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Los 50 mil pesos que cambiaron la vida de Yerry Mina: la promesa a su madre que marcó su destino
Una historia de hambre, fe y disciplina sin alcohol ni cigarrillo, narrada por el propio defensor colombiano.
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6 de ago de 2026, 06:39 p. m.
Actualizado el 6 de ago de 2026, 06:42 p. m.
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Antes de los estadios llenos y los contratos millonarios, hubo un momento que Yerry Mina no olvida: su madre tuvo que pedir prestados 50 mil pesos para arreglarse el cabello. Esa imagen, aparentemente pequeña, se convirtió en el motor silencioso de toda una carrera.
Así lo reveló el defensor colombiano en una entrevista íntima con CHAOCONGOL TV, en la que abrió su corazón sobre los episodios que forjaron su carácter dentro y fuera de la cancha. “Desde ese momento entendí que tenía que darlo todo por mi mamá. Quería sacarla adelante y que nunca más volviera a vivir una situación así”, recordó Mina durante la conversación.
Una promesa escrita en las paredes
La disciplina, según sus propias palabras, fue el primer instrumento con el que Mina respondió a esa promesa.
El defensor asegura que nunca ha consumido alcohol ni cigarrillo, convencido desde temprano de que el talento sin sacrificio no alcanza. Para no perder el rumbo, tomó una decisión tan sencilla como poderosa: escribió un cartel que mantuvo visible en su habitación, recordándose cada mañana que sería un ganador y que algún día le compraría una casa a su madre.

Esa rutina de autoexigencia convivió con momentos de profunda adversidad. Mina recuerda épocas en que caminaba largas distancias buscando una oportunidad en el fútbol, y muchas veces ni siquiera era tenido en cuenta. Lejos de doblegarse, aprendió a valorar cada pequeño esfuerzo y cada puerta que se entreabrió, por mínima que fuera. “Los pies en la tierra y los ojos en el cielo”.
La gratitud es, para Mina, algo tan concreto como agradecer cada plato de comida. Su filosofía de vida puede condensarse en una frase que él mismo pronuncia como guía de sus pasos cotidianos: “Tengo los pies puestos en la tierra y los ojos en el cielo.”
Esa convicción, anclada en una fe profunda en Dios, es la misma que el jugador dice haber mantenido intacta aun después de alcanzar logros importantes en el fútbol profesional. La fama, subraya, no cambió la esencia que aprendió en sus años de carencias.

Fiel a esa filosofía, Mina trasladó sus convicciones al terreno social. Creó la Fundación Yerry Mina y el Club Yerry Mina, dos iniciativas desde las que busca brindar oportunidades a niños y jóvenes. El enfoque no se limita al deporte: incluye formación integral, aprendizaje del inglés y la construcción de herramientas para un futuro mejor.
“Uno no se lleva nada. Por eso quiero devolver parte de todo lo que Dios me ha permitido vivir”, afirmó el defensor.
*Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.










