Cali y el Valle del Cauca siguen ganando terreno en el mapa turístico, pero el desafío ya no es solo atraer visitantes, sino lograr que el mundo entienda la dimensión real de su oferta.

Más allá de la salsa, la región reúne naturaleza, cultura, gastronomía y experiencias de bienestar que, bien articuladas, pueden convertir al turismo en un motor efectivo de desarrollo económico y social.

En ese contexto, la visita de Simone Scholtens, científica de negocios y experta internacional en transformación estratégica, sostenibilidad e innovación, abre una conversación clave sobre el presente y el futuro del sector.

Con una mirada global y experiencia en distintos continentes, la académica comparte su análisis sobre los retos de Cali, las oportunidades del Valle del Cauca y las acciones necesarias para posicionar el destino en el escenario internacional.

Siloé, en la Comuna 20 de Cali, se ha transformado en un vibrante destino de turismo comunitario, destacando por sus miradores panorámicos (Buena Vista, La Estrella), recorridos en MIO Cable, arte urbano, muralismo y experiencias de café local. Rutas organizadas ofrecen inmersión en la cultura popular, historia de superación y salsa | Foto: El País

Para comenzar, cuéntanos, ¿quién es usted y qué está haciendo en Cali?

Encantada de estar por aquí, gracias por la entrevista. Normalmente trabajo en Holanda, en Países Bajos. Soy profesora en la Universidad de Ámsterdam, a nivel de bachelor, y doy clases de negocios internacionales.

En mi tiempo libre, durante vacaciones, hago trabajo voluntario con una ONG que se llama PUM, que existe desde hace unos 50 años. Es una organización donde expertos viajan al extranjero para trabajar de manera voluntaria.

En este caso, trabajo con Cotelco y con Cotelco Valle del Cauca. Desde octubre venimos preparando un proyecto. Ahora estoy aquí para dar clases a sus miembros, llevarlos a un nivel más estratégico y compartir ideas.

Esta semana trabajamos en mejorar sus negocios con modelos empresariales y luego hicimos una lluvia de ideas para atraer más clientes, tanto locales como internacionales, a Cali y al Valle del Cauca.

Usted tiene una visión global. ¿Cuáles son los retos y desafíos que tiene Cali en términos de turismo?

Para mí, esta es la tercera vez en Cali. Desde la mirada de un viajero extranjero, cuando piensan en Cali, piensan en salsa. Pero Cali tiene mucho más que salsa.

Para ustedes puede ser evidente lo que hay, pero si la gente de afuera no lo sabe, no va a venir. No solo Cali, también el Valle del Cauca, tiene mucho por descubrir. Hay grandes oportunidades en naturaleza y bienestar.

Hoy en el mundo muchas personas buscan experiencias como estar en la naturaleza, ir a un ecolodge, hacer yoga o simplemente disfrutar.

Pero si no conocen esa oferta, no la van a elegir. Ese es el gran reto: visibilizar todo lo que tienen.

¿Cómo convertir el turismo en un motor real de desarrollo económico?

Es muy importante entender que el turismo no son solo hoteles. Es toda una cadena: taxistas, restaurantes, panaderías, pequeños negocios. Es un ecosistema.

El turismo puede generar empleo, ingresos y permitir mayor inversión en la ciudad y la región. Si se enfocan en lo que tienen y en atraer más visitantes, todos se benefician.

Desde una lavandería hasta un artesano o alguien que da clases, todos pueden aprovechar la llegada de turistas. Y no solo internacionales, también nacionales.

¿Qué lecciones puede tomar Cali de otras ciudades o países?

En Colombia pueden mirar ejemplos como Nueva Zelanda, que tiene naturaleza, cultura, gastronomía y comunidades indígenas. Han trabajado durante 25 años en promocionar su país en el exterior.

También Japón, que hoy es muy popular. Allí están gestionando el turismo llevando visitantes a zonas menos conocidas, ofreciendo transporte, infraestructura y alternativas. Incluso ponen límites en lugares muy concurridos.

En el mundo muchas personas tienen su “bucket list”, quieren conocer ciudades como París o Ámsterdam. Pero después buscan nuevos destinos.

Ahí es donde regiones como el Valle del Cauca pueden aprovechar.

Tienen naturaleza, bienestar, cultura, gastronomía, afroturismo, aves, ballenas. Pero si el mundo no lo sabe, no lo va a elegir.

En algunos destinos turísticos se está perdiendo la identidad local por priorizar al visitante extranjero. ¿Cómo evitar eso?

Es un punto muy importante. En Holanda tuvimos problemas similares en pueblos pequeños con exceso de turismo.

Se pueden poner límites, pero también trabajar en temporadas bajas para distribuir mejor el flujo de visitantes durante el año.

También es clave ofrecer alternativas en otros lugares del Valle del Cauca, para no concentrar todo en un solo sitio. Así se protege la identidad local y se reparte el beneficio.

El turismo de aventura, con eventos internacionales de parapente hace parte de la oferta diversificada que posiciona al Valle entre los destinos más competitivos del país. | Foto: El País

El Valle del Cauca tiene una gran riqueza cultural. ¿Cómo aprovecharla mejor?

El turismo tiene varias etapas: antes del viaje, durante la estadía y después.

Durante la estadía, se pueden crear paquetes de experiencias. Por ejemplo, yo fui a un evento en Bellas Artes, pero no fue algo ofrecido por el hotel, sino por un amigo.

Hay museos, artesanías, eventos culturales. Todo eso se puede integrar en una oferta organizada, como un menú de experiencias donde cada turista elija.

Esto hace que se queden más tiempo y gasten más, lo que beneficia a toda la economía.

¿Cuáles son los principales aspectos que debe trabajar Cali para mejorar su turismo?

Primero, la integración entre sector público y privado. Juntos son más fuertes.

Segundo, una visibilidad integral. No pueden enviar mensajes diferentes al mundo; debe haber una estrategia unificada.

Tercero, el uso de datos. Hoy todo pasa por el celular. Es clave entender el comportamiento del turista antes, durante y después del viaje.

Y cuarto, la infraestructura. Las vías, el transporte, la conectividad. Si alguien quiere visitar un destino natural, debe poder llegar fácilmente.

El transporte es fundamental para explotar todo el potencial de la región.

¿Cuál es su mensaje final para los caleños?

Tienen que brillar con lo que tienen. Enfocarse en lo positivo.

Yo ya me siento como en casa, porque son muy cariñosos y amables.

Pero hay algo clave: el bilingüismo. Si quieren atraer más turistas, es muy importante poder comunicarse en otros idiomas.

Y también disfrutar de lo local. Me encanta el mango, la lulada… todo eso hace parte de la experiencia.