Colombia
Colombianos en EE. UU. en riesgo laboral por la polémica reforma al programa OPT
Gobierno estadounidense busca frenar fraudes, pero pone en jaque a graduados internacionales.
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9 de oct de 2026, 02:15 p. m.
Actualizado el 9 de oct de 2026, 02:18 p. m.
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La propuesta del gobierno de Estados Unidos para encarecer de forma drástica el acceso al programa Optional Practical Training (OPT) ha encendido las alarmas entre estudiantes colombianos y universidades que ven en ese mecanismo la vía más directa para combinar formación académica con experiencia laboral en el país norteamericano, según informaron algunos medios.
Este es un programa de autorización de empleo en Estados Unidos que permite a los estudiantes internacionales con visa F-1 trabajar de forma temporal en un área directamente relacionada con su campo de estudio.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) presentó en el Registro Federal una iniciativa que, de aprobarse en los términos planteados, fijaría una tarifa inicial de 70.000 dólares para quienes soliciten por primera vez la autorización OPT y un cobro adicional de 30.000 dólares por cada permiso posterior, incluidas las extensiones para graduados de programas STEM, según informó El Tiempo.
Asimismo, el salto desde los aproximadamente 500 dólares actuales hasta cifras que, en el caso de una carrera con extensión STEM, podrían sumar 100.000 dólares, amenaza con convertir en inviable el sueño de estudiar y trabajar en Estados Unidos para miles de jóvenes colombianos.

La propuesta, que el DHS justifica como una medida para frenar abusos y fraudes detectados en el uso del OPT —según la administración, el programa habría sido explotado por empresas fantasma y empleadores que simulan puestos de trabajo— abre, sin embargo, un debate amplio sobre sus efectos económicos, académicos y diplomáticos.
En el plano práctico, el texto normativo sugiere que las universidades asumirían inicialmente el pago de esas tarifas, pero deja la puerta abierta a que las instituciones trasladen el costo a los estudiantes o a los empleadores, lo que en la práctica podría reducir drásticamente la matrícula internacional y la competitividad de los campus estadounidenses.
Para Colombia, el impacto potencial es significativo. En el ciclo académico 2024-2025 se registró un récord de estudiantes colombianos en Estados Unidos, y una proporción relevante de ellos participa en OPT como puente hacia empleos especializados y, eventualmente, visas laborales como la H-1B.
Si las nuevas tarifas se consolidan, muchos estudiantes verían cerrada la posibilidad de completar prácticas profesionales en empresas estadounidenses o de permanecer en el país tras graduarse, lo que no solo afectaría sus trayectorias profesionales, sino también la capacidad de las universidades norteamericanas para atraer talento global.

Además, las instituciones educativas dependen en buena medida de las matrículas internacionales para sostener programas y financiar investigación, por lo que una caída en la demanda podría traducirse en recortes y menor oferta académica.
El proceso regulatorio incluye un periodo de comentarios públicos hasta la fecha fijada por el DHS, tras el cual la norma podría enfrentarse a impugnaciones legales. En paralelo, los empleadores que contratan talento internacional también podrían presionar para que se modifiquen los términos, dado que muchas empresas tecnológicas y de investigación dependen de graduados extranjeros para cubrir vacantes especializadas.
Para los estudiantes colombianos que hoy cursan programas en Estados Unidos, la propuesta genera incertidumbre inmediata: desde la planificación financiera hasta la elección de universidades y carreras.

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