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Así es la vida de Juan Sebastián Cabal y Robert Farah, dos años después de su retiro del tenis profesional
Los dos referentes del tenis nacional revelaron lo que han hecho su vida tras dejar las raquetas a finales 2023.
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2 de feb de 2026, 01:13 a. m.
Actualizado el 2 de feb de 2026, 01:13 a. m.
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Han pasado dos años desde que dos de los máximos exponentes del tenis en Colombia, Juan Sebastián Cabal y Robert Farah, dejaron atrás sus exitosas carreras profesionales para embarcarse en un nuevo estilo de vida por fuera de las competencias y los viajes alrededor del mundo.
Desde entonces, cada uno, junto a sus familias, ha estado detrás de nuevos retos y objetivos, aunque sin olvidar el deporte que los llevó a la cima del orbe.
Esta gran dupla, que llegó a finales del Grand Slam y logró títulos en Wimbledon y el U.S. Open, habló con El País sobre cómo han sido estos dos años y su visión actual del deporte blanco.
¿Qué ha sido de sus vidas tras el retiro a finales de 2023?
Juan Sebastián Cabal: Hoy por hoy estoy muy metido en el mundo del pádel y del tenis. También soy empresario, con algunas inversiones aquí en Cali, pero sobre todo dedicando mucho tiempo a la familia. Trato de dedicarle tiempo a mis hijos, para recuperar ese que no les pude dedicar de calidad, porque antes sí les podía dedicar tiempo, pero no de calidad por los viajes, los torneos o lo que tenía que hacer cada día.
Robert Farah: Estoy viviendo en Pereira, muy contento, ya con dos hijos: uno de 3 años y una chiquilla que acaba de cumplir 1 año. Aparte, muy metido en el mundo del pádel, con un par de clubes y una gira, junto a Sebastián y Alejandro Falla, donde nos movemos mucho por ese lado. También sigo involucrado con el tenis, estuve ayudando hasta hace poco a Lucas Velasco, que es un joven que va becado a una universidad gracias al tenis. También hemos jugado el Wimbledon Seniors dos veces y este 2026 ya nos volvieron a invitar, por lo que estamos contentos de que seguimos conectados con el ATP. Además, viviendo con pasión un nuevo ‘hobby’, como lo es el golf.

Volviendo a ese 2023, ¿Cómo fue ese momento cuando se decidieron por el retiro?
J.S.C.: Nosotros hicimos el anuncio mucho tiempo después, porque a mi familia le comencé a hablar en marzo de que ya me estaba costando mucho viajar, que ya no quería estar afuera y nosotros hicimos el anuncio después del torneo de Wimbledon, como cuatro meses después. En ese momento hablamos con los equipos, una conversación de todo un poco, y al final todo se dio muy natural. Sabemos de todo lo que cuesta estar en el alto rendimiento, en la élite y, cuando la prioridad ya no está, es muy duro y no nos queríamos engañar.
R.F.: También llevaba algunos meses pensándolo, porque cuando nació mi hijo me empezó a dar muy duro y siempre había dicho que cuando tuviera hijos quería estar fuera del tour, y eso fue lo que sucedió. Aunque, de igual forma, el tour me estaba pesando un poco y creo que fue el momento perfecto para el retiro, porque lo hablé con ‘Sebas’, estuvimos de acuerdo y nos retiramos al mismo tiempo.
¿Cómo fueron esas primeras semanas fuera de la rutina para tomar una nueva?
J.S.C.: En mi caso, que lo escogí, no me costó para nada. Lo he disfrutado cada día, estoy feliz de mi vida con mi familia, con mis hijos, aprovechando cosas, viviendo nuevas formas de vida. Cuando el deporte te quita lo que tu quieres, en el caso de una lesión, bajón de rendimiento u otro motivo, ahí es cuando cuesta muchísimo, porque son factores externos, mientras que cuando uno toma la decisión todo fluye más. Fue una decisión muy sensata y sincera conmigo mismo.
