La atención a las familias afectadas por el terremoto que golpeó al Valle del Cauca abrió una nueva controversia en Tuluá; el Concejo Municipal frenó una iniciativa de la Alcaldía que buscaba trasladar 5.000 millones de pesos del presupuesto municipal para destinarlos a la atención de los damnificados por la emergencia.
La propuesta fue discutida en la Comisión de Presupuesto del Concejo de Tuluá y terminó siendo negada con cuatro votos en contra y tres a favor; la decisión generó una fuerte reacción del alcalde Gustavo Adolfo Vélez, quien cuestionó la determinación de los concejales en medio de las necesidades que, según el balance entregado por la Administración Municipal, persisten entre las familias afectadas.
Vélez calificó la decisión como “indignante” y sostuvo que, a su juicio, algunos integrantes del Concejo estarían anteponiendo intereses políticos a las necesidades de las comunidades afectadas por el terremoto. El mandatario hizo estas declaraciones al referirse a las dificultades que enfrenta el municipio para disponer de recursos destinados a atender la emergencia.
Alcalde pide intervención del Gobierno Nacional
Ante el rechazo del proyecto, el alcalde de Tuluá hizo un llamado al Gobierno Nacional para buscar mecanismos que permitan a los municipios y departamentos utilizar recursos que actualmente cuentan con una destinación específica.
El mandatario dirigió esta solicitud al presidente Abelardo de la Espriella y planteó la necesidad de adoptar medidas que permitan responder a las consecuencias de la emergencia. Vélez cuestionó nuevamente la decisión del Concejo y señaló que, desde su perspectiva, las actuaciones de algunos concejales no estarían atendiendo las necesidades de la población damnificada.
La petición está relacionada con la necesidad de contar con mayores posibilidades presupuestales para intervenir las afectaciones ocasionadas por el terremoto. La Alcaldía buscaba disponer de los $5.000 millones mediante el traslado presupuestal que fue rechazado en la Comisión de Presupuesto.
De acuerdo con el balance entregado por el alcalde, la emergencia dejó cerca de 4.800 familias afectadas en Tuluá. Además, se reportan 650 viviendas con daños moderados o graves, lo que representa uno de los principales retos para la atención posterior al terremoto.
Dentro de ese grupo, alrededor de 300 viviendas presentan afectaciones de mayor consideración y requieren intervención, mientras que otras 350 necesitan trabajos de rehabilitación. Estas cifras fueron utilizadas por la Administración Municipal para sustentar la necesidad de contar con recursos que permitan atender a las personas damnificadas.
El escenario presupuestal llevó al alcalde a plantear, además, una alternativa para administrar y ejecutar recursos destinados a las familias afectadas.