Baja California, en México, aislada por estragos dejados por el huracán Odile

Baja California, en México, aislada por estragos dejados por el huracán Odile

Septiembre 15, 2014 - 12:00 a.m. Por:
AP
Baja California, en México, aislada por estragos dejados por el huracán Odile

El número de residentes sin energía eléctrica asciende a 239.000, y sin energía eléctrica no hay suministro de agua potable. Los daños del huracán Odile en Baja California.

Unos 30.000 turistas se encuentran en la península de Baja California. Se trata de 26.000 extranjeros y 4.000 nacionales todos en hoteles ubicados como refugios temporales.

La península de Baja California se encuentra aislada, sin tendido eléctrico ni agua potable y con problemas de comunicaciones pero sin que se hayan registrado víctimas mortales debido al paso del Huracán Odile, según informaron autoridades federales. "La población más afectada es Los Cabos", dijo Luis Felipe Puente, coordinador nacional de protección civil. "Esperamos abrir un puente naval o aéreo". "Las antenas de celulares están dañadas y requieren de electricidad. La energía está muy endeble. Los puertos están cerrados. La circulación está muy dificultada. El aeropuerto presenta destrozos. No hay condiciones para reanudar vuelos", añadió el funcionario durante una rueda de prensa. El huracán Odile golpeó durante la noche del pasado domingo la península de Baja California. Llegó a alcanzar la categoría 4 y después de entrar por el Cabo San Lucas se degradó a 3, se desplazó sobre la península de Baja California con vientos constantes de 175 Kph. El ojo del huracán estuvo 60 kilómetros al oeste de La Paz y se movió en dirección a norte a 26 Kph. A media mañana del lunes dejó de llover y el viento disminuyó aunque el huracán seguía en tierra 100 kilómetros al norte de Cabo San Lázaro. Se ha atendido a 135 personas en el sistema sanitario con afectaciones de diversas consideración según las autoridades. Unos 30.000 turistas se encuentran en la península de Baja California. Se trata de 26.000 extranjeros y 4.000 nacionales todos en hoteles ubicados como refugios temporales. El número de residentes sin energía eléctrica asciende a 239.000, y sin energía eléctrica no hay suministro de agua potable. El Coordinador Nacional de Protección de Civil está coordinando la evacuación de turistas, con prioridad a personas con problemas de salud, y comenzará por extranjeros y mexicanos de la tercera edad. El aeropuerto de Baja California no permite la recepción de vuelos debido a los daños provocados por la fuerza del viento. En algunos hoteles los huéspedes tuvieron que moverse de las plantas bajas a plantas superiores por inundaciones. "Se trata de todo el corredor" entre San José del Cabo y el Cabo San Lucas, dijo Deneb Poli, paramédico del Meliá Cabo Real. Afirmó que todos los turistas alojados en el establecimiento así como los trabajadores se encuentran bien pero la electricidad y las líneas telefónicas se caen. "Hay partes de hoteles totalmente colapsadas... hay muchos daños", dijo. Alejandro Tealdi, de 32 años, residente de Cabo San Lucas y nacido en Argentina dijo a The Associated Press que "hubo también daños en la casa, entraba el agua, el viento muy fuerte, pero gracias a Dios físicamente no pasó nada, que es lo importante". "Está muy destruido todo", añadió. "En los siete años que estoy aquí nunca había pegado, nunca me había tocado algo así". "Es un poco incómodo que no tengamos otra opción que sentarnos a esperar, eso me hace sentir un poco de miedo", explicó Denise Mellor, una turista californiana que acudió a uno de esos refugios. Graciela Castillo Monroy, de 44 años, y su familia, regresaban a su vivienda desde un refugio cuando se encontraron que el tejado de su casa había volado y dos de las paredes habían colapsado. Recogió lo que pudo sobre un colchón y dijo "pues ahora a empezar de nuevo otra vez. No nos queda de otra que seguir adelante". El sur de Baja California está plagado de complejos hoteleros que se levantan entre pequeñas comunidades pesqueras y barrios humildes. Muchas de las viviendas no están preparadas para soportar huracanes. Los meteorólogos predijeron una peligrosa tormenta con grandes olas, así como intensas lluvias capaces de provocar deslizamientos de tierra e inundaciones. "Me voy. Acá está muy peligroso. Más tarde vamos a quedar incomunicados y mi casa de madera y lámina de cartón no va aguantar mucho", dijo a AP Felipa Flores, originaria del estado de Guerrero y habitante de la colonia El Caribe, mientras guardaba sus principales pertenencias en una bolsa de plástico y alistaba a sus dos hijos para irse al albergue. Al menos 22 vuelos fueron cancelados. Algunos turistas acamparon en el aeropuerto internacional de Los Cabos esperando salir antes de la tormenta, pero las instalaciones suspendieron todas sus operaciones al final de la tarde. Odile es el octavo huracán de la temporada, el primero que toca tierra.

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