R.F.: Los primeros meses fueron de mucho analizar las cosas, porque no quería quedarme sentado en la casa sin hacer nada y, como llevaba toda una vida levantándome a hacer la misma rutina, pues estuve buscando qué más podía hacer. Pero me di cuenta de que no era así y me fui tranquilizando un poco en eso. Empecé a entender cuál era mi rutina, donde tenía que centrar más mis energías, especialmente en el 2024. El 2025 fue un año de enfocarme más en lo que quería y lo que necesitaba solamente. Ya este es un año donde tengo más claridad sobre las cosas que quiero hacer.
¿Qué es lo que más aprecian de esta nueva vida fuera de las competencias y los viajes?
J.S.C.: Soy muy agradecido con Dios y la vida, porque el tenis me lo dio todo y hoy vivo bien gracias al tenis. Entonces, al final, hay que ser muy agradecido. Hoy valoro mucho la carrera que tuvimos, porque fue de locos, con todo lo que logramos y se valora mucho más hoy que cuando vivíamos en la competencia.
Hoy valoro el día a día, porque es un regalo y al final vivimos muy estresados por los quehaceres del mañana, pero cuando tenemos salud, el día a día lo podemos disfrutar y tener a la gente que queremos es muy bacano. Además, se empiezan a disfrutar los paseos, las idas a restaurantes, las fiestas y demás actividad que uno desea.
R.F.: Lo que más aprecio es poder tener ya una rutina en casa con mi familia. También tener la libertad de hacer cosas con mis familiares, mis papás y mis amigos, que antes no podía en cualquier momento del año y ahora el tiempo ya me lo permite.

¿Cómo les ha ido con el pádel y también al entrar en ese mundo empresarial con sus propias canchas?
J.S.C.: La primera vez que conocí el pádel fue como hace doce años y, cuando lo jugué, me encantó como deporte, donde, obviamente, es otro mundo diferente fuera del tenis. Cuando estábamos en Europa intentábamos jugarlo de a poquito, especialmente el último año, cuando ya era más conocido, tratando de divertirnos un poco.
Luego nos preguntamos por qué no había llegado a Colombia y cuando nos retiramos empezamos a crear nuestras canchas acá y ahí comenzamos a entrar es ese mundo de crear la gira, la federación y a darle la oportunidad a este nuevo deporte. La parte empresarial es otro mundo al cual uno no está acostumbrado, en la cual me he intentado aliar con las personas que más entienden de eso y ahí, de a poquito, cada uno aporta lo que más sabe, por lo que se va aprendiendo cada día cómo es trabajar detrás de un negocio.
R.F.: Más que ser jugador, soy empresario. Ser empresario es duro porque requiere mucho conocimiento, paciencia para saber cómo manejar a los clientes, cuándo poder invertir, qué tanto invertir y otra cantidad de matices. Hay que rodearse bien de los socios, pero también hay que tener paciencia, porque, al igual, soy muy exigente y perfeccionista, por lo que hay cosas que se pueden salir del control de uno.
¿Cómo recuerdan ese gran 2019 con títulos en Wimbledon y U.S. Open?
J.S.C.: El 2019 fue único y marca un antes y un después, pero estando en el día a día uno pensaba en el siguiente torneo, que queríamos ganar y que me quiero mantener como número 1 del mundo, marcando diferencias y títulos. Entonces, era como una bola sin parar. Nosotros lo celebramos y lo disfrutamos, pero no nos volvíamos locos, porque sabíamos que a la semana teníamos otro torneo y el mundo seguía.
R.F.: Ese fue un año de muchas enseñanzas, porque se dan muchas cosas, se cumplen muchas metas y se ve todo ese esfuerzo de casi 30 años de carrera. Igualmente llevábamos muchos años haciéndolo bien, pero al final fue un año espectacular, que también nos llevó a un gran esfuerzo físico y mental. Aunque por ese entonces era muy difícil salir de la rutina y poder mirar lo increíble que fue, pero ya con el tiempo uno se da cuenta de que hay que darse crédito por la carrera y lo que fue ese año.
¿Consideran que ustedes son los dos mejores tenistas de la historia de Colombia?
