Un hecho de violencia rural sacudió a Jamundí este fin de semana cuando hombres armados intentaron secuestrar al propietario de La Novillera, una finca con más de un siglo de historia, perteneciente a la familia Zamorano, una de las más tradicionales de la región.
Según el relato del afectado, los atacantes llegaron hasta la propiedad, lo rodearon y dispararon en su contra, además de exigir el desalojo inmediato del predio.
Al no recibir respuesta favorable, los agresores habrían enviado a personas de la zona alta para invadir la propiedad. La hacienda, reconocida por su tradición agrícola y cultural, se convirtió en el escenario de amenazas y ocupación irregular.
En un video grabado por el propio propietario, se observa la magnitud de la situación y el daño provocado a los cultivos, específicamente de piña, mientras el afectado se dirige directamente a quienes ejecutaban las órdenes.
“Yo les pido de favor que se retiren, que por favor se retiren, como me van a dañar un cultivo de piña, ¿en qué cerebro humano cabe eso? Ustedes son campesinos, usted cree que un campesino hace esto?“.
El hombre también denuncia la presunta intervención de autoridades o personas con poder: “Me van a llamar arriba, ya, aquí me están amenazando con que van a llamar arriba, que ellos están cumpliendo órdenes de los de arriba… Todos llaman por teléfono, todos dicen que están respaldados por arriba, y que van a bajar de arriba a acabar con todo."
El propietario enfatizó que los atacantes solo cumplían instrucciones, dejando en evidencia que la situación responde a un conflicto de intereses más amplio: “Estos señores no son sino trabajadores, a ellos los han mandado a hacer esto… ustedes no se imaginan para dónde va esto. Nos mandan a ganarse el día en una propiedad."
El hecho ha generado preocupación en la comunidad local, dado que se trata de una finca con más de 100 años de historia en Jamundí, cuya propiedad ha permanecido en manos de la familia Zamorano por generaciones.
La situación no solo involucra la seguridad del propietario, sino también la integridad de los cultivos y la preservación de un legado familiar.
Hasta el momento, no se ha reportado intervención oficial ni pronunciamiento por parte de las autoridades locales sobre las denuncias del intento de secuestro y la ocupación de la finca. Sin embargo, la familia afectada hace un llamado a que cesen las amenazas y se respeten los derechos de propiedad histórica y legal.