A inicios de esta semana, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) junto a la Policía Ambiental rescataron un mono capuchino en el municipio de Yotoco, Valle del Cauca.
De acuerdo con el reporte oficial, el animal estuvo durante tres años encadenado en una habitación y, tras una denuncia anónima, las autoridades lograron rescatarlo.
“El animal arrastraba una cadena amarrada a su cuerpo que lo reducía a un objeto de entretenimiento para las redes sociales, donde su cautiverio se exhibía ante el mundo digital, mientras su salud se deterioraba en silencio, alimentado con productos humanos que lentamente intoxicaban su organismo, como pan y leche en polvo”, señaló la CVC.
El capuchino fue trasladado de inmediato al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre, CAV San Emigdio, de la CVC en Palmira, un refugio donde hoy se encuentra bajo un estricto protocolo de cuarentena.
En el sitio también se encuentra bajo estudio interdisciplinario de veterinarios y biólogos, quienes trabajan a contrarreloj para revertir los daños físicos y psicológicos de su encierro, diseñando una dieta balanceada que le devuelva la vitalidad perdida y evaluando si, algún día, podrá volver a mirar a la libertad de frente.
“Este caso vuelve a poner sobre la mesa una dolorosa realidad en Colombia: la normalización de la tenencia ilegal de animales silvestres en los hogares. Lo que muchos dueños justifican erróneamente como un gesto de amor o compañía es en realidad una forma de crueldad silenciosa que condena a las especies a un sufrimiento perpetuo”, señaló la entidad.
Respecto al caso de este mono, las autoridades aclararon que esta especie vive en su hábitat natural en grupos que oscilan entre 10 y 30 individuos, compuestos por machos, hembras y crías. Es habitual la lucha entre machos por el papel de líder. Tras una gestación de unos 155 días, suele nacer una sola cría.
Así que para este mono, es crucial el entorno donde vive, ya que no es una especie solitaria. “Dentro del grupo, conviven en familia, juegan, viajan juntos y se acicalan, es decir, se limpian el pelaje mutuamente para fortalecer sus lazos de amistad”, afirmó la CVC.
Finalmente, la entidad reflexionó sobre el papel de las especies naturales, reiterando que la verdadera protección de la biodiversidad no se demuestra encerrando la naturaleza, sino respetando su derecho a habitar en libertad, así que instó a la ciudadanía a denunciar cualquier caso de tráfico ilegal de fauna, con el fin de proteger a estos seres indefensos y contrarrestar esta práctica ilegal.