Es Sondra y no Sandra, y Macollins no es apellido, sino su otro nombre. Por parte de papá es Garvin y del lado de su mamá es pinto. Y una vez resuelto el galimatías de su identificación, ella, una de las cuatro mujeres que aspiran a suceder en el cargo al presidente Gustavo Petro, le confesó a El País que no le interesaría hablar de apoyos electorales con Iván Cepeda ni con Abelardo de la Espriella, pero que sí lo haría con Paloma Valencia y Sergio Fajardo.
¿Por qué Sondra y no Sandra y cuál es el origen del Macollins?
Esa pregunta me encanta, porque me deja contar que Sondra viene de una pianista brasilera muy famosa en los años 70, Sondra Bianca, y Macollins es mi segundo nombre, era el nombre de la bisabuela de mi papá, Macolli Macoi. Mis apellidos son Garvin Pinto, mi mamá es tolimense, hija de santandereana, y mi papá es de origen irlandés.
Nací en Santa Marta, pero llegué muy pequeñita a Palmira. Me gradué de un colegio público y estudié derecho en la Universidad Libre de Cali. Por eso soy más valluna que costeña.
¿Y también vivió en el exterior?
Sí, tuve la oportunidad de irme a estudiar a los Estados Unidos y tengo una fundación con la que he ayudado a miles de colombianos que han sido víctimas de injusticias. Eso me llevó a convertir esta vocación en un propósito mayor, porque desde una fundación puedes ayudarles a miles, pero desde la Presidencia de la República puedes ayudar a 50 millones de colombianos que tienen necesidades reales y que necesitan soluciones reales.
Es el camino que emprendí hace cuatro años con la curul internacional de los colombianos en el exterior y hoy tengo la oportunidad de presentarme como fórmula independiente. Espero que vean en redes y mi página web sondramacollins.com
¿Por qué quiere ser presidenta de Colombia?
Creo que llegó el momento de renovar liderazgos, de quitarle el poder que han tenido 20 familias en Colombia. Hay muchos millones de personas que no se identifican con los mismos y que no quieren votar por Paloma ni por Abelardo, y estoy proponiendo un tercer camino para los que no se sienten cómodos con lo que hay: ni derecha, ni centro, ni izquierda.
He trabajado toda la vida en justicia, mis banderas son la justicia y la honestidad, y devolverle el poder a la gente. Esa es la idea, que la gente que no se sienta conforme, los indignados, los que no se sientan representados, pues pongo mi hoja de vida a su disposición. Y si ven que puedo representarlos correctamente, aquí estoy para darles esa voz que no han tenido.
Me han dicho la candidata anónima, pero anónimos somos la mayoría y a esos quiero representar: casi 20 millones de colombianos que están cansados de la politiquería de siempre.
¿Por qué escogió a Leonardo Karam como su fórmula vicepresidencial?
Él es experto en ciberseguridad y seguridad multidimensional y lleva 20 años en seguridad privada. Yo tengo claro qué tenemos que hacer en economía, tecnología y salud y mi fórmula me permite fortalecer la propuesta en seguridad, porque sin seguridad no podemos invertir en educación ni traer inversionistas y la justicia va a funcionar para unos y para otros no.
¿Cómo le fue con la ubicación en el tarjetón?
Tengo un símbolo que siempre cargo, que significa infinito, que es la conexión nuestra como seres humanos con el Todopoderoso y simboliza el 8, y me tocó ese número. La ubicación en el tarjetón está perfecta, porque estoy a la derecha, encima de Paloma Valencia y debajo de Santiago (Botero) y creo que me favorece mucho, porque resalto y la gente va a tener buena recordación.
¿Es posible que usted decline de su aspiración antes del 31 de mayo?
De los catorce candidatos, soy la única que no viene de clanes políticos, no tiene jefes políticos, no viene de bancos tradicionales ni de la estructura de los grandes medios de comunicación. Cualquier colombiano que se prepare y tenga propuestas claras para el país puede participar, esa es la fiesta de la democracia. Nos han vendido la democracia como si fuera una guerra que solo necesita dos contrincantes para que se maten, y así no es.
Necesitamos propuestas, que los colombianos salgan felices a votar, pero no los mismos 20 millones mientras 20 o 21 millones se quedan en la casa porque están mamados de lo mismo de siempre: yo les traigo una propuesta diferente.
Usted ha propuesto que se acaben las gobernaciones. ¿Cómo funcionaría ese modelo regional autónomo que usted propone en su lugar y no teme perder apoyos por atacar los que llama clanes regionales?
Esto es una invitación a los ciudadanos para que despierten. Ya hice mi primera protesta frente a la Gobernación de Boyacá, que es una finca que se maneja entre unas cuántas familias. Eso se tiene que acabar: el país nos pertenece a nosotros, los ciudadanos. La idea de devolverle el poder a la gente no es una frase de cajón, es real, está en la Constitución: no hay que modificarla ni hacer una asamblea nacional constituyente.
