Los resultados electorales dejaron una fotografía clara en el Valle del Cauca: la izquierda mantiene una sólida capacidad de movilización electoral, especialmente en Cali, y Abelardo de la Espriella deberá buscar la forma para abrirse espacio en esta región y en el resto del suroccidente colombiano.
De acuerdo con el mapa electoral de Cali, en segunda vuelta las comunas 13, 14, 15 y 21, sector del Distrito de Aguablanca, votaron en más del 80 % por el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda; así como las comunas 1, 18 y 20, que componen la Ladera de la ciudad.
Ese arraigo de la izquierda en la ciudad, según el politólogo Alejandro Echeverry se da, en parte, por el trabajo que ha hecho ese sector político con sus bases populares en Cali, pero también por el origen que tienen algunas zonas del municipio.
“Cali es un epicentro clave de lo que en su momento fue el M19 y esas bases se han mantenido vigentes en ciertos sectores. Recordemos que hemos tenido dos veces de alcalde a Jorge Iván Ospina, quien proviene de las bases de ese grupo guerrillero, y desde su elección en 2009 se ha ido consolidando esa cercanía, la cual se fortaleció en 2022 con la elección de Gustavo Petro y continuó en 2026”, explica.
Asimismo, atribuye un factor más al apoyo que dio la comunidad afro al proyecto del Pacto Histórico tanto en Cali como en el suroccidente en general, ya que en municipios como Buenventura sacó más de 85% de la votación, y en departamentos como el Chocó logró más de 81 %.
“Ellos tienen tendencias más hacia el progresismo porque de alguna manera la izquierda los ha visibilizado en los últimos años, igual que a las comunidades indígenas y campesinas, que históricamente habían sido excluidas de las decisiones políticas”, añade.
Para Juan Nicolás Garzón, docente de Ciencia Política de la Universidad de La Sabana, ese apoyo electoral obedece a una continuidad histórica de la presencia de la izquierda en el Valle y en particular en Cali
“Hay una identificación con las causas sociales que trata de reivindicar el Pacto y un elemento esencial reciente es el recuerdo de lo que significó para Cali la protesta social en el estallido social de 2021”, dice.
De otro lado, en opinión de Luis Carlos Ojeda, coordinador del observatorio Cali Visible de la Universidad Javeriana, no es posible atribuirle a causas específicas la votación lograda por el progresismo en la ciudad, debido a que ese mismo fenómeno se presenta en los departamentos que tienen salida al océano Pacífico.
“Lo que sí es cierto es que el Pacto Histórico tiene una consolidación muy fuerte y reconoce a esta zona del país y a estos territorios como unos lugares en donde obtienen una muy buena votación al hacer campaña”, menciona.
¿Cómo acercarse a la izquierda?
A pesar de que Abelardo de la Espriella sacó una votación minoritaria en esta región, no se puede desconocer los apoyos recogidos por el hoy presidente electo en el Valle y Cali, donde sacó más del 37 % de los votos.
Si bien deberá esforzarse para ganar popularidad en el Valle y el resto del Pacífico, su gobierno también deberá tomar decisiones que incidan en esos territorios donde mayoritariamente se oponen a él.
“Lo primero es que el Presidente electo no debe entrar en el terreno de la confrontación ideológica ni discursiva en contra de esta parte del país, ni siquiera con los grupos políticos que actualmente gobiernan, porque esto le podría jugar en contra”, analiza Ojeda.
“En cambio, debería tratar de construir apoyos en torno a la gestión local, tener capacidad para hacer obras, sobre todo movilizar las que quedaron inconclusas en el gobierno Petro, como el dragado de Buenaventura, la doble calzada Mulaló-Loboguerrero y el Tren de Cercanías, que es una de esas obras que se le cobra fuertemente a la administración saliente”, añade el docente.
Además, sugiere que el gobierno entrante debe impulsar políticas sociales que ayuden a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones vulnerables que habitan esos territorios.
Coincidiendo con Ojeda, el docente Garzón señala que no será tarea fácil para De la Espriella iniciar con un discurso de unión, “pero funcionará más que uno que profundice la división y la polarización”.
“De todas maneras, las fuerzas políticas en la región, como la Gobernadora del Valle y el Alcalde de Cali, pueden ocupar un rol muy importante en acercar a ciertos sectores, a pesar de que Alejandro Eder no se puede entender como alguien próximo a las tesis del progresismo, y mucho menos a la del presidente Petro”, menciona.
