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Las 2500 toneladas de basuras que se generan en Cali tienen desbordados a operadores de aseo

Febrero 09, 2020 - 07:55 a. m. Por:
Redacción de El País
Basuras en Cali

Existen 138 puntos críticos de Cali, donde los desechos prácticamente son acumulaciones con nomenclatura. El problema en la ciudad no se restringe a las cantidades bestiales de producción, sino también a los lugares donde dejamos nuestros residuos.

Bernardo Peña - El País

Cuatrocientos elefantes africanos. Juntos uno tras otro, y uno sobre el otro, equivaldrían más o menos al mismo volumen de desechos que cada día producimos en la ciudad. Para que semejante cantidad llegue a su último destino, los desechos diariamente deben recorrer más de 42 kilómetros que empiezan con la recolección en Cali, pasan por la estación de transferencia (Rozo, Palmira), y terminan en el relleno sanitario de Yotoco. Las proporciones y distancias, sin necesidad de mayor explicación, son las mayores vulnerabilidades del sistema: tan frágil como una telaraña con elefantes balanceándose encima.

Por eso fue que tras el Paro Nacional del 21 de noviembre, los cortes de las carreteras de esa jornada tuvieron repercusiones que solo pudieron solucionarse cinco días después, represando el ciclo de recolección en distintas zonas de la capital del Valle. Para poder vaciar las 2.500 toneladas de desperdicios que generamos, todos los días al relleno sanitario ingresan unos cien vehículos cargando todo lo que dejamos por ahí. Que en realidad es tanto, que hoy día casi cualquier esfuerzo parece insuficiente.

Este lunes, a través de su cuenta de Twitter, el alcalde Jorge Iván Ospina volvió a referirse al respecto: “(…) si los operadores de recolección de basura no comprendieron la importancia de redoblar esfuerzos para tener una ciudad limpia y sin vectores me avisan, que bien podemos adelantar los esfuerzos para que el municipio recupere esa tarea”, escribió a las 7:05 de la mañana. Quince minutos después, la primera respuesta a su trino fue otro tuit del concejal Milton Castrillón, quien posteo un video donde le habla a la cámara caminando entre un arrume de desperdicios callejeros: “¿Qué está pasando con las basuras en Cali? ¿Qué está pasando con Emsirva que no hace la recolección? ¿Qué le pasa a los operadores?...”

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De acuerdo con la Superservicios, en Colombia, solo Bogotá produce más desechos que Cali. Anualmente la capital del país genera dos millones de toneladas de residuos.

Después de Bogotá, donde viven nueve millones de personas, no hay otra ciudad en el país que origine más desechos que Cali. Las cuentas son para taparse la nariz: en el relleno sanitario de Yotoco, a donde van a parar los residuos de otras 27 localidades del Valle y del vecino departamento del Cauca, el 80% de todos los volúmenes allí depositados corresponde a los caleños. En el 2008, la CVC le dio licencia ambiental a Interaseo para operar el lugar hasta 2039 y en teoría su vida útil está garantizada; aunque lo cierto es que mientras siga creciendo la cantidad de basura para enterrar, menos años quedarán para la disposición final en ese relleno, que es el segundo más grande de Colombia.

El problema no es de ahora, por supuesto. En el 2005 la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios intervino a la Empresa del Servicio Público de Aseo de Cali, Emsirva, luego de quedar en evidencia las dificultades operativas que para entonces le causaba su gigantesco pasivo pensional (más de 800 jubilados), reflejadas en la calle a través de diferentes tropiezos para disponer los residuos. Así que en liquidación desde el 2009, su responsabilidad fue distribuida entre cuatro operadores privados que licitaron para hacerse cargo del negocio. Por prestar ese servicio, un porcentaje del recaudo le corresponde a Emsirva, que hoy lo usa básicamente para pagar pensiones y continuar su proceso administrativo.

Desafortunadamente no todo ha funcionado como corresponde. Para empezar, la falta de cultura ciudadana y de control municipal siguen conformando una mancha para la que por ahora no hay herramientas de erradicación. Yahaira Díaz, la gerente liquidadora, dice que a través de los operadores (Promoambiental Cali, Promoambiental Valle, Ciudad Limpia y Veolia), el esfuerzo de la recolección ha sido casi redoblado pero nada alcanza en las actuales condiciones: ni la programación de nuevas rutas ni las inversiones adicionales. Solamente Veolia, a cargo de la recolección en la mayoría del oriente, tuvo que destinar maquinaria y personal complementario para cumplir con las últimas demandas imprevistas en su zona, lo que le significó sumar 274 millones de pesos a su presupuesto de diciembre y enero.