J.S.C.: Si nos vamos a un todo, puede ser, porque al final tenemos títulos, récords y muchas hazañas que nadie ha podido conseguir, por lo que si nos basamos en eso sí. Pero hay que darle mérito a lo que hicieron Fabiola Zuluaga, Alejandro Falla y Santiago Giraldo, que gracias a ellos, más los que estuvieron mucho antes, uno fue creciendo y pudo ver que si era posible llegar, porque al final no lo hicimos de la nada. Hubo una buena camada con nosotros y se fue explotando lo mejor que se pudo.
R.F.: No me gusta tirarme flores y esos temas pueden ser tocados cuando uno no esté en la conversación. Pero entrando en materia hay que tener en cuenta que el tenis tiene dos modalidades, por lo que si me hablas de doble, pues fuimos los mejores, pero en sencillos no porque está Santiago Giraldo, Alejandro Falla, Mauricio Hadad o Alejandro González, que han sido muy buenos. Al final lo que hicimos Sebas y yo, en dobles, sí es algo muy grande que pone una vara alta, pero que eso sirva para mostrar que sí se puede lograr.

¿Hay una victoria, derrota o algún momento que lo haya marcado?
J.S.C: Claro que hay derrotas duras que dolieron, pero que también me hicieron crecer como deportista para poder lograr lo que hicimos. Un ejemplo son las finales del Australia Open (2017 en mixtos y 2018 en dobles), cuando en mi cabeza éramos favoritos en la segunda para ganar el torneo. Pero son momentos que te ayudan a evaluar y ser autocrítico para mejorar y conseguir cosas muy grandes, como lo logramos en 2019. También hay torneos de Roland Garros, Copa Davis o Juegos Olímpicos que fueron durísimos.
R.F.: Más que victorias y derrotas, es el proceso lo que más valoro. Los mejores recuerdos y los que más nos enseñaron fueron las pretemporadas o los momentos en los que uno ya no quería seguir por cansancio, de quererse quedar en la cama, pero aún así te parabas, o cuando no querías asumir una gira y la hacías. Son como esos momentos de resiliencia donde empujas tu mente y tu cuerpo a llevarte más allá, y eso es lo que más le aprecio al tenis, más que una victoria o una derrota.
¿Cambiaría algo de su carrera si tuvieras la oportunidad?
J.S.C.: Analizándolo desde hoy, con 39 años, cambiará muchas cosas como mirando que se pudo haber hecho mejor, pero considero que intenté hacer lo mejor posible con la información que tenía en ese momento. No dejé de invertir, hacer las cosas bien e intenté ir a los mejores lugares y buscar lo mejor para mi carrera con la información que tenía en ese momento.
R.F.: Al final uno siempre dice lo mismo de que si no hubiese pasado por lo que pasé, no hubiera llegado hasta donde llegué. Si miro hacia atrás digo que hubiese escuchado más aquí o empezado a trabajar con esta persona antes, pero todo pasó para que hicieras las cosas que has hecho y en el momento que lo hiciste, por lo que no tengo cosas que cambiaría.
¿La gente todavía le sigue reconociendo la carrera y sus logros?
J.S.C.: Hasta el pasado fin de semana la gente me ve y se alegra, me agradecen y eso es lo más bonito: el cariño de la gente cuando incluso estás post-carrera. Es muy bonito que te sigan agradeciendo.
R.F.: Todavía siempre hay mucha gente que lo sigue reconociendo, especialmente a la gente que le gusta el tenis. Me ven en el aeropuerto o el supermercado y se me acercan, me felicitan y me piden una foto, pero es chévere que hay mucha gente que le gusta el tenis y siguió nuestra carrera. Hoy uno se relaja mucho en estas instancias y trata de ser lo más abierto y cálido posible con la gente que se acerca y eso lo aprecio mucho.

¿Cómo ven al tenis colombiano en la actualidad?
J.S.C.: El tenis en Colombia siempre ha dado de qué hablar. Al final siempre lo he visto con buenos ojos y digo “si yo pude, porque los demás no van a poder”. Por supuesto, cada persona tiene su techo, pero hoy por hoy las mujeres nos están dando buenos resultados, a pesar de que ahora no les fue muy bien en Australia.
