'La vida láctea', un libro que desnuda los temores de la maternidad

'La vida láctea', un libro que desnuda los temores de la maternidad

Octubre 14, 2018 - 11:50 p.m. Por:
María Camila Cardona - reportera de El País
Tatiana Andrade y María Camila Sanjinés, autoras del libro ‘La vida láctea'

Tatiana Andrade y María Camila Sanjinés, autoras del libro ‘La vida láctea'.

Foto: Especial para El País

Muchas mujeres tienen preguntas sobre el embarazo, y durante ese proceso de la maternidad enfrentan miedos, temores, inseguridades y dudas que las asaltan. Es precisamente ese el tema del que hablan Tatiana Andrade y María Camila Sanjinés en su libro ‘La vida láctea’, dos amigas y madres que deciden publicar esas conversaciones reales y conscientes sobre lo que es ese mundo de la maternidad.

Se trata de un contenido gráfico y escrito que va confesándole al lector lo que parece inconfesable: ¿qué pasa con el sexo después del parto?, ¿por qué se sienten celos de la independencia de la pareja?, ¿en dónde queda la vida de las mujeres cuando tienen hijos tras haber pensado que jamás serían madres?, y ¿por qué no decir, a voz en cuello, que la maternidad es una experiencia dolorosa, triste, agotadora? Este dúo de autoras ha construido un universo que rebasa la maternidad para conquistar un desenfadado e irónico tono.

El País habló con Tatiana Andrade, una de las autoras de ‘La vida láctea’, quien contó sobre ese proceso creativo y los secretos no contados sobre ser mamás.

"La maternidad viene con un baldado de culpabilidad. Considero que si se pudiera hablar de esos temas abiertamente habrían más mujeres siendo apoyadas"
María Camila Sanjinés
Una de las autoras de ‘La vida láctea’.

Hablemos sobre ‘La vida láctea’, ¿cómo surge la idea del libro?

Tuve a mi hijo Tomás en junio del año pasado, y en diciembre empecé a ver unos dibujos por Instagram de María Camila Sanjinés, que es una amiga de hace muchos años y con la cual había perdido el contacto. Esos dibujos tenían que ver con la maternidad de ella, pues estaba criando a su hija Violeta. Hubo un dibujo en particular que me llamó la atención, era una mujer dando seno a un bebé y estaba pensando: ‘Quiero escribir un libro, quiero viajar por el mundo, quiero hacer muchas cosas’, era como un pensamiento porque se reflejaba que ella estaba muy anclada a ese proceso de la maternidad.

Decido escribirle y contarle que, al igual que ella, yo estaba pasando por lo mismo y que también quería escribir un libro. Le propuse que nos juntáramos para reencontrarnos y fortalecer esa amistad antigua. Ahí intervino Juan David Correa, del grupo editorial Planeta, él nos propuso continuar con esa correspondencia que existía entre las dos y así surgió el libro.

El libro rompe con varios tabúes sobre la ‘maternidad rosa’. ¿Cree que se desconoce la realidad sobre ser madre?

Sí, totalmente. A uno nunca le dicen qué debe esperar realmente. Te dicen que no duele, que es hermoso. Cuando les preguntas a las amigas que han tenido bebés, todas siempre dicen, ‘vas a estar perfecta, es lo mejor, vas a ver que cuando veas a tu hijo te morirás de amor y todo valdrá la pena’.

Sentía que algo me escondían, todo sonaba muy rosa, muy hippie. Ahora, después de hacer el libro, hago conciencia sobre lo difícil que es contarlo, así que no las culpo. Es difícil dar un juicio de valor y encasillar la maternidad en solo una manera de verla. Sé que hay tantas maternidades como mujeres. Pero el asunto que hemos reflexionado es que sí hay que ponerlo sobre la mesa, Sí había que hablar sobre esas realidades un poco ocultas y darles luz.

Dicen que escribir un libro es como tener un hijo. ¿Cómo fue gestar el libro mientras lidiaban con la maternidad?

