Camila Parker: los secretos de la 'reina odiada' que llega al trono del Reino Unido

Septiembre 18, 2022 - 07:05 a. m. 2022-09-18 Por:
Elpais.com.co
Camila Parker

La reina consorte del rey Carlos III ocupa un lugar destacado en la realeza y es un bastión de tranquilidad para su esposo. Historia de una mujer cuyo amor por un príncipe se sobrepuso a las críticas y a la sombra de Lady Di.

Foto: Afp

Cuando Diana de Gales dijo “éramos tres en mi matrimonio, una multitud”, en una entrevista para el programa ‘Panorama’, de la BBC, en 1995, ante una audiencia de 23 millones de personas, detonó una bomba que dejó a la familia real británica afectada y vulnerable.

En el fondo, bajo los escombros, estaba Camila Parker Bowles, madre de dos hijos y la mujer que llevaba años manteniendo un romance “a la sombra” con Carlos, esposo de Diana y eterno heredero al trono del Reino Unido.

Aunque en la citada entrevista, Diana, quien se autoproclamó la ‘princesa en los corazones del pueblo’, aceptó haber tenido varios romances mientras aún seguía casada con Carlos, los medios y la audiencia decidieron que era Camila la villana del cuento.

Pero bien escribió William Shakespeare, otro rey de la dramaturgia británica, que “el amor puede transformar las cosas bajas y viles en dignas y excelsas”, y es así como el amor entre el príncipe y la plebeya ha podido con todo, hasta el punto de llegar juntos al trono, algo que por muchos años se creyó imposible, e incluso inaceptable en los corazones de todos aquellos que jamás perdonaron que Carlos prefiriera a Camila antes que a la joven Diana.

Nombrarla reina consorte fue uno de los últimos regalos de Isabel II, quien al igual que muchos llegó a aceptarla, e incluso a quererla y, a modo de agradecimiento por el servicio a su familia, decidió por fin resolver la incógnita de su futuro y su rol en la realeza.

Miembro de la alta burguesía de provincias, Camilla Rosemary Shand Cubitt —nombre de nacimiento—, conoció al príncipe Carlos en 1970 durante un partido de polo. Pese a no pertenecer a la nobleza, ambos se movían en los mismos círculos sociales.

Nació el 17 de julio de 1947. Es hija del mayor Bruce Shand y de Rosemary Cubitt, ricos terratenientes, quienes garantizaron que fuera educada en las mejores escuelas privadas, primero en Londres, después en Francia y Suiza.

A su regreso al Reino Unido, la prensa del corazón le atribuyó relaciones con codiciados solteros como Kevin Burke, hijo de un fabricante de aviones. Y es que Camila ha sido descrita siempre como una mujer muy atractiva, con un excelente sentido del humor.

Es la bisnieta de Alice Keppel, una de las amantes del rey Eduardo VII, tatarabuelo de Carlos. Se dice que ella habría utilizado esta anécdota para abordar al príncipe en 1970, preguntándole si le “tentaba” seguir los pasos de sus antepasados. Él tenía 21 años y ella 23.

En principio tenían mucho en común, compartían los mismos amigos, el gusto por el polo, la pintura, la jardinería y la equitación. Aunque no le faltó fuego a su romance, la relación fue corta, debido a los múltiples compromisos del joven heredero.

La hoja de vida de Camila no se ajustaba por completo a la mujer que sería llamada reina algún día y ella lo sabía, así que cuando Carlos entró en la Royal Navy, cansada de esperar, se casó con uno de sus admiradores, el mayor Andrew Parker Bowles, antiguo novio de la princesa Ana, con quien tuvo dos hijos: Tom Parker Bowles, ahijado del rey Carlos III y crítico gastronómico, y Laura Lopes, dueña de una galería de arte en Londres.

Camila y Carlos

La pareja sostuvo un romance que duró algo más de un año, en medio de la apretada agenda del príncipe.

Foto: Afp

“Al tiempo que hemos tratado de servir y apoyar juntos a su majestad y a la gente de nuestras comunidades, mi querida esposa ha sido mi propio y firme apoyo”, señaló Carlos III, actual rey.

Ya como mujer casada, ella misma animaría al príncipe de Gales a casarse con Diana, de quien, incluso, llegó a ser amiga. Pero, cuando ambos estaban aún casados, reanudaron su relación. Al igual que con la princesa de Gales, Carlos y Camila también fueron asediados por la prensa, que incluso, publicó sus conversaciones telefónicas íntimas, en lo que se conoció como el escándalo de ‘Tampongate’.

