El récord que quiere batir Mario Fernando Prado, el 'piano' que viaja por Cali

Mayo 23, 2022 - 11:55 p. m. 2022-05-23 Por:
Redacción El País
Mario Fernando Prado

“He compuesto, o mejor, perpetrado cinco canciones, porque yo no leo nota”, dice Mario Fernando Prado.

Foto: Especial para El País

Aunque sigue grabando ‘Mario Fernando Piano’, su programa, en diversos estudios, como su amado Teatro Muncipal Enrique Buenaventura, ahora carga con su Clavinova por los sitios más inesperados y sus espectadores son los más inusuales.

En el Zoológico de Cali le sorprendió a Mario Fernando Prado ver la reacción de los felinos, que parecían danzar con las melodías de su piano callejero. La hazaña le dio la vuelta al mundo, salió en noticieros internacionales, en el Deutsche Welle, en medios españoles y estadounidenses.

Estuvo además en donde hacen terapia con caballos, y uno de los ejemplares equinos estaba tan receptivo a los sonidos, que se acercó a resoplarle muy cerca, como a manera de aplauso.

Mario Fernando Piano ganó el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar con un reportaje a dos pianos que hizo al maestro Jaime R. Echavarría (Q.e.p.d.).

Ni siquiera su guacamayo, Lorenzo, ha resultado inmune a sus conciertos. Suele posarse en su hombro, como si tratara de percibir las vibraciones de sus manos en las teclas del Clavinova.

Si se trata de complacer a su auditorio, lo da todo. Incluso repitió la misma canción, muchas veces, y con mucho gusto, para una de sus escuchas, en la Fundación Alzheimer, el tema Yo Vendo unos Ojos Negros. Porque sabe que ni él ni quien escribe, estamos exentos “del olvido que seremos”. “Quien lloró esa vez fui yo, de ver lo felices que estaban con ese tema y con Pa’ Todo el Año, de José Alfredo Jiménez”.

Antes de la pandemia ya andaba de viajero con su piano por la ciudad. “He estado con los niños del Hospital Infantil Club Noel, en el Bulevar del Río, en San Francisco, en fundaciones.

Quiero ir a tocar a la cárcel”, dice el publicista y periodista, quien incluso quiere llegar a sitios “no muy santos” con su piano.

Una vez al mes va a la Clínica Imbanaco, para suministrar su dosis musical a los enfermos, y el próximo 27 de junio, a las 5:00 p.m., dará un recital en Chipichape con un piano de cola que un amable señor le prestó.

Todos los días subo una canción, llevo 830, voy a completar 1000 en diciembre. Tengo un archivo de 70 temas listos para grabar”.

Su programa de entrevistas y de piano en televisión continúa, después de la pandemia del coronavirus, con un nuevo aire, como dice él, “con más canas, pero con más ganas”. Completó más de 900 entrevistas en 18 años que estuvo al aire y vuelve por Telepacífico, lunes de 10:15 p. m. a 10:45 p. m.; martes por el Canal 2, de 7:30 p. m. a 8:00 p. m.; jueves por UVTV, UNE canal 117; Claro canal 104, de 8:30 p. m. a 9:00 p.m. y sábados por el canal de Emcali.

Recuerda cuando llegó el primer piano a su casa, un Steck, era para su hermana, “pero no dio pie con bola y decidieron que yo lo tocara”. A los 9 años empezó a sacarle notas y a recibir clases particulares.

A los 13, el rector del Colegio Alemán le propuso a sus padres que lo enviaran a estudiar piano a Múnich becado, “iba a vivir en la casa del rector, pero no me fui. Quién sabe dónde estaría en estos momentos”, dice sin sonar arrepentido, porque mientras estaba en la universidad, alternó sus estudios con sus funciones de pianista de hoteles como el Intercontinental, el Petecuy y el Club Colombia.

Recuerda que le sacaba melodías al piano a escondidas de su abuela payanesa, “no me dejaba tocar, decía que las teclas eran de nácar y yo a hurtadillas lo tocaba. Interpretaba desde lo más clásico hasta boleros de Los Panchos, de José Alfredo Jiménez”.

Tampoco olvida su amistad con la artista Helenita Vargas, quien lo llamaba ‘mi Siri, el poseso’. Rememora con cariño la última entrevista que él le hizo y en la que ella cantó ‘Golondrina Aventurera’. También es amigo de la gran intérprete Beatriz Arellano.

Ahora, frente a él, su piano y las cámaras, políticos y personajes de ciudad como Stefanía Doglioni, secretaria de turismo o Hernando Betancourt, “un loco que siembra flores en todas partes”, hablan de música. Prefiere reservarse otros nombres, para no dañar la sorpresa de su audiencia fiel.

Columnista de El País y del Espectador, Prado recuerda que “Alfonso Córdoba, dueño de Noti5, me propuso que hiciéramos un Sirirí (columna de El País) en televisión, pero eso no rimaba. Un día con Carlos Duque, mi colega publicista, estábamos en un restaurante, había un piano y me dijo: ‘¿Por qué no hace un programa con ese piano? Pregúnteme cualquier cosa y toque’ y le hice caso. ‘Tiene que hacer un programa en el que entreviste a la gente y toque su piano. A Alfonso al principio no le sonó la idea, después dijo que sí. Ya llevo más de dos décadas con Marío Fernando Piano, con el eslogan ‘Te ve y te toca’”. Ha entrevistado presidentes, expresidentes, ministros, curas, y hasta a un embolador llamado ‘Barranquilla’ y “a una muchacha de esas que le dicen a uno ‘mi amor’ sin conocerlo”.

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