El presidente saliente, Gustavo Petro, reiteró que entregará el poder el próximo 6 de agosto, aunque volvió a poner en duda la legitimidad de las elecciones del 21 de junio, al insistir en su denuncia sobre un supuesto fraude electoral.
Sus declaraciones se producen en medio del creciente rifirrafe político con el presidente electo, Abelardo de la Espriella, y de las dificultades que atraviesa el proceso de empalme entre ambos gobiernos.
A través de un primer mensaje, Petro respondió a la decisión del equipo del mandatario electo de suspender las mesas de empalme y aseguró que no aceptará solicitudes que, según afirmó, serían contrarias a la Constitución.
“Me piden cosas que serían inconstitucionales como permanecer en el poder sabiendo que los que vienen no ganaron las elecciones. No lo haré porque el mandato popular que se me otorgó tiene un final y soy un demócrata y respeto la Constitución”, expresó el Jefe de Estado.
El Mandatario también confirmó que prepara lo que será su último acto público como presidente, previsto para el 20 de julio, fecha en la que se instalará el nuevo Congreso. Según explicó, convocará una concentración en el sur occidente de Bogotá para despedirse de las Fuerzas Militares, destacando los resultados obtenidos durante su administración en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico.
Las declaraciones surgieron luego de que De la Espriella pidiera a las Fuerzas Militares no acatar “ninguna orden de Petro contra la democracia y la Constitución”. En respuesta, el mandatario recordó que seguirá siendo el comandante supremo de las Fuerzas Militares hasta la medianoche del 6 de agosto.
“Hasta el 6 de agosto a las 12 de la noche soy comandante supremo de las Fuerzas Militares. Este 20 de julio el pueblo festeja a sus Fuerzas Armadas y grita independencia nacional”, manifestó Petro.
Posteriormente, el Mandatario colombiano volvió a cuestionar la legitimidad del gobierno entrante, aunque reiteró que la transición se cumplirá en las fechas establecidas. “Asumirá el 7 de agosto dado que mi mandato termina por orden popular el 6 de agosto”, afirmó.
La postura del Jefe de Estado fue respaldada por integrantes de la bancada del Pacto Histórico durante una reunión realizada en la Casa de Nariño. Aunque reconocieron que la declaratoria oficial de elección otorga plena legalidad al gobierno de De la Espriella, anunciaron que continuarán impulsando denuncias sobre un presunto fraude electoral y promoverán acciones de nulidad ante el Consejo de Estado.
El empalme continua suspendido
El proceso de transición entre el Gobierno saliente y el entrante permanece suspendido. Aunque persisten algunos canales de comunicación, no se han retomado las reuniones sectoriales que inicialmente habían sido acordadas entre el ministro de Hacienda saliente, Germán Ávila Plazas, y el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo.
Pese a ello, cada entidad deberá cumplir con el proceso de entrega de información previsto en la Ley 951 de 2005, que establece la obligación de presentar informes de gestión para garantizar la transparencia en el cambio de Administración.
Desde el equipo del presidente electo se mantendrá una estrategia basada en derechos de petición dirigidos a los distintos ministerios y entidades, con el propósito de recopilar información que será comparada con otros informes ya obtenidos. Según Restrepo, cerca del 75 % de ese trabajo ya habría sido adelantado.
Por su parte, el Gobierno saliente ha continuado presentando públicamente informes de gestión mediante transmisiones oficiales. Como parte de esa estrategia, ha dejado vacías las sillas destinadas a los delegados del gobierno entrante, con el fin de evidenciar que la información ha estado disponible pese a la ausencia de la comisión de empalme.
La Contraloría General de la República y la Procuraduría General de la Nación mantienen el acompañamiento y seguimiento al proceso de transición entre ambas administraciones.