Detención preventiva a Keiko Fujimori para evitar interferencias en su investigación

Detención preventiva a Keiko Fujimori para evitar interferencias en su investigación

Noviembre 01, 2018 - 09:16 a.m. Por:
Agencia EFE
Detención preventiva para Keiko Fujimori

La hija del expresidente peruano, Alberto Fujimori, es investigada por las autoridades en Perú por el delito de lavado de activos.

Foto: Agencia EFE

La cárcel espera a Keiko Fujimori: la principal líder de la oposición en Perú  estará en la cárcel a partir del 31 de octubre, cuando inicia un tortuoso período sin libertad, en principio por 36 meses, para que no obstruya una investigación en su contra por lavado de activos.

Fujimori, hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori, el pasado Halloween fue detenida en un calabozo, entre la incertidumbre de conocer en qué incómoda prisión le tocará afrontar desde ahora las investigaciones que podrían desencadenar en una condena de no menos de diez años.

Nadie se imaginaba que terminaría así la jornada cuando "La China", como se le conoce popularmente, salió por la mañana de su casa para dirigirse un día más al juzgado donde se evaluaba si debía ingresar en prisión.

El juez Richard Concepción, al que el fujimorismo sataniza por haber detenido ya a su líder por una semana entera en este mismo mes, le esperaba con la resolución en la que se ordena su reclusión en prisión preventiva por 36 meses.

Lea además: Detienen a Keiko Fujimori por presunto lavado de activos en Perú

Todo indicaba que el magistrado, titular del Primer Juzgado Nacional de Investigación Preparatoria, seguiría escuchando los alegatos del fiscal y de los abogados de Fujimori y de los otros diez imputados en el mismo caso de lavado de activos, pero durante ocho largas horas leyó los argumentos de su decisión sobre Keiko.

A medida que el magistrado nombraba una retahíla de cargos y elementos de convicción, el rostro de Fujimori se fue haciendo más tenso, serio y dramático hasta lanzar una agónica mirada cuando escuchó que la eventual condena podría llegar hasta los 20 años de prisión.

Así tuvo que aguantar cómo el juez la señalaba como la cabecilla de una organización criminal enquistada dentro del partido Fuerza Popular, que ella misma preside, y destacaba la "graves sospechas" de que ella ordenó a su círculo cercano lavar grandes cantidades de dinero para su campaña para las elecciones presidenciales de 2011.

Sin embargo, lo que pesó más para su reclusión son las reuniones que varios testigos afirman que mantuvo con el exjuez César Hinostroza, presunto líder de una gran trama de corrupción judicial, en cuya sala de la Corte Suprema se debía resolver dos recursos de Fujimori para archivar las investigaciones.

Antes de que la esposaran y se la llevaran a las mazmorras, Fujimori se fundió en un prolongado abrazo de despedida con su marido, el estadounidense nacionalizado peruano Mark Vito, su más fiel seguidor y escudero, quien la acompaño sin falta a todas las audiencias.

La presidenta del partido fujimorista Fuerza Popular estará pendiente de conocer las limitadas condiciones a las que se deberá acomodar a la prisión donde la envíen.

Se quedó sin embargo sin la posibilidad de despedirse por igual de sus dos hijas menores, Kiara y Kaori, con las que no pudo pasar con ellas esta noche de disfraces, donde los niños, siguiendo la tradición estadounidense, salen a las calles en busca de dulces de casa en casa.

Una de las opciones más probables es la cárcel de mujeres de Santa Mónica, en el distrito limeño de Chorrillos, por la que ya pasó Nadine Heredia, esposa del expresidente Ollanta Humala, quienes estuvieron recluidos en prisión preventiva por nueve meses por un caso similar al de Fujimori.

Allí, en la misma prisión donde purgan condena terroristas como Elena Iparraguirre, la número 2 del grupo armado Sendero Luminoso, tuvieron que improvisar un espacio para Heredia, pues en Perú, un país con cárceles saturadas al mantener 85.000 presos en 69 prisiones, tener una celda individual es todo un lujo.

Lo más complicado para Fujimori será estar privada de comunicaciones y no poder seguir dirigiendo su partido ni su grupo parlamentario, que con 61 congresistas dominaba el parlamento con mayoría absoluta desde un chat de mensajería instantánea que mantenía con sus colabores más cercanos.

En estas condiciones, Fujimori deberá evitar que no desintegre su poder en el Congreso y al mismo tiempo luchar por demostrar de su inocencia, cambiar su percepción que tiene la gente de ella como la política más corrupta del país, según las encuestas; y así volver a tentar la Presidencia en 2021 tras dos fracasos consecutivos.

Lea además: Detienen a Keiko Fujimori por presunto lavado de activos en Perú

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad