El avistamiento de ballenas jorobadas en la Bahía Málaga en Buenaventura es la actividad predilecta para los turistas que llegan al Valle y el Pacífico colombiano durante la temporada de julio a octubre. Sin embargo, el pasado terremoto del 10 de agosto causó graves afectaciones en el distrito que impidieron un desarrollo normal de esta actividad y que impactó directamente el sector turístico del distrito.

Según la Secretaría de Turismo del Valle del Cauca, el 90 % de las familias en Bahía Málaga dependen de las actividades turísticas en Buenaventura, en especial en temporada de avistamiento de ballenas. “Para este año se esperaban más de 290 mil personas, un 4% por encima del año anterior, con unos ingresos económicos superiores a los 30 mil millones de pesos”, indicó Miyerlandi Torres, secretaria de Turismo del Valle.

Es por esta razón que desde el puerto de Buenaventura no paran las iniciativas para retomar esta actividad turística, enfocando en la protección del entorno, de las ballenas y ballenatos que vienen a su proceso de apareamiento y reproducción en las aguas calientes de la costa pacífica y así generar una reactivación económica para las comunidades que se ven beneficiadas por la entrada y salida de visitantes al puerto.

Organizaciones como Conservación Gorgona plantean desde esta perspectiva la reactivación del turismo con alternativas de avistamiento de ballenas en donde el turista pueda disfrutar de esta actividad desde el cuidado, aprendizaje, como lo denominan: “ver ballenas con los ojos del mar”, que significa realizar un avistamiento en donde no se intervenga con el entorno del animal.

Avistamiento de ballenas: características, recomendaciones e impulso turístico

El Parque Nacional Natural Uramba en Bahía Málaga es la zona predilecta para realizar el avistamiento de ballenas. Se trata de una de las áreas protegidas de las 66 que hay en Colombia y cuatro que existen en el Pacífico; esta zona en Buenaventura comprende una extensión de 47.094 hectáreas que son objetivo de protección y conservación, en donde cohabitan resguardos indígenas, comunidades afro y una extensa variedad de especies, que tiene como protagonista especial de la zona a la ballena jorobada o yubarta.

Cada año, entre julio y octubre, las ballenas jorobadas recorren cerca de 8.500 kilómetros desde la Antártida y el sur de Chile para llegar al Pacífico Colombiano. Con un peso de hasta 30.000 kilogramos, esta imponente especie encuentra en Bahía Málaga un destino estratégico para cumplir su etapa reproductiva. Fotos RAÚL PALACIOS / El País. | Foto: El País

Entre los meses de julio a octubre, esta especie de mamífero marino viaja desde la Antártida y Patagonia, su zona de alimentación, hacia el norte hasta llegar a las costas del Pacífico colombiano, donde hay aguas más calientes para iniciar su proceso de apareamiento y reproducción, que sucede sobre el lecho marino, por lo que son más visibles en la superficie.

Los turistas usan esta temporada para embarcarse en paseos en lanchas hasta esta zona del Pacífico, partiendo de los muelles turísticos de Buenaventura con el objetivo de lograr ver esta especie marina que puede llegar a medir 18 metros de largo y pesar 45 toneladas, caracterizada por sus protuberancias propias con las que logran percibir su entorno, así como su joroba, de la que se deriva su nombre, y es la protagonista de los momentos de espectáculo cuando se producen los famosos saltos. Por su parte, los ballenatos, la cría de las ballenas, también hacen parte de las especies que se pueden avistar dentro de esta actividad; logran medir 3.5 metros y pesar 1.5 toneladas, y son altamente activos debido al proceso de aprendizaje en el que se encuentran.

Para José David Cuéllar, biólogo marino de la organización Conservación Gorgona, esta actividad es un proceso de aprendizaje y participación comunitaria que busca la conservación y protección de esta especie. “Es importante recordar que, a la hora de observar ballenas, tenemos que verlas con los ojos del mar. Esto significa que las tenemos que ver sin esperar nada a cambio, en su entorno donde ellos están disfrutando de lo hermoso que es reproducirse y dar a luz a sus crías. Y entonces nosotros lo que tenemos que realizar es únicamente reducir nuestra presencia al máximo, disfrutar de este espectáculo que nos brinda la naturaleza y aprovechar que el Pacífico vallecaucano nos ofrece todas estas alternativas”.

Avistamiento responsable: recomendaciones y consejos

Para el desarrollo de esta actividad turística de forma segura, tanto para los turistas como para las ballenas, diferentes autoridades y organizaciones dedicadas a la protección de este animal brindan una serie de recomendaciones y consejos para asegurar que ni la especie ni el ser humano puedan salir heridos o maltratados en un avistamiento.

