Por: Jacobo Tovar, director general de Comfandi

¿Quién en el Valle del Cauca no ha tenido que ver, en algún momento de su vida, con Comfandi?

Quizás en el colegio de sus hijos, en un centro recreativo, en la búsqueda de vivienda, en un servicio de salud, en un subsidio, en una oportunidad de formación o en ese crédito que ayudó a hacer realidad un proyecto. Tal vez en la empresa o en otro lugar que ya hace parte de la historia de nuestro departamento.

Hace diez años llegué a Comfandi, después de trabajar buena parte en el mundo del consumo masivo. Ya conocía la organización desde su Consejo Directivo, pero recorrer sus espacios y conversar con trabajadores, familias y empresarios me permitió comprender algo que no se alcanza a ver desde afuera: pocas organizaciones pueden acompañar a una persona en tantos momentos de su vida.

Ahí entendí que Comfandi, más que brindar servicios, es una organización que abre oportunidades para que los trabajadores y sus familias puedan vivir mejor, aprender, cuidar de sí mismos y de los suyos, construir futuro y avanzar en sus proyectos de vida. Eso es lo que llamamos armonía.

El 3 de octubre cumplimos 69 años y, después de casi siete décadas, tenemos la certeza de que el bienestar no es un destino, sino una construcción permanente. Y en esa construcción, las empresas son fundamentales. Porque detrás de cada empresa hay personas: sus capacidades, familias, sueños y posibilidades de crecer. Una empresa sostenible necesita personas que puedan desarrollarse integralmente; y una región competitiva necesita empresas capaces de generar oportunidades para sus trabajadores.

Por eso, en Comfandi hemos definido grandes apuestas que conectan el bienestar con la productividad: aprendizaje para la vida productiva, cuidado integral de las personas y de su entorno, y estabilidad financiera.

Estamos invirtiendo más de $450.000 millones en los próximos cinco años en nuestros Campus E, espacios para aprender, crear y crecer. Lo hacemos porque creemos que aprender es una forma de construir armonía; amplía las posibilidades de elegir un camino, desarrollar el potencial y construir una vida productiva.

En los próximos tres años invertiremos más de $150.000 millones para fortalecer nuestros centros recreativos, porque encontrar espacios para disfrutar, relacionarse y cuidar de sí mismo también es una condición para vivir en armonía.

Y seguimos fortaleciendo la salud, con un compromiso absoluto, pese a las dificultades del sistema nacional de salud, y apostándole a la estabilidad financiera a través de créditos, subsidios y vivienda. A esto sumamos el Índice de Armonía, que nos permite comprender el estado de bienestar de los trabajadores en siete dimensiones: salud, propósito de vida, relaciones significativas, estabilidad financiera, aprendizaje, laboral y ambiental; y trabajar, junto a las empresas, en respuestas más focalizadas y pertinentes para ellos.

Nada de esto ocurre de manera aislada. Existe una triada con gran capacidad de transformación: empresa, caja de compensación y trabajador. La empresa confía y aporta; Comfandi convierte esos recursos en bienestar y oportunidades; y cada trabajador y su familia deciden aprovecharlas para avanzar en su proyecto de vida.

Por eso reconocemos la confianza de las 60.000 empresas afiliadas y sus aportes que se transforman en educación, salud, recreación, vivienda, crédito y subsidios para más de 1,2 millones de afiliados y sus familias.

Después de 69 años, seguimos siendo una organización sólida que evoluciona sin perder su esencia. Por eso tomamos decisiones estratégicas, concentramos capacidades e invertimos donde podemos generar mayor valor para cumplir nuestro propósito: vivir apasionados por la armonía de las familias y la sostenibilidad de las empresas.

Ese propósito conecta con una idea que me ha acompañado durante buena parte de mi vida: dejar el mundo un poco mejor de como lo encontré. En Comfandi, esa idea se convierte todos los días en decisiones, inversiones y oportunidades.

Hace 69 años comenzó esta historia y hoy seguimos escribiéndola, acompañando a los vallecaucanos en cada momento de sus vidas. Y quizás por eso, después de 69 años, aquella pregunta con la que comencé sigue teniendo sentido: ¿Quién en el Valle del Cauca no ha tenido, en algún momento de su vida, algo que ver con Comfandi?