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Recuerdos del balón: once anécdotas del Once Caldas campeón de América, por el 'profe' Montoya

Abril 11, 2020 - 01:55 p. m. Por:
Alejandro Cabra Hernández - Reportero de El País

Luis Fernando Montoya Soto, técnico del Once Caldas campeón de Copa Libertadores.

Diseño: Henry Ríos Daraviña - El País

Hay títulos de equipos que se celebran como triunfos nacionales. Esa situación se da, habitualmente, cuando hay una conjunción de humildad, esfuerzo y disciplina que le da tintes de heroísmo a la consagración. Esto pasó con el Once Caldas en la temporada 2004: un equipo modesto, con poca experiencia internacional, que dio un gran golpe y consiguió el título de la Copa Libertadores al imponerse en la gran final al entonces campeón, Boca Juniors de Argentina.

El estratega detrás de ese logro que pudo unir a un país futbolero, pero sin real historia futbolística, fue Luis Fernando Montoya Soto. El ‘campeón de la vida’, como se le conoce por la entereza con la que ha afrontado la vida desde el atentado que sufrió en 2004 y que lo dejó cuadripléjico, recordó junto a El País, en once anécdotas, una de las hazañas más importantes de la historia del deporte colombiano.

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1. La única derrota

En su camino al título, que le permitió convertirse en el segundo equipo colombiano en ganar la Copa Libertadores, Once Caldas solo tuvo una caída. Fue contra Vélez Sarsfield, en Argentina, por la tercera fecha de la fase de grupos. Lucas Valdemarín y Rolando Zárate anotaron los tantos de ese 2-0 final.

“Era nuestro primer partido  en Argentina. Me parece que el equipo defensivamente cometió errores graves que facilitaron la derrota. Ese partido nos sirvió para entender que debíamos asegurar mejor el arco en los partidos de visitante”, aseguró el ‘profe’ Montoya.

2.  Primer objetivo: puntuar como visitantes

En su historia, antes de la edición 2004, Once Caldas había disputado dos versiones de la Copa Libertadores -1999 y 2002- y, aunque ganó todos sus partidos como local, nunca pudo al menos empatar como visitante. Acumulaba seis derrotas en seis partidos. Por eso, para esa edición del torneo, Montoya y su cuerpo técnico establecieron como objetivo puntuar por primera vez por fuera de casa.

“Solo pensamos que en partidos de Copa Libertadores ni siquiera habíamos conseguido un punto de visitante. Uno de los objetivos fue ese, cambiar esa historia. Le ganamos a Unión Atlético Maracaibo y empatamos contra Fénix, Barcelona, Santos, Sao Paulo y Boca. Eso nos fue fortaleciendo anímica y mentalmente hasta meternos en la final de Copa”, comentó Montoya.

3. Valentierra, el dueño de sus más grandes angustias

Arnulfo Valentierra fue el goleador del Once Caldas en ese camino al título. El barranquillero, ídolo de la hinchada manizaleña, anotó cinco goles, pero fue precisamente él quien protagonizó los momentos en los que el ‘profe’ pensó que al Once se le podía ir el título.

“Dos momentos. En La Bombonera, cuando se lesiona a los 15 minutos, y después, cuando él mismo bota el penalti en el inicio de la tanda en Manizales, siendo él un especialista”.

4. La falta no sancionada que más disfrutó

Aunque al Once Caldas de esa Copa Libertadores siempre se le tildó como un equipo defensivo, por siempre mantener su compostura táctica, había momentos en que se permitía ciertas libertades en pro de anotar.
Ante Sao Paulo, en el juego de vuelta, esa disposición le jugó una mala pasada en un tiro de esquina a favor y solo una actuación heroica de Juan Carlos Henao pudo evitar que los brasileros anotaran por intermedio de Gustavo Nery.

Primero, Henao se tiró al piso para sacarle el balón con sus manos a Nery y luego, intentó rechazar, pero terminó golpeando violentamente al atacante visitante. Para su fortuna y la del Once Caldas, el árbitro uruguayo Jorge Larrionda no sancionó esa clara falta.

“Fue una pelota sobre el lado izquierdo, donde se ubica Holocausto -barra popular del Once Caldas-. Henao sale y le quita la pelota, pero luego le hace falta a Gustavo Nery, casi sobre la línea de los 18. Ahí podíamos haber perdido el partido, no nos pitaron una falta que hasta podría haber sido penalti y haber terminado con nuestro camino en la Copa”, comentó el profe, mientras reconoce que vivió varios segundos de incertidumbre en ese momento.