Echeverry, por su lado, parte del argumento de que hay un fragmento del país que ya tiene mayor visibilidad y que perdió la vergüenza de sentirse de izquierda: “Es una izquierda más contestataria, más rebelde y Abelardo de la Espriella va a tener que escucharlos, especialmente en el Valle del Cauca, en Cali y en el Pacífico”.
“Va a tener que coger al Pacífico colombiano como un escenario de laboratorio que le permita ejecutar políticas públicas de corte social, no de corte asistencialista, que permita que estas poblaciones terminen de reivindicar sus derechos”, dice.
Indica que el Presidente electo “no podrá despreciar el avance social logrado por Gustavo Petro, con todas sus falencias, y más bien deberá retomar esas banderas para avanzar. Él va a tener que enfrentar una oposición muy feroz y habrá que ver desde el Valle del Cauca qué plantea ese sector y cómo los grupos empresariales que lo apoyaron en campaña van a poder lidiar con esos elementos”.
2027, un año electoral
Un peso más que tendrá que saber llevar el presidente electo, Abelardo de la Espriella, son las elecciones territoriales que se celebrarán en octubre del próximo año, escenario para el que el Pacto Histórico ya prepara candidatos en el Valle.
Las fuentes consultadas están de acuerdo en que aún no se puede dar como segura la victoria para un eventual candidato del petrismo, ya que falta mucho tiempo y apenas están pasando las elecciones presidenciales; sin embargo, es seguro que la izquierda jugará un papel importante en la contienda para la Alcaldía de Cali y la Gobernación del Valle.
El docente Juan Nicolás Garzón asegura que actualmente el alcalde de Cali, Alejandro Eder, “no tiene la mejor aceptación de su gestión, entonces la izquierda arranca un poco fortalecida con los resultados de los pasados comicios”.
“Desde ya todo el mundo está con los ojos puestos en las elecciones locales y la apuesta grande de todos los sectores políticos va a ser la lucha por las ciudades. Además, será interesante porque de alguna manera esos comicios son un termómetro de la lectura que se estará haciendo a la gestión del presidente De la Espriella en ese momento”, anota.
Ojeda, a su vez, señala que las elecciones presidenciales y las elecciones locales tienen dinámicas electorales distintas; es decir, “son a otro costo, porque las personas a la hora de hacer el cálculo político para definir por quién van a votar a la alcaldía lo hacen de manera diferentes a cuando lo hacen para Presidencia, dado que los políticos locales tienen la capacidad de gestionar demandas y necesidades mucho más rápidas”.
El politólogo Echeverry agrega que el progresismo deberá buscar reacomodar sus fichas y buscar a un candidato tanto para la Alcaldía de Cali como para la Gobernación del Valle que no solamente represente esa división socioeconómica, sino que involucre a otros sectores más de centro y centro derecha que no tienen afinidad con el proyecto político de Abelardo.
Para él, “el Pacto comienza con pie izquierdo, porque hasta el momento se ha hablado de unos candidatos que generan cierta resistencia ante ese electorado que podría catapultarlos al poder y eso va a tener unos costos políticos”.
A nivel nacional, el docente e investigador universitario Néstor Raúl Quiroz advierte que las elecciones locales serán “el verdadero termómetro de la capacidad de la izquierda para consolidarse como alternativa de poder”.
“Allí no bastan las narrativas nacionales, se requiere gestión territorial, cercanía con la ciudadanía y propuestas adaptadas a las realidades de cada municipio y departamento. Se puede esperar una apuesta por candidaturas más jóvenes, más femeninas y más conectadas con las agendas locales, menos dependientes de figuras nacionales”, menciona.
En su análisis, el éxito dependerá de dos factores: las coaliciones amplias y los resultados concretos. En el primer caso, la izquierda debe aprender a tejer alianzas con sectores sociales y políticos diversos, evitando el aislamiento. En el segundo, la ciudadanía evaluará si las administraciones locales de izquierda logran avances en temas sensibles como seguridad urbana, movilidad, medio ambiente y transparencia.
Finalmente, Jorge Luis Yarce, analista de la Universidad Central, comenta que en lo territorial hay que hacer una lectura de cómo funcionó el Senado y la Cámara de Representantes.
“Definitivamente, el Pacto Histórico tiene una importante representatividad territorial y tiene una importante fuerza de maquinaria de cuadro y de estructura política”, indica.
“Entonces, seguramente la mayor apuesta será convertir esos 12,5 millones de votos que sacaron en la segunda vuelta con Iván Cepeda en alcaldías y en gobernaciones, que a su vez permitan consolidar las votaciones, y los electorados para dentro de cuatro años, lo que no los deja exentos del clientelismo, que ya salió de forma muy marcada en el gobierno de Gustavo Petro”, añade el analista.