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Las pausas de hidratación y el descanso ampliado de la final pueden cambiar la táctica del juego
Las pausas de hidratación y el descanso de 30 minutos en la final actúan como “tiempos muertos”.
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17 de jul de 2026, 09:22 p. m.
Actualizado el 17 de jul de 2026, 09:22 p. m.
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Las pausas de hidratación y la extensión del descanso en la gran final están transformando el fútbol moderno, generando un impacto mayor en el plano táctico que en el puramente fisiológico. Así lo establece un análisis detallado del doctor Javier Bonastre, coordinador del Grado en Fisioterapia de la Universidad Europea de Valencia.
El especialista señala que estas interrupciones obligatorias, diseñadas inicialmente para la salud del deportista, alteran la esencia competitiva del juego. Al detenerse el cronómetro, se quiebra la continuidad que históricamente ha diferenciado al balompié de otras disciplinas con tiempos muertos regulados.

Actualmente, estas pausas duran cerca de tres minutos y ocurren alrededor del minuto 22 de cada período, sin importar el clima. Esta regla divide el compromiso en cuatro bloques definidos, abriendo una ventana de intervención directa para los directores técnicos desde el banco.
El impacto de los nuevos tiempos muertos
“Tres minutos con el partido detenido son una oportunidad táctica enorme para cualquier entrenador”, afirma Bonastre. A diferencia del pasado, cuando los técnicos recurrían a gritos desde la línea de banda, ahora disponen de un espacio reglamentario para frenar el ritmo del rival.
El fútbol se desarrolla mediante rachas y momentos donde un equipo somete y encadena opciones claras frente al arco contrario. Una interrupción programada interrumpe por completo esa inercia positiva, otorgando al club superado el tiempo necesario para corregir errores defensivos y recibir nuevas consignas.
Si bien existen registros de partidos que cambiaron su tendencia tras el parón, los datos vigentes no demuestran una relación directa con el aumento de goles o variaciones en la carga física. El experto defiende la pausa por calor extremo, pero duda de su aplicación sistemática.
Los riesgos físicos de un descanso prolongado
Por otra parte, la decisión excepcional de ampliar el descanso de la final a 30 minutos responde estrictamente a factores comerciales y de entretenimiento televisivo. Desde el punto de vista del rendimiento físico y la medicina deportiva, esta medida resulta innecesaria y potencialmente perjudicial.

Durante un entretiempo prolongado, el cuerpo del futbolista experimenta una disminución progresiva de la temperatura muscular y del nivel de activación general. Estos dos factores son indispensables para la ejecución segura de movimientos explosivos y de máxima intensidad en la segunda mitad.
Para contrarrestar este fenómeno, las delegaciones técnicas tendrán que modificar de forma obligatoria sus esquemas habituales de trabajo en los vestuarios. Será indispensable incorporar ejercicios de reactivación física antes de volver a la cancha, buscando disminuir el impacto negativo en el rendimiento.
Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.
Periodista de la Universidad Católica de Cali con 7 años de experiencia en medios de comunicación. Apasionado por la política y amante del deporte, siempre en busca de nuevas historias que contar.
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