Una pieza publicitaria del candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda, abrió un nuevo debate sobre los límites de la propaganda electoral en el país. La valla, ubicada en la glorieta Los Colonos del municipio de Florencia en el departamento del Caquetá, muestra al aspirante junto al presidente Gustavo Petro, hecho que ha sido cuestionado por algunos sectores políticos y ciudadanos.
Las críticas se centran en que la presencia de la imagen de un mandatario en ejercicio dentro de una campaña podría interpretarse como una ventaja indebida o como una confusión entre la gestión institucional y la actividad proselitista.
Desde la oposición se ha señalado que este tipo de mensajes puede afectar la equidad que debe existir entre quienes compiten por cargos de elección popular como es la presidencia.
La discusión gira alrededor de lo que establece la Ley 996 de 2005, conocida como Ley de Garantías, que exige a los servidores públicos actuar con imparcialidad y abstenerse de intervenir en política. Aunque la norma no prohíbe de manera expresa el uso de la imagen del presidente en piezas de campaña, sí fija límites para evitar que se pasen los límites entre Gobierno y elecciones.
El caso podría llegar a conocimiento de las autoridades electorales, mientras en el municipio de Florencia continúa la conversación pública sobre si esta valla constituye o no una irregularidad.
Este episodio se suma a otros hechos recientes que han puesto la publicidad política en el centro de la controversia. El pasado 28 de abril, en Chinchiná en el departamento de Caldas, una valla del candidato Mauricio Lizcano fue vandalizada, situación que el exministro rechazó públicamente al señalar que la democracia debe defenderse con ideas y respeto, y no con acciones que tensen el ambiente electoral.
A esto se agrega lo ocurrido en septiembre del año pasado, cuando circularon imágenes manipuladas con inteligencia artificial que buscaban desacreditar a distintos actores políticos. En ese momento, el propio Cepeda denunció montajes digitales que lo vinculaban falsamente con grupos armados y también desmintió la autoría de una valla instalada en Medellín con información falsa sobre apoyos políticos.
Estos casos muestran que la publicidad política, en vallas y en redes, se ha vuelto motivo de peleas, información falsa y dudas legales. En Florencia, el debate se centra en si usar la imagen del presidente en una valla de campaña cruza o no la línea que separa lo institucional de lo electoral.