Cultura
La casa donde Edgar Negret creó su obra volvió a llenarse de artistas: así es la residencia que mantiene vivo el legado del escultor
Negret Lab reúne a artistas de diferentes países en la Casa Museo Edgar Negret para convivir, crear e investigar el legado del escultor colombiano.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias


23 de jul de 2026, 11:37 p. m.
Actualizado el 23 de jul de 2026, 11:37 p. m.
Noticias Destacadas
“Entendí que, aunque somos de diversos territorios, el arte nos habla el mismo idioma”. La frase de la artista visual caleña Sandra Patricia Palacios resumió la esencia de una experiencia que, durante tres semanas, unió a creadores de diferentes lugares de Latinoamérica en la casa donde Edgar Negret creó algunas de las obras más importantes de la escultura colombiana.
Allí, entre talleres, bibliotecas y salas en las que el maestro convirtió el aluminio en lenguaje artístico, un grupo de residentes llegó para aprender de su legado mientras descubrían el suyo propio.
Esta experiencia hizo parte de Negret Lab, el primer ciclo de residencias artísticas de la Casa Museo Edgar Negret, un proyecto que busca convertir el hogar donde vivió y trabajó el escultor colombiano en un laboratorio de creación artística contemporánea.
La casa volvió a llenarse de artistas
La idea nació cuando Alejandro Mojica, director de Negret Lab, imaginó que la casa donde el maestro vivió pudiera recuperar ese espíritu con el que fue concebida: como un lugar para crear, compartir y pensar el arte.
La primera convocatoria reunió cerca de 60 postulaciones de varios países de América Latina y de ese proceso nació la primera residencia, que se convirtió no solo en un espacio de formación técnica, sino en una experiencia de convivencia alrededor de las expresiones artísticas.
“Queríamos crear una comunidad donde se respirara arte, donde se evocara la memoria y el trabajo del maestro Edgar Negret y donde los artistas lograran interactuar a partir de sus propias técnicas y búsquedas“, explicó Mojica a este medio de comunicación y afirmó que el resultado fue mucho más de lo que esperaba.

Según afirmó, “vimos un proceso de amistad, de hermandad y de comunidad construido alrededor del arte. Los artistas aprendieron nuevas técnicas, conocieron otros espacios culturales y encontraron una casa que seguirá abierta para ellos”.
Aprendiendo desde el legado
Para Sandra Palacios, la residencia inició estudiando la vida y obra del maestro Edgar Negret; sin embargo, se convirtió en una experiencia profundamente humana.

Los días transcurrieron entre talleres, lecturas, encuentros con artistas, escritores, galeristas e historiadores, mientras que cada uno de los residentes avanzaba en la creación de su obra. Pero los momentos más significativos de la experiencia ocurrían lejos del taller.
“El espacio de las comidas o antes de dormir se convierte en ese punto donde cada uno se muestra realmente como es y es ahí donde empiezan a tejerse los lazos de amistad“, recordó la artista caleña.
La misma experiencia fue compartida por la artista plástica argentina Agustina Gear, quien encontró en esta residencia un espacio para ampliar su mirada artística gracias al intercambio con los creadores de diferentes lugares y descubrir que el legado de Negret continúa dialogando con quienes exploran nuevos lenguajes.

“Entendí que las personas también pueden ensamblarse y que los encuentros pueden modificar profundamente nuestra manera de mirar y de crear“, afirmó la residente, quien consideró que esa red de afecto, aprendizaje e intercambio fue el mayor legado que le dejó la experiencia.
Además, la artista argentina manifestó: “Me llevo una forma distinta de pensar la pintura. Siempre trabajé desde el retrato y la figuración, y en esta residencia me animé a incorporar el lenguaje geométrico como una herramienta conceptual”.

Para Palacios, uno de los mayores aprendizajes fue entender que el arte también se construye desde la comunidad.
“El legado del maestro tuvo una visión al construir ese espacio que se convirtió en un intercambio de saberes, donde entendí que, aunque somos de diversos territorios, el arte nos habla el mismo idioma”, afirmó.
Más que un museo
Quienes participan en la residencia no solamente recorren la colección de esculturas, sino que viven durante varias semanas en el lugar donde Edgar Negret creó gran parte de su obra; pueden conocer su taller, su biblioteca, los espacios donde desarrolló un lenguaje artístico que logró transformar la escultura moderna colombiana.

Para Edgar Buitrago, director de la Casa Museo Edgar Negret, esa cercanía permite comprender el legado del maestro, que trasciende la técnica.
“No se trata de reproducir sus formas o su estética, sino de reconocer en su trayectoria un ejemplo de libertad creadora, coherencia conceptual y permanente experimentación“, explicó.
Buitrago sostuvo que el museo busca mantener vivo ese legado, no solamente a través de la conservación de la obra del escultor, sino también a través de exposiciones, conversatorios, conciertos, visitas guiadas y proyectos como Negret Lab, que permiten que otras generaciones puedan dialogar con su pensamiento artístico.
Del mismo modo, el director de la casa museo indicó que “la obra de Edgar Negret no es un capítulo concluido de la historia del arte, sino una presencia activa que sigue estimulando nuevas maneras de comprender la escultura contemporánea”.
Creando desde la curiosidad
El proceso de formación también estuvo acompañado por las curadoras Laura Llinás y Andrea Gutiérrez Velandia, quienes proponen que cada uno de los residentes puede encontrar su manera de acercarse al universo creativo de Negret.
Llinás aseguró que su experiencia como docente le ha enseñado que el aprendizaje nace desde la curiosidad y la posibilidad de experimentar sin miedo al error. Esa mirada le ha permitido crear un ambiente en el que los artistas investigan, exploran nuevas posibilidades para sus procesos creativos y hacen preguntas.

“En una residencia artística, el énfasis está en la investigación y el descubrimiento, más que en encontrar respuestas inmediatas o resultados perfectos”, aseguró la curadora.
Para Gutiérrez, el verdadero legado del maestro va más allá del aluminio o de la geometría. “El legado del maestro Edgar Negret es mucho más que una técnica; es la resolución de una pregunta profunda sobre la existencia humana”, manifestó.
Desde esa perspectiva, invitó a los artistas a dialogar con su historia, su territorio y las preguntas que transforman su propia creación para construir una obra con identidad.
Un legado que no para de crecer
Si bien esta fue la primera edición de Negret Lab, sus organizadores ya están preparando una nueva convocatoria con la intención de consolidar una comunidad artística que continúe creciendo alrededor de la casa museo Edgar Negret.

Mientras tanto, quienes ya regresaron a sus ciudades y países lo hicieron con nuevas herramientas para crear, pero también con unos vínculos que, según indicaron, permanecerán mucho después de terminar la residencia.
Sandra Palacios resumió esta experiencia en una frase que quizá explica mejor que cualquier otra el proyecto: “Me recordó que soy artista para conectar con otros, para sanar y para compartir”.

Comunicadora social de la Universidad Santiago de Cali. He sido reportera en temas étnicos, tengo experiencia como periodista comercial y judicial. Disfruto la moda, las tendencias y soy apasionada por la lectura, el café y las buenas historias.