“No puedo soportar un domingo por la noche sin ti. No puedo comenzar la semana sin ti”, le decía Camila y el ahora rey le respondía: “¿Y qué pasa conmigo? El problema es que te necesito toda la semana, todo el tiempo. ¡Dios mío! ¡Si pudiera vivir metido en tus pantalones sería mucho más fácil!”.

Tras el divorcio de los príncipes en 1996, Camila, divorciada un año antes, pudo comenzar a aparecer públicamente junto al príncipe. Pero la muerte de la Princesa de Gales en un accidente automovilístico, en agosto de 1997 en París, volvió a relegarla a la sombra.

“He sido juzgada durante tanto tiempo que solo te queda encontrar la manera de vivir con eso. A nadie le gusta que lo miren todo el tiempo y lo critiquen. Pero creo que, al final, lo supero y me pongo manos a la obra”, dijo recientemente Camila a la revista Vogue, en una entrevista con motivo de su 75 cumpleaños.

Hacerse aceptar por la familia real, y ssobre todo, por los hijos de Carlos, Guillermo y Enrique, no fue fácil. Pero a lo largo de los años, la ahora reina consorte, quien mantiene una excelente relación con su exmarido, ha demostrado que conoce muy bien su papel en la familia y en la monarquía, al ser el bastón que sostiene a Carlos, y le da la seguridad de hogar que entre las paredes de sus palacios nunca sintió, sin querer nunca robarle su protagonismo, algo que sucedía a menudo con su primera esposa.

En 1999, dos años después de la muerte de Diana, empezó a funcionar la operación PB para restaurar la malograda imagen de la pareja. Desde Palacio, procuraron que aquel año trascendiera una foto de Camila y Carlos juntos en el Hotel Ritz de Londres. Un año después, la reina accedió a coincidir por primera vez con ella en el cumpleaños de Constantín de Grecia.

Su historia de amor se hizo oficial en 2005, cuando se casaron en Windsor en presencia de la reina. La ceremonia atrajo a 20.000 personas que aclamaron a la pareja que a medida que Isabel II se hizo mayor, multiplicó sus viajes y compromisos reales. Juntos han formado un sólido matrimonio, con hijos y nietos de sus antiguos enlaces.

Ashley Rhodes, ciudadano británico residente en Cali, considera que Camila va a ser una excelente reina. “Como persona, sus amistades la valoran mucho y dicen que es muy sencilla, divertida, muy trabajadora y por sobre todas las cosas, ama a Carlos. Ambos están muy preparados, y en los últimos años ella ha contado con el apoyo de la reina, quien le tenía mucha confianza”.

Las agendas de ambos son muy apretadas y Camila le reveló a Vogue que su secreto es “siempre tratar de tener un punto en el día para reunirnos. A veces es como si fuéramos dos barcos que se cruzan en la noche, pero al final siempre nos sentamos juntos, tomamos una taza de té y hablamos sobre nuestro día. Es encantador ponerse al día cuando tenemos un poco de tiempo”.

“Camila nunca tuvo la ambición de ser princesa o reina. Quería simplemente estar junto al príncipe de Gales”, afirmó Penny Junor, biógrafa de Carlos.

Compañera ideal
boda camila y carlos

Carlos y Camila se casaron en una discreta ceremonia en 2005 a la que acudieron sus padres e hijos.

Foto: Afp

En palabras del veterano fotógrafo real Arthur Edwards,
Camila ha sido “víctima de la publicidad más adversa sufrida por cualquier otro miembro de la familia real en tiempos modernos”.
Cuando se casó con el entonces príncipe de Gales, Carlos, ella no recibió el título de princesa de Gales, muy asociado a Diana.

Hoy, quien ha ejercido labores oficiales como Duquesa de Cornualles durante 17 años, es, junto con la princesa Ana, uno de los más activos miembros de la realeza. Patrocina o preside más de 90 organizaciones benéficas, y ha mostrado especial interés por la protección de los animales, la promoción de la alfabetización y el empoderamiento femenino.

En 2021 pronunció lo que muchos llamaron su discurso histórico, cuando instó a “los hombres de nuestra vida” a implicarse en los derechos de las mujeres y expresó su simpatía por las familias de aquellas que han sido asesinadas.