5. El gol que sí gritó

El ‘profe’ Montoya se caracterizó por tener un gran control de sus emociones en el banco de suplentes. Pocas veces se le vio desbordado por algún sentimiento. De hecho, el único gol que gritó con locura en aquel camino a la gloria continental fue el de Jorge Agudelo, contra Sao Paulo, para darle la clasificación al ‘blanco-blanco’ a la gran final del torneo. Agudelo marcó en el primer minuto de adición (se agregaron tres). Montoya fue a celebrar, pero también a recomendarle a sus jugadores que estuvieran atentos en defensa, pues preveía un asedio brasilero.

“Yo no gritaba demasiado los goles, porque sé que en un partido de fútbol se celebra un gol, y a los dos o tres minutos puedes estar triste porque te convierten. Lo dejaba todo para después del compromiso. En ese fue distinto, porque faltaba muy poco tiempo y estábamos llegando a una final con Boca Juniors. Había que decirle a los muchachos que estuvieran concentrados”, sentenció Montoya.

6. El momento clave

Que el Once no empezó jugando la Copa pensando en ser campeón no es un secreto para ninguno. El juego contra Sao Paulo, considerado el mejor equipo del torneo, que terminó en empate en el estadio Morumbí, por la ida de las semifinales, fue para el ‘profe’ el punto de quiebre hacia el título.

“Faltaban 20 minutos de partido y la insistencia de ellos no paraba. Decidí junto al cuerpo técnico poner una línea de 5 defensores, con la intención de hacer salidas rápidas. Nos volvimos un equipo muy sólido e incluso tuvimos la posibilidad de ganar con una jugada de Jefrey Díaz. Ahí me convencí que podíamos ser campeones”.

7. El día que Henao estuvo infalible

Juan Carlos Henao fue una figura rutilante del título de Once Caldas. Con diferencia, fue el mejor arquero de esa Copa Libertadores, pero si el profe Montoya tuviera que quedarse con una de sus actuaciones, sería precisamente esa en el 0-0 ante Sao Paulo en el Morumbí. Tanta era la confianza en Juan Carlos, que nunca le recriminó aquella jugada en que ‘sobró’ a los rivales, dándole un cabezazo a la bola tras controlar un tiro de Luis Fabiano.

“Él era una persona muy alegre y sé que se tenía confianza. No le iba a dañar el momento”.

8. Confianza en la juventud

Si bien Once Caldas tenía una base de jugadores experimentados como Henao, Samuel Vanegas, Edgar Cataño, Rubén Velásquez y Arnulfo Valentierra, Montoya confió en jóvenes como Jhon Edwin García (21 años), Dayro Moreno (19) y Javier Araújo (20) en el recorrido del torneo, y la jugada le salió…

“Cada uno dio lo mejor y todos fueron importantes para llegar a esa final y conseguir el título”.

9. Pelota quieta y media distancia, las mejores aliadas

De los 16 goles que anotó Once Caldas en esa Copa, 9 llegaron por intermedio de la pelota detenida o los tiros de media distancia. En lo primero, aprovechando que tenían un cobrador excelso como Arnulfo Valentierra.

“Los partidos de fútbol moderno se están resolviendo por pelota quieta y en eso nosotros fuimos adelantados. Hoy en día hay que trabajar muchísimo eso, porque cuando los equipos son muy complicados tácticamente hay que apuntarle a ganar en pelota quieta y media distancia”

10. La 'tosa' Libertadores

Los ataques de tos fueron recurrentes para el profe Montoya en esa Copa Libertadores, en varios partidos, pero se intensificaron en la final.
-Profe, ¿fue una reacción nerviosa al momento?

-No, en casi todos los partidos tuve esa tos, me acompañó en esa Copa (risas). En ese momento sentí mucha alegría porque el Once le demostró a Colombia y a América que se puede hacer mucho con una buena táctica y compromiso de parte de aficionados, periodistas, jugadores y cuerpo técnico.

11. "Fuimos adelantados tácticamente"

Para el profe Montoya, ese Once Caldas utilizó argumentos tácticos que hoy se pueden ver en muchos equipos del mundo. “Por la forma como esperaba Once Caldas, a todo el mundo parecía ser defensivo, pero si compara ese equipo con lo que se vive hoy en día en el fútbol, en mucha parte nos adelantamos a una cantidad de cuestiones que hoy en día los equipos hacen. Usted ve y los equipos cuando los atacan se defienden con un 5-5 o un 5-4. Son equipos muy fuertes defensivamente, que no dejan espacio. Son pocos los equipos desbalanceados”.

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