Cali
La puerta que salvó a una de las trillizas tras el terremoto en Cali: “Tuvo la suerte”
Un relato del tío de la familia que dejó una cruda realidad tras el fatal sismo.
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14 de ago de 2026, 06:24 p. m.
Actualizado el 14 de ago de 2026, 09:34 p. m.
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En medio de la tragedia que sufrió la familia Saavedra, el tío Carlos Saavedra, relató en Mañanas Blu el instante de cómo una de las trillizas logró salvarse tras el desastre.
Fue Ana María Saavedra, una joven de 23 años, quien se salvó de milagro por una puerta de cedro que al momento del sismo se le cayó encima y la protegió de los escombros del edificio de cuatro pisos.
“Ella tuvo la suerte, la puerta del apartamento era de cedro, muy fina, le cayó a ella encima, entonces, la protegió de los escombros y quedó apachurradita, pero con la cabeza por fuera”,
Agregó: “Ella se agarró a gritar y los vecinos salieron a los 5 minutos. A los 30 minutos ella ya estaba en la clínica”.
Una puerta salvó a la trilliza que sobrevivió a terremoto en Cali: esta es la conmovedora historia #LoMásBlu #MañanasBlu pic.twitter.com/SqJtBjphRi
— BluRadio Colombia (@BluRadioCo) August 14, 2026
La joven se encontraba en el segundo piso del edificio junto con sus hermanas trillizas, sus padres y su tío, quienes se preparaban para comenzar la jornada laboral. Las tres hermanas eran graduadas de Comercio Internacional de la Universidad Icesi y habían obtenido su título hacía aproximadamente un año. Además, trabajaban para una multinacional.
Según el relato de Carlos Saavedra, en el momento en que comenzó el fuerte movimiento, las dos hermanas de Ana María ya habían avanzado hacia las escaleras para salir del apartamento. Ana María iba detrás de ellas cuando la puerta se desprendió y cayó sobre su cuerpo.
El edificio, de cuatro pisos, terminó completamente colapsado. La estructura cayó hacia adelante, en dirección a la calle, provocando que las losas de los diferentes niveles quedaran unas sobre otras.

Mientras Ana María permanecía atrapada bajo la puerta, logró mantener la cabeza fuera de los escombros y comenzó a gritar. Los vecinos que se encontraban en el sector escucharon sus llamados y acudieron rápidamente para intentar rescatarla.
“Los vecinos salieron a los cinco minutos”, recordó el tío de la joven. El rescate se produjo en medio de una escena caótica, con habitantes del sector tratando de remover los escombros sin equipos especializados.
Ana María fue trasladada a una clínica aproximadamente 30 minutos después de haber sido rescatada. Durante el trayecto en ambulancia, un paramédico le pidió que llamara a un número telefónico que ella conocía de memoria, el de una de sus familiares.

“Ella le cuenta a María Camila: ‘Se cayó el edificio, todos estábamos adentro, se cayó el edificio, me llevan para Ibanaco’”, relató Carlos Saavedra.
La llamada permitió que la familia comenzara a conocer lo ocurrido. María Camila se comunicó con otro integrante de la familia y, posteriormente, Carlos Saavedra recibió la noticia.
El tío de las jóvenes se encontraba a unas seis cuadras del lugar del siniestro. Al enterarse de lo ocurrido, salió inmediatamente hacia el edificio. Sin embargo, cuando llegó, ya habían transcurrido cerca de 45 minutos desde el momento del colapso.
“Yo me fui corriendo y apenas llegué ya habían 20 personas sin guantes, sin nada, sacando escombros, pero yo dije, aquí no hay vida”, relató.
Entre 20 y 30 vecinos se habían acercado al lugar para intentar ayudar. Sin cascos, guantes ni herramientas especializadas, removían como podían los restos de la estructura en busca de sobrevivientes.
La escena que encontró Carlos Saavedra reflejaba la magnitud de la tragedia. El edificio se había “apachurrado totalmente” y las placas de concreto habían quedado una sobre otra, haciendo extremadamente difícil encontrar personas con vida entre los escombros.
“Cuando llegué ya no se oían gritos”, contó. En medio del silencio, sin embargo, alcanzó a escuchar los ladridos de dos perros que también habían quedado atrapados bajo la estructura. Los animales también murieron posteriormente, señaló.
Para la familia Saavedra, el rescate de Ana María se convirtió en el único rayo de esperanza dentro de una tragedia que dejó a cinco integrantes de una misma familia muertos en un solo golpe.
Ana María fue la única sobreviviente del edificio. Sus hermanas trillizas, que se encontraban a pocos metros de ella cuando comenzó el terremoto, no tuvieron la misma suerte.
El relato de Carlos Saavedra deja así una de las imágenes más crudas de la tragedia: mientras una puerta de cedro protegió a Ana María de los escombros y permitió que los vecinos escucharan sus gritos, el resto de la estructura terminó convertida en una montaña de concreto de la que no hubo más sobrevivientes.