A lo largo y ancho de Cali, Emsirva tiene identificados 138 puntos críticos donde los desechos prácticamente son acumulaciones con nomenclatura. De acuerdo con la Gerente liquidadora, en ese penoso ranking se podrían situar, al principio de la lista, los alrededores de la galería Santa Elena, las calles 25 y 26, la Avenida de Los cerros a la altura Siloé y La Nave, algunas orillas de los puentes cercanos a la laguna del Pondaje, y varias concentraciones que recorren la Ciudad de Cali y la Autopista Simón Bolívar. “Hay áreas que se limpian y a la media hora ya requieren servicio otra vez”, cuenta ella.

El tema, pues, no se restringe a las cantidades bestiales que estamos generando sino también a los lugares donde dejamos esa basura: sin tener en cuenta horarios, puntos y frecuencias de recolección, y en ausencia de medidas reales que sancionen la falta, poco a poco nos vamos transformando en un gran botadero a cielo abierto. Separadores viales, esquinas, puentes, el río, caños, lotes, parqueaderos, la calle, cualquier sitio parece habilitado para que la inconsciencia deje ahí sus chuspitas.

Basuras en Cali

Ante el panorama de las basuras, el alcalde Jorge Iván Ospina hizo un llamado a los operadores de Emsirva A través de cu cuenta de Twitter.

Raúl Palacios - El País

Curiosamente Cali tiene montada una estrategia para tramitar todo lo referente a los desechos y sus espirales de dificultad. Se trata del Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos, que teóricamente es un protocolo de acciones diseñado para asegurar la eficiencia del servicio de recolección. Lo curioso es que desde el 2015 no se actualiza, mientras la ciudad ha seguido estirándose con nuevas formas.

Katherine Artega, vocera del operador Ciudad Limpia (a cargo de las comunas 1, 3, 19 y 20, diez corregimientos, y de la cuenca del río sobre El Aguacatal), cree que el inconveniente principal ahora mismo es la carencia de cultura ciudadana y de penalidades para los infractores. “Se necesitan acciones institucionales diferentes”, afirma. Hay zonas, recuerda, que luego de quedar listas, son nuevamente campo de guerra cuatro horas más tarde: “Así sucede en la Avenida de Los Cerros entre la 39 y la 52. A las tres de las mañana queda impecable, y a las siete ya se requiere el servicio de barrido y recolección otra vez. ¿Cuáles son los indicadores de sanción?”

Katherine dice que ellos son operadores corresponsables porque están haciendo la tarea en todo sentido. En su caso, además de la disposición de nuevos vehículos, personal y rutas, también han desarrollado campañas sociales para recordarle a la gente lo que cada uno puede hacer en términos de responsabilidades y compromisos: “Hemos estado haciendo jornadas de recolección de inservibles, estamos comprometidos en la lucha contra el dengue. Nos esforzamos y colaboramos. Por eso nos frustra que digan que no estamos trabajando”.

En efecto, los operadores parecen estar haciendo su tarea. Según el balance de gestión de Promoambiental Cali y Promoambiental Valle, en 2019 llevaron a cabo 467 visitas técnicas buscando implementar planes de gestión integral de residuos, y con ese mismo propósito realizaron 242 actividades educativas en conjuntos residenciales y comercios de la ciudad. Asimismo impulsaron cien campañas de sensibilización comunitaria, 46 jornadas de aseo y recuperación de espacios públicos, y con esa misma línea, otras 30 jornadas en centros educativos.

Lo que pasa es que al igual que viene sucediendo desde hace mucho, todo parece ser muy poco para atender nuestros niveles de producción de residuos. La ciudad no va a estar menos sucia con más camiones recolectores girando por nuevas rutas y con más frecuencia. El panorama solo cambiará cuando el sistema empiece donde debería realmente, es decir con la disposición inicial de los desechos en las casas, empresas, en los colegios, en las calles. Aunque suene a frase de cajón, el primer paso del cambio que urge Cali comenzará con la articulación de decisiones inmediatas, personales y colectivas. Aquella manada de cuatrocientos elefantes, depende de nosotros mismos.

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