El aire en Roldanillo, Valle del Cauca, no solo huele a la historia de sus 450 años; huele a asfalto, a libertad y, sobre todo, a rock.

Faltan apenas unas horas para que las puertas del Estadio Noel Adriano Salcedo se abran a la una de la tarde y den inicio a la versión 2026 del Rockdanillo Fest.

Lo que comenzó hace 21 años como un sueño audaz en un pueblo de raíces conservadoras, hoy se erige como un “laboratorio de paz y convivencia” indispensable para el circuito musical del suroccidente colombiano.

Roldanillo se consolida como municipio de festivales: el Rockdanillo Fest, el No Más Silencio y el festival de música electrónica convierten al Pueblo Mágico en referente cultural del Valle del Cauca. | Foto: Foto especial para El País

El Legado de la Resistencia

Carlos Fernando Guzmán, director del festival, ha visto cómo este espacio ha pasado de ser un encuentro de amigos a un bastión cultural que ha sabido “creerse el cuento” a pesar de los obstáculos.

En esta edición de aniversario, la propuesta no es solo sonora, sino social. El festival se ha consolidado como parte de un circuito vital que incluye aliados como el festival No Más Silencio y el Marucha Fest de Bolívar, demostrando que el rock en los municipios es una fuerza de unión inquebrantable.

Emprendimiento y Familia: El Corazón del Festival

Este año, el Rockdanillo Fest rompe el mito del rockero solitario para abrazar la unidad familiar. “Son los hijos de nuestros amigos rockeros que están con nosotros desde el principio”, afirma Guzmán, destacando que el festival ha diseñado un espacio especial para los niños, buscando vincularlos desde temprana edad a esta cultura.

La zona de stands este año cuenta con un apoyo sin precedentes de la empresa privada para impulsar el talento regional . | Foto: Especial para El País

La economía local también tiene un amplificador propio. El despliegue de emprendimientos será mayor que en cualquier edición anterior, gracias al apoyo de la empresa privada y la Alcaldía de Roldanillo, permitiendo que el evento mantenga su esencia de entrada gratuita para todo el público.

Desde artesanías hasta gastronomía local, el estadio se transformará en una feria de creatividad que respalda el talento regional.

Arte que Cuestiona: Coquito Villa en su stand de Tuluá, mostrando sus pinturas y pines que buscan hacer el arte más accesible para todos. | Foto: Especial para El País

La Tarima: Entre la Consagración y el Futuro

El cartel de este año es una mezcla equilibrada de madurez y frescura. Con 9 proyectos musicales que transitan desde formatos acústicos hasta el poder del “full banda”, la jornada promete ser una montaña rusa de emociones.

Entre los nombres más esperados figura Jack Leiden, a quien la organización señala como un artista en plena etapa de consolidación.

“Charlie” representa la continuidad del talento local que ha crecido al ritmo de las 21 ediciones del festival.

Sin embargo, todas las miradas están puestas en Rockademia. Esta agrupación de Buga, compuesta por niños que no superan los 14 años, se ha convertido en el fenómeno del festival.

Su participación no es un simple acto de apertura; es la prueba viviente de que el relevo generacional está asegurado y que el rock sigue siendo el lenguaje de la rebeldía joven, incluso en los nuevos tiempos.

El arte y la música:

Una de las grandes novedades de este año es el robustecimiento del festival de emprendimiento, donde el arte visual toma un protagonismo inédito.

Entre los expositores destaca Coquito Villa (conocida también como Coquito Chimbita), una artista de Tuluá que lleva dos años dedicada a la pintura y que ve en el Rockdanillo el escenario perfecto para democratizar el arte.

Para Coquito, estos espacios son vitales porque permiten que el arte sea “más común, más popular y más accesible”.

Su propuesta no solo busca lo estético, sino que ofrece visiones políticas y cuestionamientos sobre Colombia a través de obras visuales y sus ya famosos pines temáticos de películas y personajes.

“La música convive con el arte y el arte convive con la música”, afirma la artista, subrayando la importancia de apoyar estos escenarios que permiten mostrar la estética del mundo desde diversos ángulos.

En el festival de emprendimiento también habrá espacio para figuras coleccionables, carros miniatura , musica , ropa, medias alternativas, comestibles e importados, entre otros.

Un Cierre de Pueblo Mágico

El evento, que se extenderá hasta cerca de las 11 de la noche, se perfila como una celebración integral en el marco de la declaratoria de Roldanillo como Pueblo Mágico.

Con el respaldo de una comunidad que ha aprendido a abrazar la distorsión como una forma de cultura, el Rockdanillo Fest 2026 está listo para hacer historia.

La invitación está abierta: solo hace falta llegar al estadio y dejarse llevar por el sonido de una ciudad que, a sus 450 años, nunca ha sonado tan joven.

Carlos Fernando Guzmán, director del Roldanillo Fest, lleva 21 años al frente de uno de los festivales de rock más longevos del suroccidente colombiano. | Foto: Foto especial para El País