44 detenidos en Charlotte, EE.UU., tras disturbios por homicidio de hombre negro

44 detenidos en Charlotte, EE.UU., tras disturbios por homicidio de hombre negro

Septiembre 22, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | AFP
44 detenidos en Charlotte, EE.UU., tras disturbios por homicidio de hombre negro

El gobernador de Carolina del Norte declaró el estado de emergencia en Charlotte tras la segunda noche de protestas y enfrentamientos en la ciudad.

El jefe de la Policía de Charlotte, Kerr Putney, prometió aumentar la seguridad en la ciudad tras dos noches de enfrentamientos entre manifestantes y uniformados.

44 personas fueron arrestadas en la noche del miércoles al jueves en la ciudad estadounidense de Charlotte, donde centenares de manifestantes protestaron por el homicidio de un negro a manos de un policía, anunció el jefe de la policía local Kerr Putney.

Putney prometió aumentar la seguridad en la ciudad tras dos noches de enfrentamientos entre manifestantes y la policía, reforzada por los militares de la Guardia Nacional. 

A raiz de estos enfrentamientos el gobernador de Carolina del Norte declaró en la noche del miércoles el estado de emergencia tras registrarse la segunda jornada de enfrentamientos en Charlotte.

"He declarado el estado de emergencia e iniciado esfuerzos para desplegar la Guardia Nacional y la Patrulla de Caminos para asistir a la policía local en Charlotte", escribió el gobernador Pat McCrory en Twitter.

[[nid:578895;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/09/charlotte.jpg;full;{Imagen de los enfrentamientos entre ciudadanos y Policía en Charlotte, EE.UU. Foto: Elpais.com.co | AFP}]]

Manifestantes que lanzan proyectiles, la Policía antidisturbios que responde con gases lacrimógenos, y de repente una detonación y un hombre que cae: la ciudad estadounidense de Charlotte vivió otra noche de enfrentamientos violentos tras la muerte del hombre afro.

Con el ruido, algunos huyen corriendo. Un fotógrafo de AFP vio caer al hombre a dos metros de donde se encontraba. Imposible decir quién disparó, pero por unos momentos la violencia cesa mientras policías y manifestantes ayudan a trasladar al hombre herido de un balazo fuera de la zona de peligro.

La noche, sin embargo, había comenzado en calma, con una vigilia en memoria de Keith Scott, abatido el martes por un policía en circunstancias controvertidas.

Varias familias habían llevado incluso a sus hijos a la protesta. Pero la atmósfera cambió súbitamente cuando la manifestación llegó ante la sede central de la Policía. Un manifestante arranca la bandera estadounidense de su mástil, mientras que otras golpean violentamente las puertas del edificio al grito de "¡Sin justicia no hay paz!" y "¡Abajo la Policía!".

Cuando a unos metros de allí se encuentran con policías antidisturbios que bloquean la calle, los manifestantes ya están enfurecidos. Algunos siguen manteniendo la calma, como esos hombres que levantan las manos frente a los policías coreando "¡Levantamos las manos, no disparen!" o esa mujer con lágrimas en los ojos que mira a los agentes y les dice: "es demasiado, es demasiado".

"Tenemos hermanos, hijos y padres que piensan que pueden hacerse matar en cualquier momento. Nadie debería vivir así. No todos los negros son vendedores de drogas, adictos o gángsters", se queja.

Pero ante los policías con uniformes antidisturbios, la violencia aumenta y pronto los manifestantes -claramente más numerosos que los policías-se apoderan de la calle, patean los vehículos policiales, rompen escaparates y obligan a los agentes a refugiarse en el hall de un hotel.

Cuando los manifestantes intentan, sin éxito, ingresar allí, la Policía logra finalmente establecer un perímetro de seguridad alrededor del hotel, y cuando los manifestantes se acercan demasiado o llueven los proyectiles, la Policía responde con gas lacrimógeno y balas de goma.

 "¡Vuestras vidas están en peligro, deberían irse!" , grita un policía a los manifestantes, que siguen intentando avanzar. En ese escenario caótico se escucha un disparo.

La gente huye a toda prisa, un hombre es evacuado -gravemente herido, precisarán más tarde las autoridades-, dejando un pequeño charco de sangre sobre la acera.

Es la segunda noche de violentas protestas por la muerte a manos de la Policía de Keith Scott, un padre de familia de 43 años. La Policía explicó que Scott llevaba un arma, que amenazó con ella y que el policía que lo mató también era negro.

Este, precisó, fue suspendido. Falso, responden sus familiares, que sostienen que Keith Scott no amenazó a nadie y que en la mano no tenía un arma sino un libro. Algunos vecinos dicen incluso que el policía que disparó era blanco, no negro.

Lo del arma "es una mentira", aseguró a la AFP Taheshia Williams, une residente del barrio cuya hija estudia en la misma escuela que uno de los hijos de Scott. "Quitaron el libro y lo reemplazaron por un arma. Ese hombre se sentaba aquí todos los días a esperar a que su hijo bajara del autobús", agregó.

Según la versión de la Policía, agentes enviados a detener a un sospechoso observaron a Keith Scott -quien no era la persona buscada - en el parking del edificio. Los agentes le pidieron varias veces que bajara el arma.

"A pesar de esos requerimientos, Scott salió del vehículo con un arma en la mano", relató el jefe de la Policía. Los allegados a la víctima y militantes de defensa de los derechos humanos cuestionan esta versión y reclaman que la Policía difunda las imágenes grabadas por las cámaras que los agentes llevan con ellos y la del vehículo policial, a lo que las autoridades se han negado hasta el momento.

 

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