Un australiano asegura ser el hijo prohibido que tuvo con Carlos. Sus hijos “oficiales” siempre han mantenido su vida alejada del mundo de la realeza. Es abuela de cinco nietos de entre 12 y 14 años. “Lo bueno de ser abuela es que puedes consentirlos de vez en cuando, darles algo de las cosas que sus padres les prohíben tener”.

Con sentido del humor, simplicidad y desenvoltura, ha logrado que muchos acabaran reconociendo el impacto positivo que ha tenido en su marido, cuyo carácter inmaduro y anticuado ha quedado en evidencia en múltiples ocasiones. Sin ir más lejos, hace pocos días el ahora rey de Inglaterra declaró la guerra a una pluma que manchaba de tinta sus dedos, haciendo un gesto y lanzando una maldición, que se hicieron virales. Camila, a su lado, mantuvo el silencio y la compostura. Desde que se conoció la muerte de Isabel II, no se ha separado del lado de su esposo Carlos, no lo ha hecho ni siquiera a pesar de haberse fracturado un dedo del pie, días antes de que su destino cambiará para siempre. En tacones y de riguroso negro, Camila no se ha saltado ningún acto ni homenaje.

“La gente se da cuenta de que es ideal para Carlos, y ambos trabajan maravillosamente juntos”, explica el comentarista real Richard Fitzwilliams. Como reina consorte, su papel institucional no se verá demasiado alterado al que venía desempeñando y seguirá consistiendo en representar al rey en distintos actos oficiales, una labor en la que hace unos meses ya dijo que tomaría al duque Felipe de Edimburgo, esposo de Isabel como modelo de conducta. “El duque tenía una filosofía muy clara: ‘Presta atención, consulta, di poco, haz más, y continúa con el trabajo’. Y eso es lo que pretendo hacer yo”, afirmó de su futuro como reina la entonces duquesa, en un acto oficial celebrado el pasado julio.

El estilo de la reina
Camila Parker con sombrero

Amante de los sombreros, hace unos años Camila tomaba más riesgos de estilo.

Foto: Afp

Camila recibirá la corona creada en
1937 para la coronación
de la reina consorte del rey Jorge VI.

Dentro de los términos del estilo, Camila “es una mujer clásica inglesa, que prefiere los sastres y las faldas, en algunas ocasiones la hemos visto de vestido estampado pero dentro de una línea muy clásica, nada arriesgado, dentro de unos tonos muy claros, desde los grises, los celestes y los perla. Algo que la caracteriza es que para momentos especiales, como eventos de gala, suele llevar un collar grueso de tres cadenas de perla con un dije principal en el cuello. Usa prendedores, sombreros de plumas — usuales en el ámbito real de Inglaterra—, bordados y telas lujosas, como lanas, paños y sedas”, explica Catherine Villota, editora de moda. A su juicio, Camila es una reina clásica, pero no es arriesgada con los colores, opta más por los tonos pasteles, muy acorde con la tradición y los cánones de elegancia aristocrática.

“No es una mujer contemporánea que vaya acorde con la moda, los diseñadores o lo que reflejó Diana de Gales en su momento, la reina Camila se mantiene dentro del clasicismo de la sastrería y los vestidos estampados, pero en siluetas muy tradicionales. Eso para algunas personas puede resultar aburrido, pero dentro de las características de elegancia y clasicismo, ella entra en esos cánones”, explica.

Para Juan Carlos Giraldo, asesor de imagen y diseñador de moda, “ella es muy sobria. En su juventud fue más de jeans, debido a su afición por la equitación. Al convertirse en la esposa de Carlos, optó por un look real más acorde con su edad, muy monocromática, sin tanta solemnidad como Isabel II. Su gran toque son los sombreros finísimos, pamelas y coronas de flores que usa en algunos matrimonios. Su diseñador favorito es el mismo de las mujeres de alta sociedad del Reino Unido, Philip Treacy, maestro sombrero inglés”.

Camila heredará gran parte del joyero real, que se sumará a sus adoradas perlas y al anillo con solitario de diamantes de cinco quilates de talla esmeralda, único en su tipo, rodeado de otros seis más pequeños de talla baguette, que recibió de Carlos para formalizar su compromiso y que perteneció a la reina madre.

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