaron al país antes de los 16 años, que han vivido en EE.UU. de forma continua durante al menos cinco años. Eso sí, deberían cumplir algunos requisitos, como el cursar dos años de estudios superiores o inscribirse en las Fuerzas Armadas.Para algunas organizaciones pro inmigrantes el ambiente de una reforma inmigratoria y hasta la aprobación del Dream Act, no es el mejor, debido a la división entre los partidos y el inicio de la campaña presidencial del 2012, y para otras, como United We Dream, conformada por jóvenes que se dedican al cabildeo para una reforma inmigratoria, el Presidente todavía no los convence. “Estamos extremadamente enfadados porque Obama ha hablado y ha dicho que apoya el Dream Act, y sin embargo, el año pasado no se pudo sacar adelante... También sabemos que Obama tiene el poder en sus manos de parar las deportaciones de estudiantes del Dream Act”, dijo Gaby Pacheco, miembro de United We Dream.El Dream Act, la esperanzaA pesar del descontento de tantos jóvenes, estos continúan mostrando su ganas para seguir luchando por el Dream Act, pero advierten que su apoyo a la administración disminuirá sino ven resultados favorables.“Si el presidente Obama quiere seguir recibiendo nuestro apoyo va a tener que darnos algo antes de sus elecciones, si no no vamos a esperar por sus falsas promesas” agregó Pacheco. Mientras tanto, en el Capitolio varios senadores demócratas presentaron hace algunas semanas el proyecto de ley del Dream Act para que sea debatido en la Cámara Alta y así comenzar nuevamente el camino para que miles de jóvenes se legalicen en el país. El senador Bob Menéndez aseguró que no es fácil, pero igual luchará para que sea aprobado. “La realidad es que quizá por medio de enmiendas de proyectos que son enviados de la Cámara al Senado existe la posibilidad de incluir por enmienda el Dream Act y tenemos que ver, pero sino planteamos lo que queremos, nunca lo vamos a lograr y no vamos a tener un movimiento para lograr los votos”, dijo. Pero el acoso a los inmigrantes sigue. El representante republicano Lamar Smith de Texas propuso un proyecto de ley para que el programa E-Verify, sea obligatorio. Este exige a que los empleadores revisen el estatus inmigratorio de sus empleados. Mientras tanto, las organizaciones pro inmigrantes y la comunidad hispana esperan que los congresistas y la Casa Blanca lleguen a un acuerdo para aprobar una reforma, que les permita a los inmigrantes respirar con un poco más de tranquilidad.

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