Eso se pensó desde el 91. De hecho, en el artículo 1 dice que Colombia es un país descentralizado: mentira, se soñó así, pero los mismos de siempre quieren mantener el poder en sus manos y no salen de sus gobernaciones ni de sus pedacitos de tierra, que pasan de familia en familia.
Ya está establecido en los artículos 306 y 307 de la Constitución que todo el país se convierta en regiones y ya tenemos siete, solo que no son autónomas en presupuestos ni en decisiones. La idea es que podamos hacer una ley orgánica, darles vida con autonomía presupuestal y que cada una haga un referendo y decida si quiere manejarlo de la forma como propongo: que cada alcalde de los municipios que conforman la región sean parte de la junta directiva para poder manejar sus presupuestos y que el Sistema General de Participación y las regalías les lleguen con propuestas de desarrollo global para que esa región se fortalezca. Eso sí es progreso y acaba con la corrupción.
¿A qué programa del actual Gobierno le daría continuidad?
En mi programa ya incluí una cosa: ir hacia las energías limpias. Tenemos un proyecto basado en hacer la primera planta de energía nuclear para el país. Este Gobierno ya hizo toda la base jurídica y seguro alcanza a dejar instalada la Agencia Nacional de Energía Nuclear. Soy la única que está planteando la energía nuclear, la eólica y la geotérmica, porque tengo claro que es el futuro de Colombia.
Tengo otras propuestas que tienen que ver con el inicio de este Gobierno, que solo ejecutó el 2 % de los planes STEM para las escuelas rurales, para que todas las escuelas lejanas al casco urbano puedan tener las mismas oportunidades que los jóvenes de las escuelas de las ciudades, con tecnología, con un aplicativo especial. Desafortunadamente, la ejecución fue muy baja, pero es un proyecto muy bueno. También les voy a dejar el escalafón a cada dos años a los profesores, que fue una iniciativa de este Gobierno y el salario que se les dejó a las Fuerzas Militares.
La idea de ser independientes no es, como han hecho todos los presidentes machos alfaque han llegado a la Casa de Nariño, borrar todo lo que ha hecho el anterior y empiezan de cero y nunca salimos del primer piso. Este edificio de Colombia se construye cada cuatro años... Así que en cuatro años vamos a dar muchos resultados, porque ya hay cosas que le convienen a Colombia, pero que el siguiente gobierno no las ejecuta porque eran del anterior.
¿Y cuál es el mayor yerro de la administración Petro?
Lo primerito es la zona binacional del Catatumbo, se va, no funciona. También lo de Paz Total y gestores de paz, porque ni siquiera tiene un marco jurídico. Yo tengo un plan de transformación del sistema judicial basado en mi experiencia en Colombia y EE. UU. que puede funcionar muy bien, pero eso que estaban planteando es un Frankenstein que no sirve.
Y voy a fusionar ministerios, porque la burocracia en este país se queda con más de la mitad del presupuesto y necesitamos plata para que la gente pueda ser atendida de una forma correcta. , y voy a fusionar ministerios, porque la burocracia en este país se queda con más de la mitad del presupuesto y necesitamos plata para que la gente pueda ser atendida de una forma correcta. Entonces, de 19 ministerios, vamos a dejar 7 grandes que cubren absolutamente todo, con viceministerios operativos que van a permitir que la gestión se haga.
Según las encuestas, Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella van punteando. ¿En una segunda vuelta donde usted no esté, apoyaría a alguno de los tres?
El voto de Cepeda no lo quiero y el de Abelardo tampoco, pero la gente que ha creído en ellos, que tienen ilusión de que esto sea un mejor país, aquí es bienvenida. Con todos los otros candidatos estoy dispuesta a que escuchen mis propuestas y, si hay coincidencia con mi visión de país, estaré apoyando, y, si no, seguiré trabajando desde mi fundación y siendo una nueva fuerza de liderazgo en Colombia para convertirme en la presidente en el 2030, porque esto no va a parar aquí, no estoy haciéndome contar, estoy mostrando que hay nuevos liderazgos con propuestas que pueden hacer la diferencia en el país.
No mencionó a Paloma. ¿Podría llegar a un acuerdo con ella?
Con Paloma es posible; con Fajardo es posible. Con varios se podría dialogar, pero, igual, los seguidores de todos los candidatos son bienvenidos aquí porque yo no discrimino entre izquierda y derecha.
¿Cree que Colombia está preparado para tener a una mujer en la Presidencia?
Lo está pidiendo a gritos: nunca en la historia había habido cuatro mujeres en el tarjetón a la Presidencia, es histórico. Además, en las consultas las mujeres arrasaron. Colombia lo necesita: ya hemos tenido 47 machos alfa en la Casa de Nariño, y una casa sigue siendo una casa si no hay una mujer, pero cuando llega una mujer se convierte en un hogar. La Casa de Nariño debe ser el hogar de 50 millones de colombianos y una mujer es la única que puede lograr eso.