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Grupos rebeldes en Siria habrían entrado a ciudad estratégica de Damasco; el pánico se apodera de los habitantes

La ofensiva rebelde lanzada por islamistas radicales del grupo Hayat Tahrir al Sham (HTS) empezó el 27 de noviembre en el noroeste y se extendió en apenas diez días a grandes ciudades.

7 de diciembre de 2024 Por: Redacción AFP
Un combatiente sirio de oposición sostiene un lanzacohetes frente a la oficina del gobierno regional, en cuya fachada se muestra una imagen del presidente sirio, Bashar Assad, rodeada de disparos, tras la toma de la ciudad de Hama por parte de la oposición, en Siria, el viernes 6 de diciembre de 2024. (AP Foto/Ghaith Alsayed)
Un combatiente sirio de oposición sostiene un lanzacohetes frente a la oficina del gobierno regional, en cuya fachada se muestra una imagen del presidente sirio, Bashar Assad, rodeada de disparos, tras la toma de la ciudad de Hama por parte de la oposición, en Siria, el viernes 6 de diciembre de 2024. (AP Foto/Ghaith Alsayed) | Foto: AP

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) aseguró que la alianza de rebeldes liderada por islamistas que lanzó una fulgurante ofensiva en Siria entró este sábado en Homs, la tercera ciudad del país, al norte de Damasco.

“Facciones rebeldes entraron en la ciudad de Homs y tomaron algunos barrios, después de que las fuerzas de seguridad y el ejército se replegaran de sus últimas posiciones en la ciudad”, declaró Rami Abdel Rahman, director de esta oenegé con sede en Reino Unido, pero con una extensa red de informantes en Siria.

El pánico se apoderó este sábado de los habitantes de Damasco, que se precipitaron para comprar reservas de comida y medicamentos ante el avance de las fuerzas rebeldes que aseguran haber empezado a rodear la capital siria.

Las manifestaciones antigubernamentales se multiplicaron en en regiones vecinas e incluso en Jaramana, un suburbio de damasco, donde jóvenes derribaron una estatua de Hafez al Asad, padre y predecesor del presidente Bashar al Asad.

Una imagen del presidente sirio, Bashar Assad, marcada por disparos, en la oficina del gobierno provincial tras la toma de Hama por parte de la oposición, en Siria, el viernes 6 de diciembre de 2024. (AP Foto/Omar Albam)
Una imagen del presidente sirio, Bashar Assad, marcada por disparos, en la oficina del gobierno provincial tras la toma de Hama por parte de la oposición, en Siria, el viernes 6 de diciembre de 2024. (AP Foto/Omar Albam) | Foto: AP

“Tengo mucho miedo, por mí y por mi hija que aún no ha nacido”, dijo Rania, una habitante de Damasco embarazada de ocho meses.

“Intenté encontrar medicinas esta mañana, pero no pude”, contó a AFP, detallando que las farmacias ya habían cerrado.

“La situación no estaba así cuando salí esta mañana. Todo el mundo empezó a tener miedo de repente”, añadió.

Un líder de las fuerzas islamistas radicales que encabezan la rebelión, Hasan Abdel Ghani, afirmó que los combatientes se encontraban a menos de 20 kilómetros de la entrada sur de la ciudad.

El ministro del Interior, Mohamed al Rahmun, afirmó que un cordón de seguridad “muy fuerte” había sido desplegado para proteger la capital. El ejército, a su vez, anunció un refuerzo de sus líneas de defensa alrededor de la ciudad.

Combatientes de la oposición siria conducen por las calles tras la toma de Hama por parte de los insurgentes, en Siria, el viernes 6 de diciembre de 2024. (AP Foto/Ghaith Alsayed)
Combatientes de la oposición siria conducen por las calles tras la toma de Hama por parte de los insurgentes, en Siria, el viernes 6 de diciembre de 2024. (AP Foto/Ghaith Alsayed) | Foto: AP

La ofensiva rebelde lanzada por islamistas radicales del grupo Hayat Tahrir al Sham (HTS) empezó el 27 de noviembre en el noroeste y se extendió en apenas diez días a grandes ciudades como Alepo, en el norte, y Hama.

Los habitantes de Damasco también se precipitaron para retirar dinero de los distribuidores y el centro de la ciudad estaba paralizada por los atascos.

Los relatos de los residentes coinciden en señalar el pánico que se apoderó de la ciudad. Tres de ellos, que rehusaron dar su nombre por razones de seguridad, contaron su búsqueda de comida y remedios en tiendas y farmacias que encontraban cerradas.

“Siria nos pertenece”

A la inquietud general se sumaron los rumores de que el presidente Bashar al Asad, que apareció por última vez en público el domingo, había huido. La presidencia siria desmintió estos reportes.

Mohamed, un habitante de Damasco de 35 años, dijo a AFP que sentía “una mezcla de asombro, miedo y preocupación por el futuro”.

“Nada es comparable a lo que vivimos hoy. Creo que son días que pasarán a la historia”, declaró.

En la imagen, vehículos blindados del ejército sirio abandonados en una carretera mientras insurgentes de la oposición controlan las afueras de Hama, en Siria, el 3 de diciembre de 2024.(AP Foto/Ghaith Alsayed)
En la imagen, vehículos blindados del ejército sirio abandonados en una carretera mientras insurgentes de la oposición controlan las afueras de Hama, en Siria, el 3 de diciembre de 2024.(AP Foto/Ghaith Alsayed) | Foto: AP

Las fuerzas de seguridad y el ejército se desplegaron en el barrio de Mezzeh, que alberga embajadas, oficinas de Naciones Unidas y de los servicios de seguridad.

En el suburbio de Jaramana, de mayoría drusa y cristiana, videos verificados por AFP mostraron a jóvenes gritando: “¡Siria nos pertenece. No pertenece a la familia Asad!”.

Bashar al Asad asumió el poder en el año 2000, sucediendo a su padre, que tenía las riendas del país desde 1971.

Estatuas de Asad padre e hijo fueron derribadas también en Hama, donde los rebeldes irrumpieron el jueves.

Las escenas recuerdan las manifestaciones masivas a favor de la democracia que conoció el país en 2011, antes del inicio de una guerra civil que desde entonces ya dejó más de medio millón de muertos.

*Información de AFP.

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