Cali

Juan, el joven de Popayán que usa sus equipos de sonido para buscar vida entre los escombros de Cali

Juan Andrés Molano estudia en Cali y vive en la ciudad desde hace varios meses. Cuando el terremoto golpeó, su vivienda no sufrió daños, pero decidió salir a ayudar.

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Él es Juan Molano, el joven que con su micrófono busca vida entre los escombros.
Él es Juan Molano, el joven que con su micrófono busca vida entre los escombros. | Foto: Jorge Orozco / El País

14 de ago de 2026, 11:12 p. m.

Actualizado el 14 de ago de 2026, 11:12 p. m.

Cuando los equipos de rescate piden silencio en medio de una estructura colapsada, Juan Andrés Molano sabe que también tiene una tarea que cumplir. Toma sus micrófonos, ajusta la ganancia al máximo y permanece atento a cualquier sonido que pueda salir desde los escombros.

No es caleño. Es oriundo de Popayán y llegó a Cali para estudiar en la universidad. Cuando ocurrió el terremoto, el lugar donde vive no sufrió afectaciones, pero la magnitud de la emergencia lo llevó a tomar una decisión: salir de su casa y recorrer distintos sectores de la ciudad para ayudar en lo que pudiera.

Desde entonces ha estado en diferentes puntos afectados, entre ellos Cantabria, Torres del Limonar, La Hacienda y Cuarto de Legua. Allí ha hecho de todo: ha colaborado con la organización de insumos, ha ayudado a remover escombros y, especialmente, ha puesto sus conocimientos y equipos de sonido al servicio de las labores de búsqueda.

Su tarea consiste en acompañar los momentos de silencio que se realizan durante las operaciones de rescate. Con micrófonos unidireccionales, capaces de concentrar la captación del sonido en una sola dirección, intenta detectar cualquier señal que pueda indicar que alguien continúa con vida bajo los bloques de concreto.

“Más que nada es permanecer en silencio y escuchando mucho, y es una experiencia fuerte”, cuenta Juan.

Él es Juan Andrés Molano, el joven que ha decidido ayudar en los rescates con sus equipos.
Él es Juan Andrés Molano, el joven que ha decidido ayudar en los rescates con sus equipos. | Foto: Jorge Orozco / El País

Es precisamente ese silencio el que más lo ha marcado. Un silencio que, en medio de una emergencia, puede durar varios minutos y que para quienes están buscando sobrevivientes se siente interminable.

“Por suerte no me tocó a mí escuchar realmente algo, pero es un silencio igualmente horrible, es eterno”, relata.

Juan también ha descubierto otra forma de acercarse a las historias de quienes quedaron atrapados por la tragedia: a través de sus pertenencias.

Durante las labores de remoción de escombros se ha encontrado con álbumes de fotografías, libretas, cámaras y objetos personales que para cualquier persona podrían parecer simplemente cosas, pero que para sus propietarios representan años de recuerdos.

Por eso, antes de decidir qué hacer con un objeto encontrado entre los escombros, lo revisa.

“Si es algo que tiene anotado, aunque sea lo más mínimo que uno pueda decir que tenía un valor para la persona, sí me toca guardarlo”, explica.

Entre las pertenencias encontró numerosos álbumes de fotos. En uno de ellos pudo ver prácticamente la historia de una mujer: desde su nacimiento hasta su celebración de 15 años.

También encontró una cámara de video análoga con un rollo en su interior, una cámara digital y una tableta que, pese a haber quedado bajo los escombros, todavía funcionaba.

El Puesto de Mando Unificado, liderado por el alcalde Alejandro Eder, reporta 88 personas rescatadas.
El Puesto de Mando Unificado, liderado por el alcalde Alejandro Eder, reporta 88 personas rescatadas. | Foto: X: @alejoeder

Para Juan, esos objetos terminaron convirtiéndose en pequeñas ventanas a la vida de personas que no conocía: “Lo duro de todo eso es terminar conociendo la historia de estas personas así”, dice.

Pero en medio del dolor también hay algo que lo ha sorprendido: la solidaridad.

Juan asegura que una de las cosas que más lo han marcado durante estos días es ver cómo cientos de personas llegan a los lugares afectados con la intención de ayudar. Algunos remueven escombros, otros llevan alimentos o agua y otros simplemente ofrecen lo que tienen.

Incluso, cuenta, en algunos momentos ha sido necesario pedirle a la gente que se retire porque son tantos los voluntarios que llegan que terminan dificultando las labores de los organismos de socorro.

“Es muy lindo cómo todas las personas realmente se unen”, afirma.

Para él, esa unión trasciende cualquier diferencia. “Lo que se necesita es estar unidos y realmente estar en lo que se necesita: ayudar, apoyar a las personas y en todo lo que se pueda”, señala.

Juan recuerda que incluso quienes llegan con una pequeña ayuda están aportando. Una botella de agua, un par de bebidas hidratantes o cualquier otro elemento puede terminar siendo importante para quienes llevan horas trabajando en medio de la emergencia.

“Cualquier mínimo apoyo sirve”, dice.

Durante estos días también ha estado presente en momentos en los que los equipos de rescate han utilizado el sonido para buscar sobrevivientes. Estuvo en Cantabria, en la Calle 8 con Carrera 45, durante una de estas operaciones y posteriormente continuó su recorrido por otros puntos de Cali.

Su llegada a la emergencia no fue producto de una convocatoria oficial ni de una obligación. Fue la respuesta de un joven que, al encontrarse a salvo, decidió que podía hacer algo por quienes no habían tenido la misma suerte.

El terremoto cambió el paisaje del sur de Cali, calles bloqueadas por escombros y estructuras que ahora son inspeccionadas por los equipos de emergencia.
El terremoto cambió el paisaje del sur de Cali, calles bloqueadas por escombros y estructuras que ahora son inspeccionadas por los equipos de emergencia. | Foto: Jorge Orozco / El País

Y así, desde el lunes en la tarde, Juan comenzó a recorrer una ciudad que todavía no conoce completamente, aprendiendo sobre la marcha sus calles y sus barrios, pero también encontrándose con las historias de quienes perdieron mucho más que una vivienda.

Entre micrófonos, escombros, álbumes de fotos y objetos que intenta recuperar para sus dueños, este joven de Popayán se convirtió en uno más de los cientos de voluntarios que durante estos días han decidido quedarse en las calles de Cali para ayudar.

Su herramienta principal no es una pala ni una máquina pesada. Es un micrófono.

Y en los momentos en que toda la ciudad guarda silencio, Juan lo utiliza para intentar escuchar lo más importante: una señal de vida.

Comunicador social y periodista de la Universidad Autónoma de Occidente. Especialista en comunicación y periodismo digital. Periodista del Diario El País desde el 2017 y docente universitario.

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