Judicial

JEP imputa a ‘Pablo Catatumbo’ y otros exintegrantes de las FARC por graves crímenes cometidos en Tolima y Huila

Los hechos investigados incluyen homicidios, desplazamientos forzados, desapariciones, torturas, persecuciones y ataques contra la población civil.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

JEP atribuye responsabilidad a nueve exintegrantes del antiguo Comando Conjunto Central de las extintas Farc-EP por crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos en Tolima, Huila y Quindío.
JEP atribuye responsabilidad a nueve exintegrantes del antiguo Comando Conjunto Central de las extintas Farc-EP por crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos en Tolima, Huila y Quindío. | Foto: Jurisdicción Especial para la Paz

29 de oct de 2026, 06:07 p. m.

Actualizado el 29 de oct de 2026, 06:07 p. m.

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) imputó crímenes de guerra y de lesa humanidad contra nueve exintegrantes de las Farc-EP del Comando Conjunto Central por hechos que afectaron a la población civil y a integrantes de la fuerza pública de Tolima, Huila y Quindío.

Los imputados son: Pablo Catatumbo Torres Victoria, conocido como ‘Pablo Catatumbo’; Luis Eduardo Rayo, alias ‘Marlon’; Henoc Capera Trujillo, alias ‘Giovanni’ o ‘Giovanni Castro’; Jhon Jairo Oliveros Grisales, alias ‘Armando Pipas’; Gustavo Bocanegra Ortegón, alias ‘Donald’ o ‘Donald Ferreira’; Nelson Antonio Jiménez Gantiva, alias ‘Gonzalo’; Wilson Ramírez Guzmán, alias ‘Teófilo González’; Víctor Hugo Silva Soto, alias ‘Erick’ o ‘El Chivo’ y Raúl Agudelo Medina, alias ‘Olivo Saldaña’.

Estas personas fueron procesadas por crímenes de guerra como homicidio, desplazamiento forzado, ejecuciones sin garantías judiciales, tortura, tratos crueles, atentados contra la dignidad personal y ataques dirigidos contra la población civil y/o hospitales, escuelas e iglesias.

Regiones donde se cometieron estos crímenes.
Regiones donde se cometieron estos crímenes. | Foto: Jurisdicción Especial para la Paz

Además, son señalados de destruir o apoderarse de bienes del enemigo, asesinar o herir a la contraparte fuera de combate, así como por saquear, matar o herir a través de engaños y usar minas antipersonales.

La JEP reiteró que la mayoría de ellos tenía liderazgo regional para poder decidir sobre lo que hacía esta estructura y mando sobre la tropa, la cual tenía presencia en dos subregiones: Cordillera Central, en el suroccidente, centro y norte del Tolima, con proyección hacia el Quindío y la Cordillera Oriental, en el norte del Huila, suroriente del Tolima y una pequeña área del Sumapaz.

El alto tribunal señaló que el Comando Conjunto Central operó bajo dos patrones macrocriminales, en el que predominó “el patrón de control social y territorial”, donde “impuso normas de convivencia y ejerció represalias contra quienes se oponían, por ejemplo, al pago de extorsiones y al reclutamiento”.

Además, informó que el grupo criminal despojó de sus bienes a personas que poseían predios ubicados en sectores de importancia estratégica, militar o económica y reveló que en algunos casos, reasignó o entregó dichos predios a simpatizantes de la guerrilla.

Guerrilleros de las Farc en El Diamante, Caquetá, el 20 Septiembre 2016. Imagen de archivo.
JEP señaló que las acciones del Comando Conjunto Central “quebrantaron la dignidad humana, destruyeron proyectos de vida y fracturaron los vínculos con el territorio”. | Foto: Colprensa/Juan Páez

Y referente a la otra modalidad, identificó una conducción de hostilidades, donde desarrolló acciones armadas que afectaron a la población civil y a miembros de la fuerza pública a través de tomas, hostigamientos, combates, emboscadas, minados y otras operaciones.

“Durante las tomas y hostigamientos utilizó cilindros bomba y otras armas de baja precisión en zonas pobladas. Además, incendió y destruyó viviendas, minó vías de acceso, atacó redes de telecomunicaciones e infraestructura energética y provocó el desplazamiento forzado de la población”, detalló la JEP.

Entre los casos registrados por el tribunal están:

La toma de Puerto Saldaña, Rioblanco (Tolima) – 1 de abril al 8 de mayo de 2000: donde miembros de las extintas Farc-EP fueron señalados de quemar cerca de 200 viviendas, destruir el centro de salud del corregimiento y templos de la zona. Por estos hechos, alrededor de 3.700 personas se desplazaron forzosamente.

La toma de Roncesvalles (Tolima) – 14 de julio de 2000: Los frentes 21 y 50 son responsables del ataque a la estación de Policía y otros lugares del pueblo con cilindros bomba y morteros. Allí fueron asesinados 13 policías que se habían rendido. Adicional, este grupo es acusado de destruir 30 viviendas, la sede de la Caja Agraria, un supermercado y una sede de Telecom. Como resultado, 779 personas se desplazaron.

Masacre de cinco jóvenes en Chorro Nealí - Anzoátegui (Tolima) – 1995: Un grupo de jóvenes que regresaban de un paseo fue interceptado por integrantes del Frente 21, quienes los torturaron y asesinaron, tras confundirlos con integrantes de la fuerza pública debido a su corte de cabello.

Comunicadora social con experiencia en comunicación organizacional, creación de contenido digital y redacción periodística y corporativa.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Colombia