"Icesi ya está lista para el regreso -parcial- al campus": Francisco Piedrahita

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"Icesi ya está lista para el regreso -parcial- al campus": Francisco Piedrahita

Junio 21, 2020 - 07:55 a. m. Por:
 Santiago Cruz Hoyos

Francisco Piedrahita completa 24 años como rector de la Icesi, incluida en el más reciente ranking QS que evalúa a las mejores universidades del mundo.

Fotos: Bernardo Peña - El País

Francisco Piedrahita asegura tener dos vidas profesionales. La primera finalizó el 20 de diciembre de 1995, cuando el vuelo 965 de American Airlines se estrelló en una montaña de Buga. Entre los pasajeros que regresaban de Estados Unidos para pasar Navidad en familia se encontraba Gabriel, uno de sus hijos.

– Perder un hijo lo cambió todo.

Hasta ese momento, Francisco era un reconocido ingeniero industrial graduado de la universidad de Los Andes, con una maestría en EE.UU., a quien el destino lo llevó muy pronto por el camino de la gerencia de empresas. Durante 26 años trabajó en Carvajal. En el último periodo fue presidente de dos filiales, una basada en Miami y otra en Cali. Pero siempre le gustó la educación. Su sueño, una vez se jubilara, consistía en dedicarse a la docencia en su “vecina Icesi”.

Pocos meses después del accidente del vuelo en el que iba su hijo, en una reunión en el Hotel Intercontinental, una amiga le comentó que Alfonso Ocampo, el rector del Icesi, en ese entonces una reconocida escuela de negocios, se iba a retirar. Era 1996. A Francisco le quedó sonando y se preguntó: ¿por qué no hacerlo ya? Esa misma noche habló con su esposa sobre lo que estaba pensando: renunciar a su cargo como presidente de una de las empresas del Grupo Carvajal y postularse como rector del Icesi. Ella lo apoyó.

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Al siguiente día acudió a dos miembros del Consejo Superior de la escuela y propuso su hoja de vida para la vacante. Se sorprendieron – casi nadie renuncia a ser presidente de una compañía de Carvajal – pero pensaron que el perfil gerencial de Francisco podría ser ideal para una escuela de negocios. Había, sin embargo, un problema: ¿quién habla con Adolfo Carvajal?, preguntó alguno.

Carvajal, vicepresidente del Consejo Superior del Icesi y presidente de Carvajal, era el jefe de Francisco. Él mismo le explicó sus motivos de la renuncia.

— Le dije que necesitaba un ‘traslado’ – cuenta sonriendo quien en septiembre cumple 24 años como rector de la Icesi.

¿Cómo ha asumido el confinamiento en esta pandemia del coronavirus?

Ha sido muy duro. No por el miedo a la enfermedad, que francamente a mí no me perturba, aunque está ahí, es un riesgo, pero me cuido mucho y espero que no me dé. Tampoco es tan duro por el confinamiento, porque soy muy afortunado; desde hace más de 40 años vivo en esta casa en Pance, que como puede ver, tiene espacios verdes, árboles, orquídeas.

Durante la pandemia aquí he fotografiado 73 especies de aves. Así el confinamiento se siente menos, aunque sé que para mucha gente ha sido muy difícil. Entonces no es el confinamiento, no es la enfermedad; lo duro es la incertidumbre y lo que se deriva de ella. Esa es la causa de la mayor parte del sufrimiento. Porque esta pandemia ha sido literalmente sufrimiento.

¿Qué ha significado la pandemia para la universidad?

Ha sido una cambiadera de circunstancias todo el tiempo, todo imprevisible, y eso nos ha llevado a hacer cambios y a tomar decisiones difíciles, como modificar el sistema de calificaciones. Pasar de la calificación numérica tradicional, a una de aprobado o no aprobado, que en estos tiempos de virtualidad permite calificar de manera más eficaz.

Sin embargo, eso trae otra serie de consecuencias que se deben solucionar, como los promedios para las becas que otorgamos. Otro asunto que debimos reinventar fue el de las admisiones, debido a que no se hizo el Icfes. Creamos un sistema basado en la historia de cómo les fue en años pasados a los distintos colegios en las pruebas. Con base en esa historia – y en las calificaciones de los alumnos – admitimos a los nuevos estudiantes.

Esta semana se hizo una reunión con la Alcaldía para firmar un pacto por la educación, y regresar al campus. ¿Cómo va ese proceso?

Ya contamos con los protocolos para el regreso al campus. Volveremos, primero, para saldar lo que consideramos una deuda: las experiencias físicas que no se pueden hacer sin las máquinas y sin los equipos ‘in situ’: por ejemplo, los estudiantes de química, los de biología, los de medicina, con sus laboratorios. O los de música, con sus estudios de producción. Esas experiencias que solo se pueden realizar de manera presencial van a comenzar a realizarse pronto, gracias a este pacto que se ha establecido para un regreso – parcial – a la universidad.

¿En qué consiste el protocolo de bioseguridad de la Icesi?

Es un libraco de 20 megas – ya no se habla de páginas sino de megas – e incluye hasta los planos de los espacios académicos, rediseñados para la distancia social. En donde trabaja una persona frente a otra se instalaron barreras plásticas, para que no haya flujo de partículas. Los bebederos de agua los convertimos en lavamanos. Tomamos las medidas para garantizar la salud de los estudiantes, los profesores y el personal administrativo que esté en el campus.

