Economía
Día de las Mujeres Rurales: Fundación WWB presenta informe que evidencia que siguen las brechas
Se conmemora este 15 de octubre el Día Internacional de las Mujeres Rurales. La Fundación WWB Colombia presentó un diagnóstico sobre este grupo poblacional.
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15 de oct de 2026, 10:11 p. m.
Actualizado el 15 de oct de 2026, 10:11 p. m.
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La Fundación WWB Colombia presentó un informe sobre la situación de las mujeres rurales en el país y el Valle del Cauca, en medio de la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres Rurales.
Las investigaciones muestran cómo las brechas siguen afectando su autonomía económica y sus condiciones de vida.
Por ejemplo, en el Pacífico, algunas lideresas rurales asumen jornadas de hasta 14 horas diarias al combinar el trabajo doméstico, el cuidado comunitario y la defensa de sus territorios.
En la ruralidad del Valle del Cauca, por su parte, apenas cuatro de cada diez mujeres participantes en un estudio afirmaron que decidían individualmente sobre los gastos del hogar, frente a siete de cada diez hombres.
“Las mujeres rurales tienen un papel fundamental en la economía, la seguridad alimentaria y la protección de los territorios. Sin embargo, nuestras investigaciones muestran una contradicción profunda: mientras su trabajo sostiene buena parte de la vida productiva y comunitaria, siguen enfrentando barreras para acceder a la tierra, generar ingresos y decidir sobre sus propios recursos. Esta realidad exige que las políticas públicas y las oportunidades económicas reconozcan sus aportes, sus conocimientos y las condiciones particulares en las que viven. Avanzar en su autonomía económica es también avanzar en el desarrollo de sus comunidades y del país”, señala Soraya Husain Talero, directora de Investigación de la Fundación WWB Colombia.
El cuidado: una jornada que se extiende más allá del hogar
Uno de los principales obstáculos para la autonomía económica de las mujeres rurales es la distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidado. La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2024-2025 del Dane revela que el 93,4 % de las mujeres rurales participa en actividades de trabajo no remunerado, frente al 60,8 % de los hombres.
Esta diferencia también se refleja en las horas dedicadas a estas labores. La Radiografía del cuidado en la región Pacífico, elaborada por la Fundación WWB Colombia, señala que en las zonas rurales y dispersas de esta región las mujeres destinan alrededor de ocho horas y 35 minutos diarios al cuidado, mientras los hombres dedican cerca de tres horas.
Las responsabilidades aumentan cuando se trata de lideresas comunitarias, mujeres indígenas, afrodescendientes y defensoras ambientales que, además de cuidar a sus familias, participan en actividades de protección del territorio, conservación de los ecosistemas y sostenimiento de redes comunitarias.
En tanto, el informe Género y medio ambiente en la región Pacífico identifica esta triple carga y sus consecuencias sobre la salud, el descanso y las oportunidades económicas de las mujeres.
En territorios donde existen dificultades de conectividad, transporte y acceso a servicios básicos como agua potable y energía, las tareas cotidianas demandan todavía más tiempo. A estas condiciones se suman, en algunas zonas, los efectos del conflicto armado y las economías ilegales.
Tener una cuenta bancaria no significa tener autonomía económica
El acceso a productos financieros representa apenas una parte de la inclusión económica, como lo evidencian los hallazgos del estudio Inclusión financiera de las mujeres en la ruralidad del Valle del Cauca.
Entre las entrevistadas, del 100 % que había abierto una cuenta de ahorros lo hizo por motivos laborales y la utilizaba principalmente para realizar transacciones y recibir pagos. En el 70 % de sus negocios, el efectivo era el único medio de pago.
El análisis también identificó desigualdades en la capacidad de decisión sobre los recursos familiares: cuatro de cada diez mujeres decidían individualmente sobre los gastos del hogar, frente a siete de cada diez hombres.
La falta de propiedad sobre bienes constituye otra barrera. En los territorios estudiados, apenas el 20 % de las mujeres tenía una vivienda a su nombre, frente al 31 % de los hombres. En cuanto a medios de transporte, solo el 10 % de las mujeres figuraba como propietaria (motos), mientras que entre los hombres la proporción alcanzaba el 31 %.
Menos oportunidades laborales y una brecha persistente en los ingresos
Las desigualdades documentadas en los territorios también se reflejan en las estadísticas nacionales de empleo. De acuerdo con el Dane, entre mayo y julio de 2026, la tasa de ocupación de las mujeres campesinas fue del 39,6 %, frente al 76,4 % de los hombres. El desempleo femenino alcanzó el 10,5 %, más del doble del registrado entre los hombres campesinos, que fue del 4,3 %.
En el documento Recomendaciones estratégicas para la inclusión, la equidad y el desarrollo, la Fundación WWB Colombia analiza estas brechas y sus consecuencias sobre la autonomía económica. El análisis recoge que, en 2020, la informalidad entre las mujeres rurales ocupadas alcanzaba el 87,1 %. Estas diferencias reducen las posibilidades de ahorro, inversión y protección económica ante situaciones de crisis.
La desigualdad en la propiedad de la tierra condiciona las oportunidades económicas de las mujeres rurales.
Según cifras divulgadas por la Defensoría del Pueblo, el 63,7 % de los predios rurales con un único propietario pertenece a hombres y el 36,3 % a mujeres. Además, datos de 2019 muestran que el 72,1 % de los predios de propiedad femenina correspondía a minifundios de menos de tres hectáreas.
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