Luego de ser una de las sorpresas de la jornada electoral del domingo pasado, en la que sacó más de 1′200.000 votos, Juan Daniel Oviedo dejó claro el lugar que empieza a tener en el mundo de la política colombiana.
Tras quedar de segundo, en la denominada Gran Consulta por Colombia, el nombre de Oviedo empezó a circular como una posible fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia, la candidata del Centro Democrático que terminó imponiéndose por casi el doble de votos.
Estas especulaciones, que fueron avivadas por reuniones entre quienes hicieron parte de la coalición, terminaron por convertirse en realidad la mañana de hoy, cuando, en un video, Valencia hizo oficial su escogencia: “Bienvenido, señor vicepresidente”, fueron las palabras empleadas por la política uribista al ver llegar a Oviedo a su sede de campaña.
Horas después de conocido esto, el expresidente Álvaro Uribe, la compañía en la sombra de Valencia y quien la siguió en sus correrías por distintos departamentos del país en los últimos meses, dio a conocer el gusto al saber esta escogencia. A través de su cuenta de X, el líder del uribismo aseguró lo siguiente:
“Con la escogencia del Dr Juan Daniel Oviedo, nuestra candidata Paloma honra la libertad para el beneficio colectivo por oposición al estatismo esclavizante; reconoce calidades humanas y patrióticas; construye complementos no antagonismos; respeta el ánimo de la consulta, la diferencia dentro del estricto marco democrático; reitera respeto en doble vía a la intimidad de la persona y por parte de ésta a la comunidad, a los niños y a la familia".
A pesar de no quedar elegido para el Senado, como estaba en los planes del Centro Democrático al ponerlo en el número 25 de la lista cerrada para las elecciones parlamentarias, la presencia del expresidente Uribe sigue siendo clave de cara a las aspiraciones de la senadora de llegar a la Casa de Nariño.
Aunque puede tornarse en un arma de doble filo. Según Felipe Jaramillo, analista político y profesor de la Universidad Javeriana, Valencia debe equilibrar dos aspectos, en relación con la figura tutelar de Uribe en su campaña:
“Por un lado, necesita mantener su fidelidad a Uribe para conservar el apoyo de las bases tradicionales del partido. Pero, al mismo tiempo, debe ampliar su discurso y moderar algunos énfasis para tratar de captar votantes del centro político que le permitan competir primero con Abelardo de la Espriella y eventualmente con Iván Cepeda en una elección presidencial”.