Mujer que gritó a Santos en un avión, ¿efecto de la polarización política del país?

Mujer que gritó a Santos en un avión, ¿efecto de la polarización política del país?

Octubre 08, 2018 - 11:30 p.m. Por:
Redacción de El País 
Polarización política

Dos videos, dos protagonistas. Él, Juan Manuel Santos, expresidente de la República de Colombia. Ella, sin rostro, con un acento que no es propio de este país. Dicen que se llama Viviana y que nació en el departamento de Bolívar.

Él, silencioso revisa un periódico en su silla de avión. Ella furiosa, primero grita. Después él, cargando su maleta para abordar un taxi. Ella, expectante, luego susurra. En alto y en bajo tono se escuchan sus cuestionamientos, sus acusaciones.

“Mira el Presidente que arruinó el pueblo, la ciudad, el mundo... La falsa paz de Santos. Eso, porque no es ninguna paz, ninguna paz hay en Colombia...”.

“...¡Ay, Dios mío! Q ué satisfacción, tú hubieras dicho también algo. Mira que me lo dije: ‘el día que me lo encuentre le digo su poco de mier...’”.

Todo ocurre en Estados Unidos. La mujer no paraba. Sicólogos, sociólogos y politólogos tampoco tienen claro cómo parar la crispación en la que está sumido el país por cuenta de la polarización y eso que la época electoral terminó el pasado 17 de junio con la elección de Iván Duque como presidente de Colombia.

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El expresidente y Nobel de Paz no ha sido la única víctima. De los videos cargados de insultos también fueron protagonistas el expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez; la exministra de Educación del Gobierno Santos, Ginna Paradoy, y el alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa, entre otras figuras públicas.

Álvaro Forero Tascón, director de la Fundación Liderazgo y Democracia, dice de entrada que las redes sociales son “una cloaca”, pero que al tiempo sirven como documento para retratar de manera dramática la realidad que vive el país: “El video dibujó magistralmente los rasgos principales de Santos y los de la oposición a Santos”.

Y agrega que la mujer que arremete contra el expresidente “caricaturizó” la agresividad y “maniqueísmo de la oposición” a ese Gobierno.
Explica que desde el punto de vista político, la polarización dejó muy dividido al país, muy rabioso y pesimista y “eso se le está devolviendo al uribismo ahora que está en el poder porque una vez uno incendia la vida política de un país, no es fácil apagarla”.

Precisamente el sociólogo de la Universidad del Valle, Alberto Valencia dice que la situación es “completamente absurda” porque, a su juicio, a Santos le dolería mucho más que le escribieran una columna de opinión seria con todas las quejas a su Gobierno.

Dice también que en el video queda evidenciado el ambiente de polarización “ciega” en el que está sumido el país, “sin razones, sin argumentos. Donde hay adhesiones puramente emotivas hacia ciertas personas y grupos políticos y donde no hay la más mínima elaboración de argumentos”.

Asegura que insultos como esos demuestran que la polarización es “extremadamente profunda y que lo que se moviliza detrás de ellos son sentimientos ancestrales de odios, frente a los que hay muy poco por hacer. Son odios refractarios a cualquier tipo de cosa, de acontecimiento, a cualquier tipo de planteamiento lógico, argumentativo y la historia nuestra está hecha de un poquito de eso: odios que se reproducen de generación en generación”.

Para cambiar ello, considera Valencia, se necesita de un largo plazo y de mejor educación para las nuevas generaciones.

Juan David Mesa, sociólogo de la Universidad Icesi, dice por su parte que el video tiene varios aspectos para analizar. Entre ellos, comprender el escenario en el que ocurrieron los hechos: el exmandatario está en un vuelo comercial e interactúa directamente con otros pasajeros, sin esquema de seguridad, en un ambiente sobrio que se sale de lo tradicional de las situaciones en las que han estado inmersos estos funcionarios del Estado colombiano.

“Considerando las fuertes críticas con las que terminó su segundo periodo presidencial, es posible suponer que Santos -con la decisión de viajar en vuelo comercial- quisiera ser coherente con lo que prometió, ‘ser un ciudadano más’ y no entrometerse en el actual Gobierno”, explica el sociólogo.

Sin embargo, aclara que también puede ser una estrategia política “muy pertinente” para mejorar su favorabilidad, talón de Aquiles a lo largo de su mandato.

Sobre la mujer, precisa que ella apela al lugar común de “la ‘falsa paz’, una premisa utilizada por los contradictores acérrimos de la firma de los Acuerdos de Paz que lideró el exmandatario”.

Ante el llamado a la calma, la mujer alega su derecho a expresarse: “Este tipo de respuestas son comunes, sobre todo en un contexto de profunda polarización. Donde converge tanta desinformación, noticias falsas y mucha rabia, es común que la ciudadanía confunda y legitime su derecho a expresarse libremente con actos de intolerancia: insultos, racismo, homofobia, xenofobia, transfobia (la polémica con Miss Universo, por ejemplo)”.

Por su parte, la sicóloga Gloria Hurtado sostiene que actitudes como la de la mujer del video demuestran inmadurez y considera que el hecho de hacer un video mientras insulta a un expresidente denota deseo de protagonismo. “Una persona tiene todo el derecho de estar incómodo con alguien, pero eso no puede llevarla a que públicamente insulte a alguien. Eso es un infantilismo muy grande”, dice.

Asímismo, la experta cuestiona entre los comentaristas el hecho de que en redes sociales aprueben este tipo de situaciones en contra de unas personas y de otras no: “¿Es malo que (Nicolás) Maduro insulte, pero bueno que insultemos a Santos? Las contradicciones son muy grandes”.
Sobre la actitud del expresidente, comentó que los insultos no llegan si no hay quién los reciba. “Es elemental, pero así funciona. Mientras ella insulta, Santos calla. Era una mujer con una necesidad de protagonismo”.

En sus redes sociales, Esteban Santos,
hijo del expresidente, hizo mofa de la situación: “Papá y tú que le dijiste? -La ignoré completamente”, escribió el joven.

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