cultura

Chocolate caliente: el origen del festival que puso a narrar a las mujeres de Cali

Una de las fundadoras de Ellas Cuentan recuerda como inició este encuentro caleño con entrada libre, en el que participan narradoras colombianas y latinoamericanas.

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De izquierda a  derecha: Linda Gallo Bedoya, Anyela Valencia y Cindy Milena Posada Montoya.
De izquierda a derecha: Linda Gallo Bedoya, Anyela Valencia y Cindy Milena Posada Montoya. | Foto: Ellas Cuentan

8 de mar de 2026, 05:16 p. m.

Actualizado el 8 de mar de 2026, 05:16 p. m.

Por Cindy Milena Posada Montoya

El encuentro de narradoras orales Ellas Cuentan, que este marzo de 2026 celebra su vigésima séptima versión, nace de la mirada soñadora de tres mujeres muy jóvenes que, en el año de 1999, se reunían en la casa de una de ellas a tomar chocolate caliente.

Ese aroma dulce, aromático y travieso, alentó la valentía en el corazón de Linda Gallo Bedoya, una extrovertida, sonriente y desparpajada estudiante de derecho, en quien en realidad habitaba una talentosa y creativa artista escénica; de Angeya Valencia, también estudiante de derecho, reflexiva y sobria, con el porte y elegancia que distinguen a las mujeres afro, en quien habitaban los cuentos de su abuela con el acento y el ritmo de la costa pacífica; y de mí, Cindy Milena Posada Montoya, estudiante de artes plásticas que intentaba ponerle un rumbo a mi latente sensibilidad creativa entre las imágenes y las palabras.

Chocolate Caliente fue el nombre con el que bautizamos este colectivo una mañana lluviosa, en la que se nos ocurrió la fantástica idea de reunirnos para cambiar de ambiente en la colina de San Antonio; pero no contábamos con que la furia de las nubes del Pacifico nos fuera a bañar con un aguacero torrencial como el que cayó ese día.

La ventaja era nuestra edad en ese momento, esa en la que una es inmensamente feliz pero no lo sabe; esa que tuvo el ímpetu de llevarnos a caminar bajo la lluvia desde la colina de San Antonio hasta la casa de Linda, en el barrio El Lido, donde nos reuníamos regularmente y donde una vez más, terminamos, pero esta vez empapadas de la cabeza a los pies y con motivos más que suficientes para desear, con todas las ganas del universo, una taza de chocolate caliente.

Y ese día, después de tres tazas de chocolate caliente ¡con pam!, ¡porque estamos en Cali!, cotorrear bastante, echar rulo, botar corriente, soñar despiertas y preguntarnos por qué había tan pocas narradoras en la cuidad, y por qué los espacios de cuentearía en ese momento eran promovidos por hombres, -muy seguramente por su milenaria costumbre de enredar echando cuento je je je-, llegamos a la conclusión de que lo que se necesitaba era un espacio para que las mujeres echáramos ahora nuestro cuento.

Encuentro de narradoras Ellas Cuentan.
Encuentro de narradoras Ellas Cuentan. | Foto: Ellas Cuentan

“¡Chocolate Caliente nos llamaremos y un festival pa’ que las mujeres cuenten nos inventaremos!Q, exclamó Angela Valencia, imitando la voz de su abuela con la vehemencia y sonoridad de las mujeres del Pacífico.

De allí compartimos esta idea con Claudia Patricia Domínguez Tejada y Jorge Eliecer Olaya Garcerá, quienes lideraban el Encuentro de Narración Oral Escénica ¡Unicuento! de la Universidad Santiago de Cali, en el que habíamos hecho nuestros primeros pinitos como narradoras orales. Ellos se enamoraron de la idea y fuimos cómplices y coequiperos.

Linda lideraba la gestión; Angela y yo aprendiendo en el camino, buscando patrocinios y conexiones. Conocimos gente bonita que la apostaba a la cultura, personajes como Felipe Payán y su café Tertuliao, espacio que sirvió de escenario para mujeres maravillosas que llegaron de la Sierra Nevada de Santa Marta con su tradición oral indígena; mujeres legendarias del Pacifico con sus historias de valentía, resiliencia y una tradición llena de picardía y gozadera.

También otras jóvenes citadinas, como nosotras, que se la jugaban con valor en un entorno que, como muchos, estaba conquistado por los hombres, desde donde hubo contradicción entre el apoyo y la admiración por la iniciativa, pero también la incredulidad frente a nuestra capacidad de sacar el encuentro adelante.

Sin embargo, el universo nos respaldó generosamente, logrando traer a nuestro encuentro, en sus primeras versiones, invitadas internacionales de Cuba y de España.

Convirtiéndose en un encuentro poderoso alrededor de la palabra, esta vez narrado en clave femenina, que ha venido compartiendo a lo largo de estas múltiples versiones las miradas que las mujeres hemos tejido acerca de nosotras mismas, de nuestros territorios y de la vida. Por esta palabra alrededor del fuego creador femenino, ¡¡¡ larga vida al Encuentro de Narradoras Orales Escénicas Ellas Cuentan.

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