¿Qué medidas se tomaron para los estudiantes en cuarentena, teniendo en cuenta que no todos tienen acceso a Internet o equipos?

Para darle una idea del esfuerzo que estamos haciendo, a un estudiante de música le conseguimos una marimba en donde vive, el municipio de Guapi. A los estudiantes de música que no tenían sus instrumentos se los prestamos para que hicieran sus prácticas en la casa.

A otros estudiantes les ofrecimos computadores porque muchas familias no tenían equipos ni estaban preparadas para el teletrabajo y la educación virtual; a otros les dimos soluciones de acceso a Internet. En la universidad servimos casi 1.900 almuerzos gratuitos diarios para estudiantes becados. En cuarentena lo que hicimos fue consignarles la plata de los almuerzos.

Hay que tener en cuenta que el 43% de los estudiantes de Icesi, casi la mitad, son muchachos muy talentosos y pilos de estrato 1 y 2, algunos de pueblos muy alejados.

Hay quienes dicen que la educación presencial desaparecerá, por cierto…

Nosotros le damos mucho valor a la vida en el campus. Hay profetas diciendo eso, que las universidades tradicionales se van a acabar, que todo va a ser virtual. Yo digo: la educación virtual tiene un futuro. De hecho, estamos avanzando. Tenemos un área que se llama Icesi virtual, en la que ya ofrecemos dos maestrías virtuales.

Pero no vemos en un futuro que el pregrado como lo tenemos lo reemplace una educación virtual. Hay varias razones. En la universidad se terminan de formar los muchachos y en ese aspecto la socialización es fundamental. Pero, además, como le venía diciendo, casi la mitad de los estudiantes son estrato 1 y 2. En el campus tienen acceso a los mismos profesores, a los mismos salones, a los mismos laboratorios, a las mismas bibliotecas, están en igualdad de condiciones. El campus es igualador y eso tiene un valor social impresionante.

¿El semestre que arranca en agosto será presencial?

A partir de agosto se puede hacer un proceso de alternancia: una parte de los cursos será virtual y otra presencial. Se debe escoger qué se hace en el campus y qué no. Por ejemplo, si a una clase iban 30 personas, tendrán que cambiarse los horarios para que 15 la reciban en una hora y los otros 15 en otra. O 15 presencial y 15 virtual. Otros van a ver clases virtuales. Pero vamos a tratar de hacer presencial todo lo que requiera una experiencia física.

¿Hay incertidumbre por los estudiantes que se puedan matricular?

El temor lo hay. Cuando usted tiene casi 6000 familias en pregrado, y otras 1200 en posgrado, sabemos que algunas de ellas están muy afectadas económicamente debido a la pandemia. Frente a ello hicimos dos cosas. No podemos otorgar becas generalizadas como lo han anunciado algunas instituciones, pero lo que sí hicimos fue otorgar un 10% de descuento para el estudiante que demuestre que sus ingresos familiares fueron afectados.

También hicimos un convenio con el Banco de Occidente para ofrecer créditos hasta de 4 años, con una tasa subsidiada de alrededor del 0.8% mensual. La diferencia entre el interés comercial que cobraría el banco y lo que le van a cobrar al estudiante la asume la universidad.

¿Por qué no se pueden dar becas generalizadas?

Porque Icesi no tiene margen de ganancias. Todo se reinvierte en la universidad. La historia de Icesi es que era una escuela especializada en administración de empresas. Por casi 20 años tuvimos dos programas y ahora, después de que en 2003 decidimos convertirnos en una universidad, tenemos 29. Pasamos de 6000 metros cuadrados construidos en 1996, a 60 mil.

En terrenos teníamos cuatro hectáreas, hoy tenemos 14. En profesores en 1996 había cuatro doctores, es decir personas con PhD, el grado máximo en la academia.

Hoy el 60% de los profesores, más de 150, o son doctores o están a punto de terminar su doctorado. Muchos de esos doctores han llegado ya con su título doctoral, pero a otros muchos hemos apoyado en su formación.

Todo este crecimiento ha implicado unas inversiones grandes que están apoyadas en la operación de la universidad, pero también en donaciones y créditos. Por eso el margen de ganancias es cero y por lo tanto no podemos bajar los ingresos en forma generalizada. Además, el 16% de los ingresos de pregrado se destinan a becas y auxilios, unos por méritos académicos y la mayor parte porque lo necesitan.

Supongo que ese crecimiento explica una noticia: la Icesi figura entre las mejores universidades del mundo según el ranking QS, y entre las mejores de Colombia en las Pruebas Saber Pro.

Son reconocimientos al trabajo que venimos haciendo desde siempre. Es un honor estar en estos rankings, que miden muchas variables. En el caso del ranking QS, que cataloga las mejores universidades en el mundo, y nos comparan con instituciones más grandes y maduras, miden aspectos como investigaciones y citaciones de los trabajos investigativos de los docentes.

Solo desde 2008 hemos empezado a crecer en ese aspecto. Ya en 2019, los dos principales índices globales de publicaciones científicas registraron más de 220 artículos de profesores de Icesi en diferentes publicaciones internacionales. Eso quiere decir que están comenzando a vernos en el mundo y confirma que Icesi es una de las mejores opciones educativas del país.

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