El panorama del Senado sufrió un giro inesperado durante la jornada de instalación del nuevo ciclo legislativo. Contra todo pronóstico, Honorio Henríquez logró posicionarse en la cima del Legislativo gracias a un movimiento político que re configuró las fuerzas entre el nuevo gobierno y los sectores opositores.
La votación final para definir el liderazgo de la cámara alta concluyó con 57 sufragios a favor de Henríquez, superando por 12 votos al aspirante Alfredo Deluque, del Partido de ‘la U’. Este último llegaba como el competidor favorito y contaba con el guiño explícito del presidente electo, Abelardo De La Espriella.
El triunfo del senador uribista se consolidó cuando la bancada del Pacto Histórico decidió nominarlo de manera pública en plena plenaria. El propio representante Cristián Kevin Gómez Paz anunció la postulación oficial, desencadenando que los congresistas del oficialismo saliente mostraran sus tarjetas marcadas con una X ante los asistentes.
Tras oficializarse el resultado, el nuevo presidente del Congreso ofreció sus primeras declaraciones públicas orientadas a transmitir un mensaje de calma e imparcialidad institucional. Aseguró que desde la mesa directiva se otorgarán plenas garantías democráticas tanto para la oposición como para las bancadas que respaldan al Ejecutivo saliente y los sectores independientes.
En sus intervenciones ante los medios de comunicación, Henríquez remarcó que la elección constituyó una muestra de independencia entre los poderes públicos. Argumentó que el respaldo recibido no implica transigir ideológicamente, pues tanto el Centro Democrático como la bancada opositora mantendrán intactas sus doctrinas, líneas y principios fundamentales sin acomodarse a coyunturas electorales.
Por su parte, el colectivo del gobierno saliente argumentó su decisión a través de un comunicado conjunto difundido en plataformas digitales. La colectividad explicó que su votación buscaba frenar el avance de Abelardo De La Espriella y sus sectores afines, al tiempo que advirtió que continuará ubicada en las antípodas del pensamiento del expresidente Álvaro Uribe.
Paralelamente, la pugna en la Cámara de Representantes resolvió su mesa directiva al inclinarse por el congresista Nicolás Barguil, integrante del Partido Conservador. El parlamentario por Córdoba se impuso frente a las candidaturas que pretendían impulsar Cambio Radical y la colectividad uribista para esta primera legislatura.
La oportunidad para la colectividad conservadora nació luego de que la bancada del Centro Democrático decidiera no tomar el mando durante el primer año que le correspondía por volumen de representación. Al concentrar sus esfuerzos en la candidatura de Henríquez, el uribismo abrió la puerta para que Barguil asumiera la dirección de la corporación.
El nuevo titular del organigrama en la Cámara llegó al Legislativo en 2022 con el respaldo directo de su primo, el senador David Barguil. Su llegada a la presidencia consolida a la bancada conservadora como una ficha estratégica para las aspiraciones normativas de la administración entrante.
En el resto del cuadro directivo, la primera vicepresidencia quedó a cargo de Simón Molina, del movimiento Creemos, postulado por la representante Carol Borda de Salvación Nacional. La segunda vicepresidencia fue asignada al congresista Erick Velasco, representante por Nariño adscrito al Pacto Histórico.