El letrero de gran tamaño que fue instalado en la montaña de Yumbo como un símbolo de identidad para el municipio fue vandalizado durante la noche del martes y la madrugada de este miércoles.
Una de sus letras resultó afectada, aunque la reacción de habitantes del sector permitió evitar que los daños se extendieran al resto de la estructura.
El hecho generó rechazo entre la comunidad y varios cuestionamientos sobre una preocupación que tienen los habitantes de Yumbo, respecto a las condiciones de seguridad y vigilancia en distintos espacios del municipio.
Una de las letras resultó afectada
Según la información conocida sobre el caso, durante la noche y las primeras horas de la madrugada varias personas habrían intervenido el letrero instalado recientemente en la montaña. Como consecuencia de esta acción, una de las letras que conforman la palabra ‘YUMBO’ resultó vandalizada.
Sin embargo, la reacción de personas de la comunidad que se encontraban en el sector permitió evitar que la situación pasara a mayores. Gracias a esta intervención, los responsables no alcanzaron a ocasionar daños adicionales en las demás letras que integran la estructura.
Aunque el daño material se concentró en una parte del letrero, la situación generó preocupación entre los habitantes, especialmente por tratarse de un elemento ubicado en un punto visible del municipio y que rápidamente comenzó a llamar la atención de quienes transitan o permanecen en diferentes sectores de Yumbo.
Sobre el letrero
El letrero Yumbo fue instalado en la montaña con el propósito de que pudiera ser observado desde distintos puntos del municipio. Su presencia modificó el paisaje y lo convirtió en un nuevo referente visual de la localidad.
La estructura fue impulsada por el entonces concejal Andrés Felipe Muñoz como un regalo para Yumbo con motivo de la celebración de sus 162 años de vida municipal, conmemorados oficialmente el 14 de mayo de 2026.
La iniciativa buscaba destacar la identidad de los habitantes y el orgullo por pertenecer a una ciudad reconocida por su actividad industrial, pero que también cuenta con un importante componente cultural y ecológico.
Cada una de las letras tiene aproximadamente 10 metros de altura y 5,5 metros de ancho. Fueron construidas sobre estructuras metálicas fijas y bajo criterios destinados a garantizar su estabilidad y resistencia.
El proyecto también contempló características orientadas a facilitar la conservación del letrero a largo plazo. Los materiales empleados fueron seleccionados por su durabilidad y capacidad para soportar condiciones como el viento, la lluvia y la exposición a la radiación solar.
La instalación incluyó procesos de cimentación, anclaje y nivelación, teniendo en cuenta las condiciones del terreno donde fue ubicada. De esta manera, la estructura fue concebida para permanecer en el lugar durante los próximos años y conservarse en condiciones adecuadas.