La exdirectora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), Angie Rodríguez, respaldó las declaraciones de la española Eva Ferrer sobre presuntas irregularidades atribuidas a Verónica Alcocer, exprimera dama de Colombia, y aseguró que fue víctima de dos intentos de agresión por parte de ella.
En diálogo con El Tiempo, Rodríguez afirmó que los señalamientos de Ferrer corresponden a hechos que, según su versión, ocurrieron durante el gobierno del presidente Gustavo Petro. Las declaraciones se conocen después de que la española señalara, en una entrevista con la revista Semana, a Alcocer como supuesta líder de un grupo al que se refirió como ‘los Verónicos’.
Ferrer ha relacionado a ese círculo de personas con presuntos movimientos de dinero y drogas desde Venezuela, además de supuestas intervenciones irregulares en diferentes entidades estatales y empresas. Entre las instituciones mencionadas figuran ProColombia, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Ecopetrol, el Banco Agrario, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y el Icetex, entre otras.
Estas acusaciones hacen parte de los señalamientos divulgados por Ferrer y no constituyen, por sí mismas, hechos judicialmente comprobados.
Al referirse a la relación entre Alcocer y su gestión al frente del Dapre, Rodríguez sostuvo que la entonces primera dama intentó agredirla físicamente en dos ocasiones. Según relató al diario, uno de los episodios ocurrió cuando fue designada para dirigir esa dependencia, situación que habría generado inconformidad en Alcocer.
Rodríguez afirmó que durante ese encuentro recibió insultos y expresiones denigrantes. También aseguró que la exprimera dama intentó golpearla en el rostro, pero que logró esquivar los movimientos. De acuerdo con su testimonio, otras personas presenciaron lo sucedido.
La exfuncionaria agregó que, durante uno de esos episodios, Alcocer ingresó a la oficina del presidente Petro y permaneció allí con él. Según su versión, desde el lugar se escucharon gritos y ruidos. Rodríguez señaló que la entonces ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, habría escuchado lo ocurrido y reaccionado con llanto.
Un segundo incidente, según contó, se produjo en la sala de juntas de la Presidencia, donde Alcocer supuestamente le manifestó que tenía injerencia sobre la contratación del Dapre y que Rodríguez no debía intervenir en asuntos como la administración de las residencias privadas y la alimentación en la Casa de Nariño.
La exdirectora también mencionó diferencias relacionadas con la agenda presidencial y la firma de documentos oficiales, entre ellos nombramientos, extradiciones y comisiones al exterior. Según explicó, estos episodios motivaron una denuncia por presunta tortura psicológica.