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Crecieron las extorsiones y la zozobra en Buenaventura; comerciantes están acorralados por las bandas delincuenciales

Varios locales y restaurantes cerraron porque terminaron asfixiados por las millonarias exigencias de los grupos delincuenciales.

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Con una inversión cercana a los $1.400 millones, otras cien familias de zonas urbanas y rurales del Distrito también serán beneficiadas con mejoramientos por autoconstrucción.
Monseñor Rubén Darío Jaramillo alerta sobre la presión que sufren pequeños y grandes negocios, que se ven obligados a entregar fuertes sumas para sobrevivir ante la violencia y el miedo constante. | Foto: Gobernación del Valle del Cauca

17 de ene de 2026, 07:08 p. m.

Actualizado el 17 de ene de 2026, 07:08 p. m.

Aunque en las últimas semanas se presenta una marcada disminución en los homicidios y en los enfrentamientos armados entre las bandas criminales conocidas como Shottas y Espartanos, la comunidad de la ciudad de Buenaventura continúa viviendo en un ambiente de incertidumbre y temor.

La aparente tregua entre estos grupos delincuenciales no se ha traducido en tranquilidad para los habitantes del principal puerto del país, que siguen siendo víctimas de intimidaciones y amenazas constantes de parte de los integrantes de estos bandos.

Durante las últimas semanas no se han presentado muertes violentas en Buenaventura, gracias a la aparente tregua entre las bandas delincuenciales. | Foto: el país

Según denuncias de líderes sociales y comerciantes de esta parte del Pacífico, los integrantes de estas estructuras ilegales han dejado de enfrentarse abiertamente en las calles, pero han intensificado las extorsiones, especialmente contra el sector comercial. A tenderos, dueños de restaurantes, comerciantes y empresarios se les exigen altas sumas de dinero a cambio de no atentar contra su vida, la de sus empleados o sus establecimientos.

Esta situación llevó al obispo de Buenaventura, monseñor Rubén Darío Jaramillo, a elevar un llamado urgente al gobierno nacional y a los responsables de la mesa de negociación que aún se mantiene con estas bandas criminales.

El líder religioso alertó que el fenómeno de la extorsión se ha vuelto insostenible y está obligando a muchos bonaverenses a cerrar sus negocios o a operar bajo una presión económica asfixiante y extremadamente violenta.

“Hay comerciantes que pagan 20 millones de pesos mensuales, otros casi 50 millones. Y la mayoría paga entre cinco, dos y un millón de pesos. Una persona de un estrato bajo, que tiene una tienda pequeña, debe pagar entre 300.000 y 400.000 pesos cada mes. Prácticamente, trabajan para los delincuentes; así nadie resiste”, denunció monseñor Jaramillo.

Las comunidades de Buenaventura han encontrado un poco de paz tras el espacio sociojurídico que se creó con Shottas y Espartanos, se espera que este ambiente se mantenga. Foto El País.
Las comunidades de Buenaventura han encontrado un poco de paz tras el espacio sociojurídico que se creó con Shottas y Espartanos, se espera que este ambiente se mantenga. Foto El País. | Foto: Foto El País

De acuerdo con información conocida en la última semana, dos reconocidos restaurantes del distrito cerraron definitivamente sus puertas como consecuencia de la presión de los extorsionistas. A esto se suma que al menos ocho establecimientos del sector pesquero estarían evaluando la posibilidad de suspender sus actividades, ante la imposibilidad de seguir asumiendo los pagos exigidos por los grupos delincuenciales.

Comerciantes afectados también denuncian que, pese a la reducción de hechos violentos visibles, la presión criminal se mantiene e incluso se ha vuelto más silenciosa, lo que genera un ambiente de miedo permanente. Muchos optan por no denunciar por temor a represalias, mientras otros consideran abandonar esta localidad en busca de condiciones más seguras para trabajar.

A raíz de este panorama, la comunidad y líderes religiosos insisten en la necesidad de acciones contundentes por parte de las autoridades, no solo para reducir los homicidios, sino para desmantelar las redes de extorsión que siguen afectando la economía local y el tejido social de Buenaventura. Entretanto, el llamado es a que los procesos de diálogo con estas bandas produzcan resultados reales que se traduzcan en garantías de seguridad y dignidad para las comunidades asentadas en el principal puerto sobre el Pacífico.

Las bandas Shottas y Espartanos, así como otras facciones que han surgido de estos mismos grupos criminales, ejercen el control en el comercio de barrio, en los embarcaderos y en los supermercados que no hacen parte de las grandes cadenas.
Las bandas Shottas y Espartanos, así como otras facciones que han surgido de estos mismos grupos criminales, ejercen el control en el comercio de barrio, en los embarcaderos y en los supermercados que no hacen parte de las grandes cadenas. | Foto: Foto especial para El País

Soy comunicador social de la Universidad Santiago de Cali y periodista radicado en Popayán desde hace más de 15 años, pero con nacionalidad caleña. Además, soy reportero judicial en una de las regiones más hermosas del mundo, el Cauca.

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