Difícil. Desde encontrar el momento para escribir, porque una de las cosas que tiene la maternidad es que absorbe completamente el cuerpo y la mente de la mujer. En algunas páginas, por ejemplo, hay personas que se han reído porque hablamos de esos momentos en los que uno ‘escapa al baño’. Pero era cierto, el baño se convirtió en ese fuerte en el que podía escribir y tener un poco de privacidad y tiempo. Fue, sin embargo, un libro que se gestó muy rápido.

Fuimos narrando con honestidad esas pequeñas situaciones de la vida cotidiana de una madre, que es algo de lo cual hay mucho. Desde cómo cambiar el pañal para que la noche no sea un desastre, hasta situaciones de pareja y conflictos profundos que afectan el amor, la sexualidad y la seguridad.

¿Por qué considera que usualmente de esos temas no se habla?

Es la suma de muchas condiciones, principalmente porque es un tema de mujeres y nosotras siempre hemos estado relegadas a un segundo plano en el cual apenas ahora nos hemos creado espacios para que nuestra voz se oiga.

Por otra parte, nos han vendido la imagen de que la mujer no se puede transformar o salir de ese lugar que le corresponde en el que prima la perfección en todo sentido. Es un problema de cultura, que no nos ha permitido mostrarnos como personas que padecen una condición y es la de parir, que causa transformaciones drásticas en el cuerpo y aceptar eso es aún para muchas una vergüenza.

¿Qué le han dicho las personas sobre el libro?

Las mujeres se identifican, se desahogan, se ha convertido como en una red de apoyo. Algo así como Alcohólicos Anónimos. Sin embargo, ‘La vida láctea’ no es para un público en específico, es para las personas que quieran entender un poco más la humanidad. Entender la maternidad no solo es responsabilidad de las mujeres, pues todos hemos sido hijos.

¿Cómo fue la dinámica de trabajo entre ustedes dos?

Fue un proceso difícil, al principio surgió de una manera natural, fue un diálogo descontrolado entre las dos en el que nos dimos cuenta de la importancia de hablar de esos temas. Creo que nos descargamos la una en la otra, contamos nuestra realidad a manera de catarsis. Es que cuando uno lee o escucha un testimonio de alguien que está viviendo lo mismo crea una especie de conexión y entendimiento.

Al inicio fue muy acelerado, lo escribimos muy rápido, necesitábamos contar eso que nos pasaba. Ella me enviaba dibujos a las 3:00 a.m., yo le mandaba textos a unas horas rarísimas. Pero luego el proceso de construcción y edición sobre el papel ya fue complejo porque no queríamos que pareciera un libro ilustrado, queríamos que se entendiera que desde dos narrativas diferentes (escritura y dibujo) estas dos madres conversaban.

¿Qué consejos puede dar a las mujeres que estén en este proceso?

No hay una receta mágica, no creo que se pueda decir qué hacer y salir invictas. Realmente es algo que se debe vivir para entender la dimensión, mi abuela quizás fue una de las que me dijo la verdad del asunto al decirme ‘vienen tiempos complicados’ y realmente es eso, un desafío individual. Lo que sigo aprendiendo es que hay que tener una conciencia de minuto a minuto, bajo el lema ‘solo por hoy’, por que no se puede querer abarcar todo. Hay que construir nuestros mantras. Hay un capítulo en el que damos uno de esos que dice ‘es un bebé de nueve meses’, este es importante para tener la conciencia de lo que se vive. A veces perdemos la perspectiva.

La creativa detrás del dibujo

María Camila Sanjinés es máster en arte terapia. “Cuando tuve a mi hijo comencé a dibujar en el celular, eran dibujos muy crudos y viscerales sobre lo que vivía. Los dibujos comenzaron a tener mucho éxito en las redes y eso me sorprendió. Allí entra Tatiana y empezamos a conversar entre escritora y artista y surge el libro. Su proceso creativo expresó su cotidianidad, su hermana vivió una doble mastectomía, por eso algunos dibujos reflejan eso, ella comenzó a sufrir de latiroides. Empiezan a aparecer los personajes que se vuelven únicos y mágicos dentro de la narrativa del libro”.

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