Un duro cuestionamiento hizo esta tarde el saliente presidente del Senado, Lidio García Turbaya, al también saliente presidente de la República, Gustavo Petro, por considerar que le está restando la grandeza a la institución presidencial y no querer reconocer el triunfo de su sucesor Abelardo De La Espriella.
García señaló que primer lugar que “ningún país prospera cuando la confrontación termina desplazando el propósito superior de servir al bien común”, a la vez que dijo que “quiero dirigir una reflexión respetuosa al señor Presidente de la República saliente, Doctor Gustavo Petro. La democracia colombiana tuvo la grandeza de dejar atrás viejas heridas, abrir las puertas de la institucionalidad y permitir que cualquier ciudadano pudiera alcanzar, por la vía democrática, la más alta magistratura del Estado. Esa generosidad merece reciprocidad. Quien ha recibido de la democracia la oportunidad de gobernar tiene también el deber de protegerla”.
Planteó además que “ningún presidente fortalece las instituciones cuando las desacredita sin pruebas, formula acusaciones sin fundamento o convierte la sospecha permanente en instrumento de confrontación”. Fue incluso más allá, “la crítica fortalece la democracia; la descalificación infundada la debilita. Las palabras pronunciadas desde la primera magistratura tienen un peso especial. Pueden fortalecer la confianza ciudadana o sembrar incertidumbre”.
Consideró además que “Colombia necesita que la voz presidencial contribuya siempre a preservar la legitimidad de las instituciones que hicieron posible la alternancia democrática. Quiero dirigir también un llamado a toda la dirigencia nacional. Observo con preocupación cómo, precisamente cuando el país más necesita serenidad, comienzan a intensificarse las descalificaciones y los enfrentamientos entre sectores que comparten la responsabilidad histórica de conducir a Colombia. Los ciudadanos observan esas disputas con sorpresa y decepción. Esperan liderazgo, no rivalidades; acuerdos, no agravios; dirigentes capaces de comprender que el momento exige grandeza, generosidad y sentido de país. Ningún liderazgo pierde autoridad por dialogar”.
El senador liberal declaró además que “las coyunturas pasan. Los gobiernos cambian. La confianza de una nación depende de que sus instituciones permanezcan firmes cuando más se las necesita. Con esa convicción ejercimos esta Presidencia. Defender esa autonomía nunca significó promover confrontaciones. Significó preservar el equilibrio entre los poderes públicos, garantizar el derecho de todas las bancadas a deliberar en libertad y recordar que la independencia del Congreso no protege a los parlamentarios; protege a los colombianos”.
Finalmente señaló que “expreso igualmente mi reconocimiento al nuevo Presidente de la República, Doctor Abelardo de la Espriella. He visto en él creatividad, disciplina, carácter, sentido de país y una permanente voluntad de convertir las ideas en realidades. Le deseo el mayor de los éxitos, porque su éxito será también el de Colombia. Desde el Congreso procuramos ejercer un control político firme cuando fue necesario y construir acuerdos cuando el interés nacional así lo exigió. Con el mismo espíritu afronto la nueva etapa que comienza. Siempre seré un facilitador de las decisiones que Colombia necesite para avanzar. Nunca un obstáculo movido por intereses mezquinos, ni un opositor por conveniencia, porque las responsabilidades institucionales exigen pensar primero en el país y solo después en las diferencias políticas”.
Y en un claro mensaje al gobierno entrante, señaló que “la crítica responsable no debilita las instituciones; las obliga a ser mejores. Al concluir esta responsabilidad quisiera compartir algunas reflexiones que trascienden cualquier balance de gestión. Vivimos tiempos en los que el desacuerdo se convierte con demasiada facilidad en enemistad. Con frecuencia parece más importante derrotar al contradictor que resolver los problemas de la sociedad. Ese camino empobrece la democracia y termina alejando la política de los ciudadanos. La pluralidad no es una debilidad; constituye la esencia misma de una sociedad libre”.
*Con información de Colprensa.