La posible presión por parte de los grupos armados ilegales para incidir en la decisión que tomarán los vallecaucanos este domingo en las urnas es la principal amenaza que se ciñe sobre esta jornada de elecciones.
Así lo han advertido autoridades locales, regionales y la Misión de Observación Electoral (MOE), que han identificado riesgos específicos por violencia, presencia de grupos armados al margen de la ley e intimidación sobre 19 de los 42 municipios que conforman el departamento.
En especial, la presencia del Estado Mayor de las disidencias de las Farc en las zonas montañosas de Jamundí, Florida y Dagua; el control por el que puja el Clan del Golfo en el cañón de Garrapatas (en el norte del Valle) y el Bajo Calima, y la disputa en la que se encuentra el ELN por ejercer control en la frontera con Chocó, Bajo Calima y sectores de Buenaventura.
Frente a la probabilidad de que se registre fraude electoral, son los municipios de Ulloa, El Dovio y Dagua los más propensos por la situación de concentración y predominio importante de las fuerzas al margen de la ley, indicó Alejandro Sánchez, coordinador de la MOE en el Valle del Cauca.
“Hay una reducción en el número de municipios por riesgo de fraude y tenemos trece municipios en riesgo por violencia y por fenómenos como la expansión del Estado Mayor Central de las disidencias por las cordilleras Occidental y Central, el control de la cuenca del río Naya, en la parte alta de Jamundí, y la disputa del ELN y el Clan del Golfo por la ribera del río San Juan”, explicó.
Además de la posible afectación al voto libre de los vallecaucanos, en el departamento y a nivel nacional hay alarmas encendidas por otros fenómenos como la compra de votos, la participación de funcionarios en política y el trasteo de electores.
De acuerdo con el secretario de Seguridad del Departamento, Guillermo Londoño, desde la Gobernación se vienen haciendo enormes esfuerzos para garantizar que las elecciones transcurran con total calma.
“Según los últimos informes, tenemos 27.000 hombres en armas en Colombia. Y sabemos que los grupos armados organizados han crecido en el Valle del Cauca un 33 % en los últimos tres años; y no lo decimos como una opinión, sino como un hecho. Son el resultado del fracaso de la Paz Total, y eso finalmente debe generarnos una profunda reflexión”, indicó.
“Nosotros no vamos a tapar el sol con un dedo. Claro que tenemos presencia del Estado Mayor de las disidencias, del ELN, y claro que tenemos también presencia del Clan del Golfo. Recordemos que en el Bajo Calima el Clan del Golfo tiene una disputa con la Jaime Martínez, pero los ‘elenos’ también acechan para intentar tomarse ese corredor. En todos los escenarios la disputa de estos bandidos no es por acabar la pobreza ni por acabar la injusticia social, es por tomarse los corredores del narcotráfico”, aseguró el funcionario.
Un enclave cocalero
La mayor preocupación que han expresado las autoridades locales y regionales frente a la probabilidad de que algunas comunidades no puedan ejercer el voto libre se centra en la zona alta de Jamundí, donde el Estado Mayor de las disidencias, con el frente Jaime Martínez, ejerce presión e intimidación a las comunidades.
Ese ha sido, justamente, el origen de las asonadas que se han registrado en este sector montañoso en los últimos meses, donde campesinos habrían sido obligados a salir de sus corregimientos a rechazar la presencia de las Fuerzas Armadas y exigir que abandonen sus territorios.
Una zona donde este grupo armado ilegal, bajo órdenes de ‘Iván Mordisco’, ha obligado a la población a hacer pagos de peajes para la organización y obligado al pago de cuotas para construir una carretera a la altura del corregimiento de San Antonio.
“El pasado sábado en Cartago, la gobernadora Dilian Francisco Toro le solicitó al Ministro de Defensa que, si la tropa no puede estar en la parte alta de Jamundí para las elecciones, se trasladen esas mesas. Esperamos que esté allí la representación del Estado en su conjunto, pero están nuestras Fuerzas Militares y son ellas las garantes de que haya un ejercicio democrático”, dijo Londoño.
En el Valle del Cauca se han desplegado 12.000 uniformados y se han instalado dos Puestos de Mando Unificados (PMU) para monitorear la jornada electoral.
Igualmente, y en el marco del Plan Democracia, la Administración Departamental ha destinado importantes recursos para el despliegue operacional de la Brigada de Infantería de Marina.
Riesgo de alteraciones
La estructura Jaime Martínez y la columna Ricardo Velásquez del Estado Mayor Central de las disidencias de las Farc han encendido también las alarmas de las autoridades para esta jornada de elecciones por el accionar de los últimos meses en el municipio de Dagua y la vía al mar.
No solo porque han atacado varias veces la estación de Policía del municipio con ráfagas de fusil, sino porque hace poco atacaron nuevamente la subestación de El Queremal con drones cargados con explosivos. Uno de ellos impactó una casa vecina en la que se encontraban personas de la tercera edad en ejercicios lúdicos.
“Nos preocupan las alteraciones de orden público que han protagonizado las disidencias en nuestro municipio, pero recuerde que el ELN, a mediados del 2025, incineró tres tractomulas y dejó un cilindro bomba alusivo a esa organización. Lo que nos han dicho las mismas comunidades es que ese grupo guerrillero también ha instrumentalizado gente para salir a protestar y bloquear la vía”, indicó bajo anonimato un funcionario del Municipio de Dagua.
Sobre ese sector de la Ruta 40 se ha desplegado un plan de seguridad en los 120 kilómetros que comunican Buenaventura y Cali, con hombres del Batallón de Alta Montaña, la Policía y la Infantería de Marina.
Buenaventura, el reto
Por su ubicación, topografía y complejidad en materia de orden público ante la confluencia de grupos armados ilegales y bandas criminales que se disputan el control y las rutas del narcotráfico, garantizar unas elecciones libres en Buenaventura es siempre un enorme reto.
Entre otras razones, porque hay comunidades que residen a cinco y seis horas de la cabecera municipal y trasladar un puesto de votación es casi impedir que la gente pueda sufragar.
“Lo que ha decidido la gobernadora Dilian Francisca Toro es que el esfuerzo institucional y los recursos de la tasa de seguridad se enfoquen en garantizar la presencia de soldados, policías e infantes de marina en estos sitios para que la gente pueda votar”, dijo el Secretario de Seguridad del Departamento.
“Incluso, se han alquilado lanchas para llegar a esos puntos más complejos, porque la instrucción es que ellos tienen que estar antes, durante y después de los comicios”, añadió.
Esa misma presencia institucional, con brigadas de carabineros, busca mantener el control en el cañón de Garrapatas, que abarca terrenos de los municipios de El Dovio, Versalles, Trujillo, Riofrío y Bolívar.
Allí, el Clan del Golfo y el ELN mantienen una disputa por el control territorial en una zona que comunica al Valle del Cauca con Chocó y el Océano Pacífico.
Sobre ese mismo sector, también en zona rural de Buenaventura, la guerra entre el Clan del Golfo, el ELN y ahora las disidencias de las Farc por el dominio del sector de Bajo Calima tiene a las comunidades en estado de vulnerabilidad para ejercer el derecho a elegir.
No obstante, el Plan Democracia espera garantizar de la mejor manera que todos los vallecaucanos asistan a las urnas este domingo en medio de un ejercicio libre.