Camila Osorio ha estado bien rankeada en los años anteriores y debe mantener la regularidad. Emiliana Arango, que hoy es la número 1 de Colombia, debe mantenerse y hacer las cosas muy bien. En hombres, Daniel Galán, que ya demostró que puede estar allá arriba, ha tenido buenos resultados, pero lastimosamente el ranking se le cayó. También viene Nicolás Mejía, que viene dando de qué hablar y poco a poco va subiendo.
R.F.: Coincido en que por el lado femenino llevamos una buena racha en los últimos años, por lo que nos quedan varios años de tenis femenino. Hay que seguirlas apoyando y, si me piden consejos, allí estoy para ellas. En el masculino estamos un poco bajos a lo que estábamos acostumbrados hace varios años. Daniel Galán siempre está ahí, juega muy bien, pero creo que se le están pasando los años y pensaba que su nivel estaba para hacer un poco más, pero igual ha tenido una gran carrera y hay que felicitarlo. Nicolás Mejía ha exprimido todo su tenis y le ha costado un poco meterse en el Top-100, pero el tenis está parejo y hay que tener un diferencial muy grande para sacar una diferencia con los otros.
¿Cómo ven la nueva generación de Jannik Sinner y Carlos Alcaraz?
J.S.C.: Hoy hay dos cracks y ojalá puedan llegar un par más para que podamos hablar de varios, pero todos quieren ese partido entre Sinner y Alcaraz, porque son los mejores; lo que también no dice que el tenis no perdió tanto ante el retiro de las leyendas. Son dos megacracks, pero esperamos que lleguen otros dos que puedan hacer un mejor show para los fanáticos.
R.F.: Por ahora están poniendo la vara mucho más alta para los que vienen. No sé si juegan mejor tenis que los Novak Djokovic, Rafael Nadal y Roger Federer en su mejor momento, pero ahora creo que están un poco más allá de lo que estas tres leyendas tenían con los otros competidores de segundo nivel.
¿Perdió mucho el tenis con los retiros de Federer y Nadal?
J.S.C.: Hay gente que creció escuchando solo esos tres nombres (también Djokovic), ha sido esa camada de leyendas que más le han dado al tenis, que rompió todo y por 20 años, que no es lo mismo. Es muy loco lo que lograron. El tenis necesita una rivalidad y hoy están Sinner y Alcaraz, pero antes teníamos tres jugadores que se mataban entre ellos y es muy loco lo que lograron. El tenis ha evolucionado, siendo más rápido, pero ojalá que este legado pueda durar un buen tiempo y no se pierda.
R.F.: Sí, pero las lesiones ya no los dejaban. Los vimos tantos años ser unos monstruos y luego verlos disminuidos en la cancha se veía raro. Pero Djokovic es increíble, dentro de lo que cabe. Es el tercer mejor jugador del mundo en este momento. Vamos a ver si da la pelea porque inició el año muy bien.
Datos
- Padeling es el nombre de las dos canchas de pádel que tiene Juan Sebastián, en Cali. Una está ubicada en el sector de Arroyohondo y la otra sobre la Avenida Cañasgordas.
- Robert también tiene sus canchas en Pereira, Club Pádel House, la cuales están ubicadas en las afueras de esa ciudad, hacia el sector de Cerritos.
- Fuera de los demás torneos ATP y Challenger, Robert y Juan Sebastián lograron, juntos, tres finales de Grand Slam: Abierto de Australia 2018 (segundo lugar), Wimbledon 2019 (primer lugar) y U.S. Open 2019 (primer lugar).
- Aparte, Sebastián logró un título en el Abierto de Australia 2017, con la estadounidense Abigail Spears (mixtos) y un subcampeonato en Roland Garros 2011, con el argentino Eduardo Schwank (dobles). Robert, en mixtos, tuvo segundos lugares en Wimbledon (2016) y Roland Garros (2017), con la alemana Anna-Lena Grönefeld.

Comunicador social y periodista con más de ocho años de experiencia. He trabajado en canales digitales, radio y otros medios escritos de gran relevancia en Colombia. Soy un apasionado de los deportes y de cubrir sus grandes eventos a nivel nacional e internacional.
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