Miguel González, el evangelista caleño del arte, revela su historia en este libro

Miguel González, el evangelista caleño del arte, revela su historia en este libro

Noviembre 18, 2018 - 07:50 a.m. Por:
Redacción de Gaceta
Miguel González, crítico de arte caleño 01

‘Los cuatro evangelistas’ es un libro que permitirá valorar mejor la importante labor de los críticos de arte en una sociedad.

Foto: Especial para El País

Como una curadora de visionarios, así describen sus colegas a María Wills Londoño, una investigadora especializada en arte contemporáneo que recientemente publicó su libro ‘Los cuatro evangelistas’.

Este texto destaca momentos fundamentales en los que el arte contemporáneo comenzó a emerger en el país y explica por qué Miguel González, Eduardo Serrano, Álvaro Barrios y Alberto Sierra abrieron el camino para que cientos de artistas contaran con espacios y herramientas en un país cerrado y poco dado a aceptar la experimentación y un arte menos formal.

En entrevista con Gaceta, Miguel González, uno de los protagonistas del libro y pionero de la crítica artística en Colombia, ofrece un diagnóstico sobre cómo se encuentra la curaduría, cuenta cuál ha sido la exposición que más ha marcado su vida y cuenta qué se encontrarán quienes lean el libro ‘Los cuatro evangelistas’.

Hablemos del libro de María Wills, ¿cómo surgió la idea de hacer esta publicación?

María Wills, que fue curadora en el Banco de la República y ahora trabaja como independiente, tuvo la idea de hacer una historia breve sobre el comienzo de la curaduría en Colombia. El término curaduría no existía, por lo que debo recordar que los primeros curadores fueron Eduardo Serrano, que fue el primero del Museo de Arte Moderno de Bogotá.

Luego a mí me nombraron curador del Museo La Tertulia y Alberto Sierra fundó una galería que se llamó La Oficina y fue cofundador del Museo del Arte Moderno de Medellín.

Álvaro Barrios es un artista en ejercicio del la Costa. Él abrió una galería que lleva su nombre e impulsa las nuevas generaciones. Lo interesante de estos curadores a los que María Wills destaca en su libro es que tienen una mirada distinta a la que tenía Marta Traba en los años 60 y que impulsaron a las nuevas generaciones.

¿Cuál era la visión de Marta Traba?

Era derivada de la modernidad, los artistas que ella impulsó inicialmente eran de la generación de Botero, Negret y Obregón. Después, siendo ella profesora de la Universidad de los Andes, tuvo alumnos como Ana Mercedes Hoyos y Beatriz González. Esta fue la generación que ella impulsó en los años 60.

Ya en los años 70 hubo un gran cambio generacional y también en las actitudes del arte, las dos grandes tendencias de los años 70 fueron: El hiperrealismo, por un lado, con la valoración de la fotografía, Fernell Franco, Óscar Muñoz, Miguel Ángel Rojas, y también el advenimiento del arte conceptual en Colombia que había tenido como precursor a Bernardo Salcedo, pero que Antonio Caro se convirtió en el artista emblemático de esa generación.

¿Qué va a encontrar una persona en ‘Los cuatro evangelistas’?

Se encontrarán con una gran introducción sobre cuál es el papel de la curaduría. Luego habrá un capítulo dedicado a cada uno de
los curadores: Miguel González, Eduardo Serrano, Álvaro Barrios y Alberto Sierra. Al final hay un apéndice con distintas conclusiones. Los textos de los cuatro curadores los escribió María Wills.

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Miguel González, crítico de arte caleño 02

¿Por qué es importante dejar testimonio de estos cuatro hombres?

Porque la curaduría ahora tiene mucha pertinencia y antes no existía. Cuando Marta Traba estaba en su máximo esplendor no se le decía curadora, sino que ella organizaba exposiciones y no curadurías.

Las curadurías se expresaron muy bien, y de una manera muy clara cuando se hicieron las exposiciones antológicas y retrospectivas de un artista. Los años 70 fueron la época de las exposiciones antológicas de Andrés de Santa María, Negret, Obregón, Rayo, Ignacio Gómez Jaramillo y muchos otros.

Estas son obras de artistas ya hechos que explora todos los niveles y etapas de su carrera. Pero la curaduría real y la más arriesgada es la que propone un argumento y un pensamiento. Allí en el libro la escritora cita una exposición que yo llamé ‘Actitudes plurales’, con el fin de mirar que el arte en ese momento era diverso y apuntaba a distintas direcciones.

¿Cuál es el estado de la curaduría hoy en día?

Hoy se ha multiplicado vertiginosamente y personas de distintas profesiones apuestan por la curaduría. En esta profesión se tiene una idea especial y se puede aglutinar a la gente por el género, por las tendencias artísticas, por las técnicas y las actitudes.

Uno de los objetivos de la curaduría es generar pensamiento, pues usted acomoda una obra de una forma determinada en la que pueda enfrentarse, colocarse en diálogo y así producir un pensamiento mayor de lo que produciría una obra aislada.

¿Cómo discriminar entre la curaduría que ensalza lo que no es y una curaduría seria?

Suponemos que las curadurías siempre apuestan por algo, tienen una tesis que cuando se escenifica en un espacio, como un museo o una galería, está destinada a probar dicha tesis.

Hay curadurías que aprueban mejor la tesis y otras que se entienden menos, pues este es un ejercicio intelectual y una apuesta que uno espera sea óptima.

Sin embargo, uno no puede garantizar que todos los resultados sean buenos porque el espectador y el observador siempre van a opinar y se corre ese riesgo.

La curaduría es un ejercicio maravilloso porque las obras pueden tener múltiples lecturas, pues la misma obra en distintas curadurías quiere decir muchas cosas.

¿Cuál es la exposición que más ha marcado su vida?

Las retrospectivas que hice de los artistas Andrés de Santamaría e Ignacio Gómez Jaramillo.

También recuerdo que realicé, con todo el presupuesto del mundo, una exposición para el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas que se llamó ‘Aire’. Muchas veces el éxito de las exposiciones depende del factor económico.

Esta obra tenía la presencia del aire como argumento en el arte del siglo XX, y comenzaba con la Bombona de Aire de París, de Marcel Duchamp, y terminaba con los Cojines Inflables de Helio de Andy Warhol.

'Los cuatro evangelistas'

Hay pocos ensayos escritos sobre el arte contemporáneo en Colombia dirigidos a un público general y no especializado.

En estos cuatro ensayos, la autora María Wills Londoño nos descubre a cuatro protagonistas del arte reciente en Colombia, eligiendo momentos fundamentales en los que el arte contemporáneo comenzó a emerger en el país.

Vea además en video: el 'Universo Libre' de la polémica artista Yoko Ono reunido en una muestra, en Lima

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