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Delcy Rodríguez cambia el tono ante la ONU y abre una nueva etapa en las relaciones internacionales de Venezuela
La presidenta encargada de Venezuela aprovechó su participación en la Asamblea General de Naciones Unidas para anunciar reformas políticas, prometer elecciones y presentar una agenda de acercamiento con Estados Unidos y los organismos multilaterales. El giro en su discurso marca una diferencia frente a los años de confrontación diplomática.
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25 de sept de 2026, 05:49 p. m.
Actualizado el 25 de sept de 2026, 05:49 p. m.
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La participación de Delcy Rodríguez en la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas marcó un cambio en el discurso internacional del Gobierno venezolano. La presidenta encargada llegó a Nueva York con un mensaje de reconciliación, apertura económica y transformación institucional, acompañado de una agenda diplomática que incluyó encuentros con Estados Unidos, organismos financieros internacionales y mandatarios de América Latina y Europa.
Más allá de la intensidad de sus reuniones, la visita puso de manifiesto la intención de Caracas de recuperar espacios de interlocución internacional, después de años de tensiones políticas, sanciones económicas y distanciamiento con varios gobiernos occidentales.

El cambio más significativo estuvo en el lenguaje utilizado por Rodríguez. En lugar de concentrar su intervención en la confrontación con Washington y las denuncias contra sus adversarios internacionales, la mandataria habló de democracia, garantías electorales, seguridad jurídica y reconciliación nacional, asuntos que han estado en el centro de las exigencias de la oposición venezolana y de buena parte de la comunidad internacional.
Sin embargo, el alcance de esa nueva orientación dependerá de que los compromisos anunciados se traduzcan en decisiones concretas y verificables.
Elecciones, una promesa aún sin fecha
Durante su intervención ante la Asamblea General, Rodríguez aseguró que Venezuela ha comenzado un proceso de transición democrática, con reformas en los ámbitos político, económico y judicial.
Uno de los anuncios que más atención despertó fue su compromiso de celebrar elecciones y abrir espacios de diálogo con sectores de la oposición. No obstante, la mandataria no estableció un calendario electoral ni precisó los mecanismos que garantizarían la participación de todas las fuerzas políticas.
También planteó una revisión del sistema judicial y el fortalecimiento de la seguridad jurídica, tanto para los ciudadanos como para los inversionistas extranjeros.
Las declaraciones contrastan con el discurso que caracterizó al Gobierno de Nicolás Maduro, durante el cual las denuncias de irregularidades electorales y las restricciones a la oposición deterioraron las relaciones de Venezuela con numerosos países.
La cuestión ahora es cómo se materializarán las reformas anunciadas y qué garantías tendrán los sectores políticos que durante años han cuestionado al chavismo.
El acercamiento con Estados Unidos
Uno de los acontecimientos centrales de la visita fue el encuentro entre Rodríguez y el presidente estadounidense, Donald Trump, el martes 22 de septiembre, durante una recepción celebrada en Nueva York.
Se trató de la primera reunión presencial entre ambos mandatarios desde que Rodríguez asumió la Presidencia encargada en enero, después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. La reunión refleja el cambio que han experimentado las relaciones entre Caracas y Washington.

Rodríguez agradeció públicamente a Trump por la disposición de su Gobierno para restablecer los vínculos diplomáticos y ampliar la cooperación bilateral. En su discurso ante Naciones Unidas destacó el acuerdo energético alcanzado entre ambos países y las posibilidades de colaboración en seguridad, comercio y lucha contra el crimen transnacional. Este acercamiento también plantea interrogantes sobre la influencia que tendrá Estados Unidos en el futuro político y económico de Venezuela y sobre las condiciones en que se desarrollará su transición.
La búsqueda de inversión y cooperación internacional
La agenda de Rodríguez incluyó contactos con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, y representantes de organismos financieros multilaterales, en momentos en que Venezuela necesita recursos para su recuperación económica y para atender las consecuencias de los terremotos del pasado 24 de junio.
La reconstrucción, la recuperación de la infraestructura y la atracción de inversión extranjera forman parte de los desafíos que enfrenta el Gobierno venezolano.
En ese contexto, los contactos internacionales adquieren relevancia, aunque la recuperación de la confianza de los inversionistas dependerá también de las condiciones institucionales, las garantías jurídicas y la estabilidad económica del país.
La mandataria sostuvo, además, reuniones con representantes de gobiernos latinoamericanos, caribeños y europeos, en un esfuerzo por ampliar los canales diplomáticos de Caracas.
Los asuntos que siguen generando diferencias
Pese al tono conciliador de su intervención, Rodríguez mantuvo algunas posiciones tradicionales de la política exterior venezolana.
Entre ellas, reiteró la reclamación territorial sobre la región de Esequibo y pidió a Guyana retomar las negociaciones bilaterales bajo el Acuerdo de Ginebra de 1966. También cuestionó las sanciones económicas y financieras unilaterales, al considerar que limitan las posibilidades de desarrollo de su país.
En materia energética, defendió una transición que tenga en cuenta las necesidades de las naciones productoras de petróleo y gas. Asimismo, hizo un llamado para que el desarrollo de la inteligencia artificial no profundice las desigualdades entre los países.
Una apertura diplomática que deberá traducirse en resultados
La visita de Delcy Rodríguez a Nueva York representa un cambio en la manera como el Gobierno venezolano busca relacionarse con la comunidad internacional. Su disposición al diálogo con Estados Unidos, los contactos con organismos multilaterales y el anuncio de reformas internas configuran un escenario diferente al de los últimos años.
Sin embargo, la normalización diplomática no equivale necesariamente a una transformación democrática.
La celebración de elecciones con garantías, la participación efectiva de la oposición, la independencia judicial y el respeto por los derechos políticos serán aspectos determinantes para establecer el alcance de los compromisos presentados ante Naciones Unidas.
Por ahora, Venezuela ha dado señales de un cambio en su discurso exterior y ha ampliado sus canales de interlocución. La atención estará puesta en las decisiones que adopte el Gobierno de Rodríguez dentro del país y en la manera como esas decisiones respondan a las expectativas de los venezolanos.
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