Colombia
Valle del Cauca, Chocó y Cauca, entre los territorios afectados por el confinamiento armado
Comunidades viven con restricciones que no solo impiden su movilidad, sino que también afectan su acceso a alimentos, educación, salud y medios de subsistencia.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias


23 de sept de 2026, 11:38 p. m.
Actualizado el 23 de sept de 2026, 11:38 p. m.
Noticias Destacadas
Para miles de personas en Colombia, la presencia de grupos al margen de la ley en los territorios no solo es sinónimo de miedo, ya que también implica la modificación de la mayoría de sus dinámicas cotidianas en su propio hogar, que aplica en restricciones que limitan actividades como ir a los cultivos, pescar, asistir a clases o desplazarse hasta un centro de salud.
Un informe del Consejo Noruego para Refugiados (NRC) señala que en departamentos como Valle del Cauca, Chocó, Cauca, Norte de Santander, Nariño y Arauca, las medidas impuestas por grupos armados organizados obligan a comunidades enteras a permanecer confinadas durante días o semanas en sus viviendas y a reducir sus desplazamientos.

De acuerdo con cifras de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), más de 780.000 personas han sido confinadas desde enero de 2017 hasta agosto de 2026.
La entidad señaló que registros evidencian un crecimiento progresivo. En los años 2023 y el 2025 aumentó a más del 75 % el número de personas confinadas y, durante la última década, en promedio, cada siete días una comunidad, consejo comunitario o resguardo indígena ha enfrentado una situación de confinamiento.
Las restricciones también afectan el sustento de las familias. La imposibilidad de llegar a los cultivos dificulta la siembra y la recolección de alimentos, mientras que quienes dependen de los ríos pueden encontrar limitaciones para movilizarse o realizar actividades de pesca.
Asimismo, cuando los grupos al margen de la ley restringen la movilidad, también se interrumpe el acceso a servicios esenciales. Las niñas y los niños pueden dejar de asistir al colegio durante días o meses. En algunos casos, las clases presenciales deben suspenderse porque los docentes tampoco pueden desplazarse con seguridad o quedan confinados en sus
“A uno le preocupa que los niños estén bien y seguros. Uno quiere que puedan venir tranquilos a la escuela, aprender sin miedo y dar las clases sin temor”, reveló un docente de una comunidad afectada.

El impacto también se extiende a servicios como la salud, ya que las restricciones de movilidad también pueden dificultar consultas médicas, tratamientos y atención de emergencias. Mujeres y niñas enfrentan, además, obstáculos para acceder a controles prenatales, métodos anticonceptivos y atención ante emergencias obstétricas.
Según OCHA, entre enero de 2022 y agosto de 2026 más de 22.000 personas fueron confinadas en el Valle del Cauca.
Además, la Unidad para las Víctimas informó que, del 1 de julio de 2026, en el Valle del Cauca se concentraban 34 eventos de confinamiento, convirtiéndose en el tercer departamento del país con mayor afectación, superado por Chocó, con 235 eventos; Cauca, con 37; y Nariño y Arauca, con 33 eventos cada uno.
Por su parte, la Defensoría del Pueblo también señaló que durante los primeros meses de 2026, se reportó una continuidad de la situación de confinamiento en el Valle del Cauca, y más de 900 personas habían sido afectadas en el municipio de Dagua.
Cabe destacar que muchos casos más siguen sin ser reportados por temor a represalias, lo cual refleja la gran problemática que se vive en estos departamentos.
“Visibilizar el confinamiento es una oportunidad para llamar la atención sobre la grave emergencia humanitaria que continúa en el país”, resaltó Giovanni Rizzo, director de país del Consejo Noruego para Refugiados (NRC).

Comunicadora social con experiencia en comunicación organizacional, creación de contenido digital y redacción periodística y corporativa.
6024455000









