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Incendios forestales golpean a Nariño y el suroccidente del Cauca; 25 hectáreas de bosque en La Unión quedaron reducidas a cenizas
Las emergencias son atendidas por los bomberos de cada municipio, con el apoyo de autoridades locales y comunidades.
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21 de ago de 2026, 04:44 p. m.
Actualizado el 21 de ago de 2026, 04:47 p. m.
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Una nueva emergencia ambiental mantiene en alerta a diferentes comunidades del suroccidente colombiano, especialmente en el departamento de Nariño, donde durante las últimas semanas se ha registrado un marcado aumento de incendios forestales, destruyendo amplias áreas de cobertura vegetal, afectado cultivos y animales y puesto en riesgo fuentes hídricas y ecosistemas estratégicos.
Uno de los casos más recientes se presentó en el municipio de La Unión, Nariño, donde un incendio forestal consumió aproximadamente 25 hectáreas en las veredas Reyes, El Mayo y El Peligro. Las llamas ocasionaron afectaciones en cultivos, fauna y animales de la zona.

La emergencia obligó al despliegue de trece unidades del Cuerpo de Bomberos de La Unión, quienes trabajaron con una máquina de intervención rápida, tres motocicletas y herramientas manuales para contener el avance del fuego.
Ante la magnitud de la conflagración y las dificultades para controlar algunos puntos, fue necesario solicitar apoyo a otros organismos de socorro. Bomberos de San Bernardo se sumaron al operativo con tres unidades y una máquina extintora, permitiendo avanzar en las labores de liquidación y control.
El caso de La Unión hace parte de un panorama mucho más preocupante. Según reportes recientes de las autoridades de gestión del riesgo, Nariño acumula 149 incendios forestales durante la actual temporada, con jornadas en las que se han presentado hasta 11 emergencias de manera simultánea.
La situación llevó a la Gobernación de Nariño a declarar la Calamidad Pública y la Urgencia Manifiesta, con recursos destinados a fortalecer la capacidad de respuesta de los organismos de socorro. Entre las medidas anunciadas se encuentra la destinación de $3.500 millones para apoyar a los cuerpos de bomberos y conformar una brigada de reacción inmediata.
Los municipios de Los Andes-Sotomayor, Santacruz de Guachavés, La Llanada, Linares, Ancuya y Guaitarilla, entre otros, han enfrentado diferentes emergencias. Algunas conflagraciones han requerido apoyo departamental y nacional debido a que la capacidad operativa de los organismos locales ha sido superada.
Uno de los incendios de mayor magnitud reportados durante esta temporada ocurrió entre los municipios de Policarpa y Cumbitara, al norte de Nariño, donde las llamas llegaron a afectar cerca de 400 hectáreas de cobertura vegetal y amenazaron fuentes hídricas de la región. Las condiciones geográficas y el difícil acceso complicaron las labores de extinción.
La preocupación se extiende hacia sectores del suroccidente del Cauca, especialmente en zonas rurales cercanas a los límites con Nariño, donde las condiciones de sequedad de la vegetación y las altas temperaturas incrementan el riesgo de nuevas conflagraciones.

Municipios como Mercaderes, Balboa, El Patía y otros territorios de esta región del país mantienen especial atención sobre sus áreas rurales y ecosistemas, a raíz de los incendios pueden avanzar rápidamente por zonas de vegetación seca, comprometiendo cultivos, animales, viviendas rurales y fuentes de agua.
El escenario genera especial preocupación porque estas emergencias se presentan en territorios que, además, afrontan otras dificultades sociales y ambientales. La pérdida de cobertura vegetal no solamente representa hectáreas quemadas: también significa afectaciones a la fauna, deterioro de los suelos y riesgos para nacimientos y fuentes abastecedoras de acueductos rurales.
Los organismos de socorro mantienen el llamado a las comunidades para evitar quemas, fogatas y cualquier actividad que pueda generar una chispa en zonas de vegetación seca. También se insiste en reportar rápidamente cualquier columna de humo para permitir una intervención temprana.
La emergencia que vive Nariño demuestra la dimensión del riesgo que enfrenta buena parte del suroccidente colombiano. Mientras los bomberos continúan enfrentando las llamas en diferentes municipios, las autoridades buscan fortalecer su capacidad de respuesta para evitar que nuevos incendios terminen convirtiéndose en tragedias ambientales y sociales de mayores proporciones.
Por ahora, la prioridad está puesta en proteger a las comunidades, controlar los focos activos y evitar que el fuego siga avanzando sobre los bosques, cultivos, animales y fuentes hídricas que sostienen la vida de numerosas familias campesinas de Nariño y el Cauca.


Soy comunicador social de la Universidad Santiago de Cali y periodista radicado en Popayán desde hace más de 15 años, pero con nacionalidad caleña. Además, soy reportero judicial en una de las regiones más hermosas del mundo, el Cauca.