Desde Conservación Gorgona se recomiendan los siguientes consejos y reglas a seguir para que se desarrolle en las mejores condiciones el avistamiento de ballenas. Primero, establecer una distancia segura entre las embarcaciones que llevan a cabo esta actividad con las ballenas; lo recomendado es tener un espacio entre 100 y 200 metros máximo para poder observar una ballena; así mismo, tener en cuenta la velocidad de la lancha o bote; en condiciones normales, lo ideal sería parar el motor.

Otra de las recomendaciones es permanecer solamente 30 minutos con el mismo grupo de ballenas; si por alguna cuestión hay una gran cantidad de embarcaciones esperando ver ese mismo grupo, lo ideal sería solo 15 minutos. Cuando haya crías dentro del avistamiento, el tiempo propuesto, ya que se trata de una especie que está en proceso de aprendizaje.

En cuanto a recomendaciones por velocidad de embarcaciones, se procura que el acercamiento al grupo de ballenas se haga de forma lenta; además, respetar la trayectoria que lleva la ballena y evitar así que se pueda maltratar al animal y las embarcaciones que llevan los turistas. Cabe recordar que, si la ballena se asusta por el sonido del motor, puede sumergirse y la experiencia del avistamiento puede ser diferente, debido a que la ballena puede llegar a hacer apnea de 40 minutos para esconderse del peligro.

Es por eso que también se recomienda un número considerado de embarcaciones al mismo tiempo realizando el avistamiento de un grupo de ballenas. Lo ideal es que haya un máximo de quince embarcaciones y que sean aproximadamente tres por grupo de ballenas.

Cooperación para la conservación de ballenas: así es el trabajo en conjunto

Conservación Gorgona es una organización sin ánimo de lucro que busca la protección de la diversidad biológica y cultural del Pacífico colombiano a través del estudio de mamíferos marinos con enfoque comunitario. El trabajo abarca todo el litoral pacífico desde Nariño hasta el Chocó. La organización trabaja diferentes líneas de acción que van desde la investigación y conservación de mamíferos acuáticos y ecosistemas marinos costeros, la gestión cultural y educación ambiental y la ciencia comunitaria participativa.

Este tipo de organizaciones ayuda a realizar un acompañamiento en las actividades de avistamiento de forma responsable y a su vez hacen trabajo de campo con la recolección de datos científicos que sirven como insumo para la investigación sobre ballenas. Dentro de esta actividad, la comunidad y los turistas también pueden ser de gran ayuda con fotografías y videos que pueden ser herramientas de recolección de información que permiten ahondar en la conservación y caracterización de estas especies.

Esto es posible gracias a dos factores: primero, la fotoidentificación, es decir, la identificación fotográfica de estos mamíferos marinos, ya que señales como sus aletas y cola tienen características particulares que logran diferenciar a una ballena de otra, siendo así una forma más fácil que tienen diversas organizaciones y autoridades para trackear estos animales. Hasta el momento se ha logrado fotoidentificar 40 especies que pasean por distintos puntos del Pacífico colombiano.

A su vez, la cooperación entre organizaciones dedicadas a la conservación y tracking de animales marinos, quienes con estos datos logran cruzar información e identificar las ballenas, logrando así encontrar patrones de comportamiento, traslado, edad y demás características.

Un caso de éxito identificado gracias a los avistamientos de ballenas y el cruce de información es el de la ballena Sur, quien fue avistada en la Antártida en el 2017 y posteriormente fue vista el año pasado en el Parque Nacional Natural Uramba en Bahía Málaga. Es por esto que desde esta organización se invita a compartir fotografías de avistamiento que pueden ser muy útiles para el futuro de la conservación de estas especies.

El trabajo de estas ONGs logra también identificar y reportar las amenazas a las que se enfrentan las ballenas a lo largo de sus travesías, ya sea por acciones humanas como colisiones con embarcaciones, contaminación de residuos sólidos, contaminación acústica. Otra fuerte amenaza es el cambio climático, que condiciona y modifica la temperatura de los océanos, siendo así que haya cambios en las trayectorias tradicionales que tienen las ballenas jorobadas, siendo avistadas en diferentes zonas e incluso en meses distintos.

Es por eso que las autoridades regionales, nacionales y de conservación animal buscan diferentes formas de promover y realizar un turismo responsable y sostenible con las ballenas y garantizar el desarrollo de esta actividad.

Cabe resaltar que, de acuerdo con el Sistema de Información Turística (Situr), para la temporada de avistamiento de ballenas en el 2025 llegaron más de 200 mil visitantes, de los cuales el 47% fueron del Valle del Cauca, el 49% eran provenientes de otras partes del país y un 2% del extranjero. Se espera que en los próximos días se entreguen las cifras del presente año que tienen como anomalía el terremoto que se vivió en la región.